Y es que por la vía circulan cada día en torno a 10.300 vehículos lo que había provocado algunos daños como la aparición de roderas que en días de lluvia acumulaban agua, lo que podía ocasionar riesgo de acuaplaning.

Por ello, ya en 2017 desde la Consejería de Fomento se llevó a cabo una primera fase de obras en esta carretera, consistente en trabajos de conservación, eliminación de las deformaciones de las roderas mediante un fresado de 6 centímetros de espesor para regular la zona de rodadura y arreglo de las grietas. La actuación de esta primera fase supuso una inversión de 86.864 euros, ha informado en nota de prensa el Gobierno regional.

Durante el pasado mes de mayo se ha llevado a cabo una segunda fase de los trabajos consistente en el refuerzo del firme con una capa de 4 centímetros de aglomerado para dar regularidad a todo el tramo. Los trabajos han incluido la señalización de la carretera y el repintado del tramo. La actuación de esta segunda fase ha tenido un coste de 328.608 euros.

Las obras de esta vía contemplan una tercera fase, que está previsto acometer próximamente, y que supondrán la actuación en el tramo que une el inicio de la carretera con la Calle Julián Besteiro de la capital. Los trabajos consistirán en el fresado de 10 centímetros de espesor en todo este tramo de 230 metros de longitud, para eliminar las grietas que han aparecido en los últimos meses. Posteriormente se repondrá el firme con aglomerado en caliente. La inversión de esta última fase será de 39.538 euros. Con esta última fase el Gobierno regional habrá realizado una inversión total en este tramo de la CM-1007 de 455.011 euros.

El director provincial de Fomento, Julio Calle, junto al alcalde de Cabanillas, , ha visitado la vía para comprobar el estado en el que ha quedado tras la ejecución de dichos trabajos y ha manifestado su “satisfacción” ante el resultado.