Un dato que ha destacado a el responsable territorial de la organización en Castilla-La Mancha, , tras incidir en como, en este mismo periodo, la organización, en su proceso de adaptación a nuevas realidades, inmigrantes en general y colectivos vulnerables del país, ha prestado atención a más de 50.000 personas en Castilla-La Mancha.

En cuanto al perfil que ha primado, destacan personas de entre 25 y 40 años, mayoritariamente hombres, aunque también mujeres víctimas de trata sexual y familias.

En términos generales hace un balance “esperanzador” pese a que ha admitido en una entrevista a Europa Press que todavía queda mucho por hacer, la necesidad de una mayor coordinación y eficiencia y acabar con “tanta burocracia” en favor de la agilidad.

Carlés ha destacado la solidaridad de los castellano-manchegos y ha puesto como ejemplo el como referente de centro de integración.

En estos años la realidad de la inmigración ha cambiado mucho y también el trabajo de ACCEM que ahora no sólo trabaja con estos colectivos sino con otros nuevos que han surgido a consecuencia de la crisis.

“Nos preocupa sobre todo la gente que va quedando en la cuneta”, afirma Carlés, tras admitir que, a veces, resulta difícil saber la “receta” adecuada para quienes van quedando atrás del ritmo de vida más o menos normalizado.

El punto de partida de ACCEM en Castilla-La Mancha está en el Centro de Refugiados de Sigüenza; allí es donde se comenzó su labor de ayuda a los refugiados con la llegada de más de un centenar de albanokosovares de una sola vez, y paso a paso la atención ha crecido.

Desde entonces ha pasado un cuarto de siglo y lo que empezó con la creación de veintidós plazas para refugiados en Castilla-La Mancha, son hoy unas 130 repartidas en distintas provincias de la región, y la idea es seguir creciendo, incide el responsable territorial de la organización, apenas unas horas antes de celebrar en Guadalajara un acto abierto a toda la sociedad.

Hoy ACCEM cuenta también con pisos para menores, atiende a mayores, da formación, apoyo psicológico, tiene un supermercado solidario y 150 trabajadores en la región. Por último, Carlés ha vuelto a reivindicar la necesidad de “hilar fino” y no asociar inmigrante y terrorista porque sería un “gravísimo error”.