A las 18.30 horas de este jueves, y tras el disparo de un cohete, la manada saldrá del coso siguiendo a los corredores que esperaran a los astados en las calles y ya a las afueras, jinetes a caballo, con sus varas tradicionales, se encargarán de encaminarlos al monte ante la expectación de la multitud, para descansar en el paraje conocido como La Boquilla.

Hasta aproximadamente las 3.00 horas permanecerán en el campo, y a partir de esa hora se intentará conducirlos hasta el corral en la Plaza de San Felipe para, en la mañana del día siguiente, tras atravesar de nuevo las calles del pueblo, llevarlos a la plaza para un nuevo encierro con suelta de una vaquilla.

Esta labor no siempre es fácil ya que hay veces que los astados se dispersan y cuesta conducirlos a los corrales según el horario previsto.

Tal y como explica a Europa Press el alcalde, , el encierro tiene realmente dos partes, una que consiste en la suelta hacia el campo y la recogida posterior, lo que podría denominarse el desencierro, y la segunda, su conducción desde La Boquilla de nuevo hacia el pueblo, ya de madrugada, es decir, que empieza el día 16 y concluye el 17.

Se trata de una tradición muy asentada en el municipio que atrae cada año a miles de visitantes; concretamente, el pasado año se calcula que acudieron a este festejo unos 20.000.

Para ello, desde el Ayuntamiento, junto a Protección Civil, Cruz Roja, la asociación ‘16 de agosto’ y personal de la ganadería implicada, colaboran en organizar un evento que está declarado como fiesta de interés turístico regional desde el año 2009.

Para Viejo este festejo “ocupa un lugar importante” en Brihuega y para los briocenses, y el Ayuntamiento “tiene la obligación de seguir protegiéndolo, pero además nos encanta porque supone también un impacto económico importante”, añade.

Un festejo enmarcado en plenas fiestas de la localidad, donde también tiene una gran relevancia la procesión de la Cera, una procesión histórica que data de los siglos XII y XIII y que tiene como imagen religiosa el estandarte de la Virgen de la Peña.

Este acto religioso reúne también a una gran afluencia de fieles y curiosos, y tiene la particularidad que las calles por las que pasa la imagen se llena de espliego y lavanda.

Por último, el regidor ha querido resaltar el especial cuidado que han tenido este año en la elaboración de un programa de fiestas que ha recuperado el diseño tiempo postal de la década de los setenta, un formato tarjeta que según ha asegurado, “ha gustado mucho a los briocenses”.