En el año 2000, Familia Martínez Bujanda, un grupo con más de 100 años de tradición en el mundo vitivinícola, ampliaba sus actividades fuera de La Rioja con la adquisición de Finca Antigua, un viñedo ubicado en Los Hinojosos (Cuenca) dentro de una finca de 1.000 hectáreas, donde Familia Martínez Bujanda construyó una bodega moderna y vanguardista, en consonancia con los vinos que tenía proyectado elaborar en ella, obteniendo como resultado la perfecta fusión de dos culturas en una magnífica e innovadora construcción en la que enología y arquitectura se unen en un magistral ejercicio simbiótico.
Finca Antigua, siguiendo el lema que ha caracterizado a Familia Martínez Bujanda desde 1889, el cultivo de una uva de máxima calidad en viñedo propio unido a la búsqueda constante de la innovación, lleva tres años comercializando, bajo la Denominación de Origen La Mancha, una gama de vinos de excelente calidad, entre los que destaca Clavis, elaborado con uvas procedentes de la exclusiva parcela Pico Garbanzo.
En tres años de actividad comercial, los vinos de esta bodega han conquistado una importante posición en volumen de ventas y han obtenido un gran reconocimiento, nacional e internacional, en los certámenes más prestigiosos del mundo. Para conocer las claves de este éxito, hemos entrevistado a Lauren Rosillo, enólogo de Finca Antigua y máximo responsable de los productos elaborados en la misma, quien nos ha explicado los planteamientos sobre los que se cimientan sus creaciones vitivinícolas, así como los proyectos de futuro de una bodega cuyo renombre y prestigio es ya una realidad indudable.
Familia Martínez Bujanda, con más de 100 años de historia vitivinícola que avalan su tradición en la elaboración de vino, posee bodegas muy diferentes entre sí pero con un denominador común: elaborar vinos de calidad a partir de viñedos propios localizados en enclaves privilegiados. La constante búsqueda de innovación ha llevado a Familia Martínez Bujanda a adquirir los mejores viñedos de cada zona, punto de partida imprescindible para alcanzar la excelencia y la personalidad en sus vinos.
Joaquín Martínez Bujanda, fundador de la primera bodega de la familia en 1889, sabía que controlar los viñedos sería imprescindible para alcanzar el nivel de calidad exigido para sus vinos y esta idea se ha convertido ahora en el lema de un grupo que durante generaciones ha buscado los mejores viñedos de cada zona, por lo que disfrutan de unas condiciones excepcionales por su ubicación específica, altura, microclima, suelos, etc.
En Familia Martínez Bujanda cada bodega y sus vinos tienen su propia personalidad, determinada por las características de los viñedos y de las uvas que se utilizan para elaborarlos. Así, son propietarios de 480 hectáreas de viñedos propios en La Rioja, repartidas entre Bodegas Valdemar y Finca Valdepiedra, y de una espectacular finca de 1.000 hectáreas en La Mancha, en donde se encuentra Finca Antigua, una de las bodegas más innovadoras del momento.
En el año 2000, surge el proyecto de ampliar Familia Martínez Bujanda fuera de La Rioja y La Mancha se barajó como una posibilidad, entre otras muchas, buscando una zona con capacidad de tener ciertas variedades de uva para trabajar siempre desde la calidad y desde el viñedo propio, esas dos premisas que siempre han funcionado y son el lema en Familia Martínez Bujanda. Finalmente, el grupo se decidió por la compra de la mejor combinación: Finca Antigua, 1.000 hectáreas situadas en el término de Los Hinojosos (Cuenca) y cuyo nombre proviene de las cepas viejas con las que contaba en el momento de la adquisición.
Tras la compra de esta finca, se inició la construcción de la bodega, en la que el arquitecto Francisco Varela ha realizado un ejercicio arquitectónico moderno y minimalista, en perfecta simbiosis con el proyecto enológico de vinos rompedores y vanguardistas. Complementa el entorno de la bodega un embalse destinado al riego que se integra en el conjunto arquitectónico en perfecta armonía.
La superficie de viñedo, dividida en más de 30 parcelas, es de 420 hectáreas mientras que el resto de la finca es monte bajo: coscoja, encina, tomillo, romero… Un 70% del viñedo, aproximadamente unas 300 hectáreas, están en producción y el resto son viñedos jóvenes que están ahora en formación.
Con un origen de formación anterior al resto de la zona y con suelos bajos en potasio, el terreno se encuentra a 900 metros de altitud, muy por encima de la media de La Mancha. En opinión de Lauren Rosillo, enólogo de Finca Antigua, “estas tres características hacen que nuestros vinos, por un lado, tengan una gran capacidad de envejecimiento y, por otro, debido a la altitud, sensación en color y en aromas”, apunta, añadiendo que todo eso unido “proporciona vinos con mucho carácter y mucha personalidad, que es lo que más se valora hoy en el mundo del vino”, asevera el Enólogo.
Con una llave como logotipo (la llave que abre el portón de una de las cuevas naturales que hay en la finca), esta bodega ofrece una amplia gama de vinos. El vino blanco de variedad Viura tiene una crianza sobre lías, cuyo resultado es un vino muy complejo y con mucha capacidad de envejecimiento: “Una elaboración bastante particular todavía en España y con un estilo muy californiano; un auténtico éxito en nuestra gama”, significa Rosillo.
Los vinos monovarietales, cien por cien una variedad, tienen un paso por barrica entre 4 y 8 meses, dependiendo de la añada y de la variedad. Con esta gama de vinos se pretende realzar la personalidad de cada varietal, mostrando las características de cada una de las variedades de Finca Antigua.
En tercer lugar, la bodega elabora un vino Crianza y otro Reserva, que son una mezcla de variedades que proceden siempre de las mismas parcelas, preparadas para ese vino. Finca Antigua Crianza, elaborado con variedades como Tempranillo, Cabernet, Merlot y Syrah, envejece doce meses en barrica. Finca Antigua Reserva se ha elaborado con Merlot, Cabernet y Syrah, con un envejecimiento de 22 meses en roble francés. Por último, para terminar la gama, el vino más emblemático de Finca Antigua es Clavis, procedente de la parcela Pico Garbanzo, con 4 hectáreas de producción para la elaboración de un vino de edición limitada.
Los vinos elaborados en Finca Antigua se comercializan en 55 países, incluyendo España. Aproximadamente, un tercio de la producción se vende en el mercado nacional y dos tercios se exportan, siendo los destinos más destacados Inglaterra, Estados Unidos, Suiza, Alemania y, ahora, Rusia; es decir, el 70% de las exportaciones es acaparado por cinco o seis países.
En sólo tres años, Finca Antigua ha conseguido un alto nivel de aceptación con un reconocimiento exterior inmejorable: “Hay concursos como Monde Selection Bruxelles que otorga 24 premios, de los cuales 5 han recaído en Finca Antigua, hecho sin precedentes en la historia del concurso”, constata Rosillo, enumerando a continuación algunos de los concursos nacionales e internacionales más prestigiosos en los que se ha reconocido la calidad de estos vinos con galardones, medallas de oro y medallas de plata: el Concurso Mundial de Bruselas, Challenge Internacional Duvin, Wine & Spirits, Vinitaly, Premios Bacchus… Según indica Lauren Rosillo, este año Finca Antigua ha sido la bodega más reconocida de España en concursos internacionales y, probablemente, de Europa y del mundo. Un logro, que unido al éxito de ventas, ha sobrepasado las previsiones, revela, “a pesar de que llevamos sólo 3 años hemos conseguido que Finca Antigua se identifique con un producto de calidad a un precio razonable, esa ha sido la clave del éxito”, asegura.
El año 2005 se caracterizó por la escasez de agua en todas las estaciones. Esta sequía fue mitigada por las pocas reservas existentes en el suelo de la campaña anterior, así como por los riegos de apoyo en los momentos críticos del ciclo aunque, bajo el punto de vista de Rosillo, el riego nunca sustituye a la lluvia, por lo que para conseguir una cosecha de excelente calidad, “tiramos casi el 50% de la producción al suelo con el fin de que la cepa fuese capaz de llevar la poca uva que quedó a buen término”, precisa.
Sin embargo, prosigue el Enólogo, 2006 ha sido el año más típico de La Mancha de los últimos cinco años, aunque con una pluviosidad por debajo de la media, sin llegar a ser severa, y sin olvidar la importante nevada, las temperaturas suaves en verano han permitido una vendimia seca y el seguimiento del viñedo ha sido fácil, ya que la vorágine de cambios climáticos de los últimos cinco años ha marcado mucho las cosecha y, a pesar de ello, la elaboración final ha sido la misma, gracias a un ejercicio de intuición, donde la capacidad de anticipación y de reacción es fundamental: “Ningún año se puede actuar igual, por lo que lo importante es el control del viñedo visitándolo día a día. La base de un gran vino es una uva de calidad y, por tanto, el contacto físico del viñedo y el hombre es imprescindible, mientras que las herramientas de alta tecnología como los sistemas de medición por satélite para ver superficies foliares, deficiencias en nutrientes o deficiencias hídricas son avances muy útiles pero no sustituyen la intuición”, argumenta, para defender que “la creatividad y el agarre entre la cepa y el hombre son claves en la elaboración de un buen vino”.
Actualmente, en el mercado internacional del vino, existe la antigua enología o el viejo mundo, que es Europa, y el nuevo mundo, donde destacan los vinos australianos, chilenos y sudafricanos. Entre ambos hay grandes diferencias: los vinos del nuevo mundo son vinos tecnológicos, globalizados y homogéneos, en los que la añada no marca ninguna diferencia, mientras que los vinos de la vieja Europa son vinos basados en el terruño y en las tácticas tradicionales.
Lauren Rosillo cree que hoy en día el consumo de vino y los gustos actuales van por un camino intermedio y, en el caso de Europa, el mejor país que puede compaginar lo tradicional con la innovación mediante nuevas variedades para elaborar vinos afrutados es España, el único país de Europa que posee las condiciones climáticas idóneas para ello, y dentro de España, La Mancha: “Tenemos superficie suficiente de viñedo y sol, las características para hacer un tándem de tradición e innovación”, manifiesta, matizando que el gusto nunca puede ser objetivo, con lo cual no se puede hablar de vinos mejores o peores, pero sí se puede afirmar que los vinos de Castilla-La Mancha están mucho más acordes a lo que hoy se demanda a nivel internacional -más color, más fruta, más estructurados- que los vinos riojanos, que en este sentido tienen mucho que envidiar a los castellano-manchegos.
Los vinos de Finca Antigua se comercializan bajo la Denominación de Origen La Mancha, de lo que su Enólogo dice estar muy orgulloso, aunque sabe que en el mundo del vino hay quien no comparte esta denominación de origen porque, tradicionalmente, La Mancha no ha sido el referente de calidad de España, lo que bajo su punto de vista ha sido un error porque eso es algo que se puede cambiar y, de hecho, ya se está experimentando ese cambio: “Si todos estuviésemos en la Denominación de Origen La Mancha tendríamos más fuerza, sobre todo de cara al mercado exterior, donde La Mancha es conocida en todo el mundo y, sin embargo, Castilla”, refiriéndose a los vinos de la Tierra de Castilla, “es algo más etéreo, mientras que La Mancha es una indicación geográfica más precisa y más fácil de ubicar a nivel internacional”, considera.
Lauren Rosilllo cree que la existencia de tantas zonas de referencia dentro del territorio castellano-manchego no beneficia en nada a ninguno, ya que aunando esfuerzos se va mucho más lejos y dividiendo esfuerzos se tiene menos fuerza, defiende, argumentando que La Rioja, como comunidad autónoma, tiene un territorio y La Rioja, como región vinícola, alberga tres comunidades autónomas: La Rioja, Navarra y País Vasco, con tres subzonas bien diferenciadas como son Rioja alta, Rioja baja y Rioja alavesa, y con distintos tipos de vinos, “sin embargo todos van bajo el paraguas de La Rioja”, subraya, insistiendo que si todas las bodegas de Castilla-La Mancha hubiesen sido capaces de ir unidas, empujadas por la calidad de los vinos castellano-manchegos, “el reconocimiento de la calidad que tienen nuestros caldos hubiese sido mucho más rápido en España y, en cuanto al mercado internacional, La Mancha, obviamente es un referente mucho más claro que cualquier otra indicación”, destaca el enólogo de Finca Antigua.
Finca Antigua tiene previsto continuar en la línea marcada hasta ahora de seguir posicionando su producción de vino en todos los mejores restaurantes del mundo y seguir innovando con la introducción de nuevos vinos en su gama, manteniendo siempre la calidad.
Actualmente existe el proyecto de conseguir la denominación de Pago pero no es un proyecto concebido para toda la finca sino para la parcela “Pico Garbanzo”, que tiene unas características muy distintas y de la que se elabora el vino Clavis, el escalón más alto de la gama de vinos de Finca Antigua.
Tomando como base el concepto más puro y más ortodoxo de lo que es un Pago, una parcela con características muy especiales y no una finca entera como se están planteado muchos pagos, “vamos a iniciar nuestro proyecto de Vino de Pago con el viñedo plantado en la parcela Pico Garbanzo, con viñas que tienen 18 años y que dan un vino excepcional, con unas diferencias muy positivas frente a lo que les rodea”, define Rosillo, aclarando que el día que esa parcela muera, dentro de 20 ó 25 años, se acabará esa denominación de origen”, indica, para puntualizar que ese es el concepto más exhaustivo de Pago y así es como tiene previsto Finca Antigua plantear este proyecto.
En cuanto al Enoturismo, Rosillo se manifiesta a favor de esta política no desarrollado en Finca Antigua, debido fundamentalmente a que en estos tres años de funcionamiento se ha considerado prioritario llevar a cabo otros planes como la comercialización y el plan de medios internacionales, pero esto no quiere decir que esté descartada la promoción a través de visitas, ya que Finca Antigua es una bodega muy propicia para ello, por su extensión y por su atractivo, natural y arquitectónico, de manera que “el enoturismo es una asignatura pendiente que tenemos y que está llegando el momento de plantearnos”, proyecta el enólogo de Familia Martínez Bujanda, propietaria de Finca Antigua, Luis Rosillo.
Sobre la reforma de la OCM del vino consistente en la propuesta de arrancar 400.000 hectáreas de viñedo en cinco años en todo el territorio europeo, Lauren Rosillo no duda en afirmar que el arranque no es la solución al problema del sector vitivinícola, si bien reconoce que existe una realidad social, viticultores de cierta edad sin una garantía de continuidad para los que posiblemente sí sea una salida: “El arranque podría ser admisible para personas que se jubilen y lo deseen, pero esa tierra tiene que quedar reforestada de por vida, de manera que los agricultores cambien un terreno de viña que no les es rentable por una renta asegurada, además de garantizar la reforestación permanente, con lo que se evitaría el problema de la desertización”, sugiere el Enólogo.
Aun así, continúa, el arranque no es una solución a un problema que radica fundamentalmente en la comercialización, añadiendo que precisamente lo que se va a arrancar son parcelas de blanco Airén, que hasta ahora no está teniendo ningún problema de comercialización.
Para Lauren Rosillo, lo más importante de la OCM del vino, no es el arranque, que es una cosa coyuntural, sino la propuesta de liberalización del sector en el 2013: “Todavía nos falta, como sector, las herramientas de comercialización, por lo que dejarnos libres podría ocasionar una situación traumática para mucha gente durante 10 ó 15 años, que es lo que tarda en regularizarse cualquier sector libre”, opina, subrayando que este es el quid de la propuesta de la reforma de la OCM del vino.
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