El acuerdo deberá ser ratificado por las asambleas de trabajadores -si bien los paros quedan inicialmente desconvocados- y debe servir también para desbloquear la negociación del convenio colectivo de la empresa, pendiente desde el 1 de enero de 2017 y que afecta a una plantilla de cerca de 600 trabajadores.

“Tras más de un año de negociaciones infructuosas y varios meses de conflicto, sólo hemos podido llegar a un acuerdo en el preceptivo acto de mediación previo a las nuevas huelgas”, explicó , responsable de la sección sindical de CCOO en Lactalis-Nestlé, que destacó “la unanimidad de la plantilla en el seguimiento de las movilizaciones y de los paros desde el pasado mes de septiembre, que ha sido admirable y fundamental para llegar a un preacuerdo digno.”

“La unidad y la firmeza de los compañeros ha quebrado no sólo el inmovilismo de la empresa, sino que también ha servido para reafirmar la determinación del comité en los momentos más complicados”, subraya Fernández.

Respecto a los contenidos del acuerdo, “tenemos un sentimiento agridulce”, indica el responsable de CCOO. “Los compromisos que asume la empresa no satisfacen plenamente nuestras aspiraciones, pero es un paso muy importante y lo vamos a apoyar para poder seguir trabajando en la negociación del convenio, en la recuperación salarial y de derechos y en la eliminación de las discriminaciones entre los distintos colectivos de la plantilla”,

“Llevamos mucho tiempo luchando y vamos a seguir luchando, pero queremos, la sección sindical de CCOO, llegar a un convenio para los próximos años que haga justicia a los trabajadores de Lactalis-Nestlé tras una década de retrocesos. Y que abra las puertas para seguir avanzando”, recalca Fernández.

El preacuerdo supone importantes mejoras salariales para el conjunto de la plantilla, pero en especial para los colectivos peor tratados por la empresa desde que en 2007 la multinacional suiza Nestlé transfirió la titularidad de la planta de Marchamalo a una “joint venture” en alianza con Lactalis.

Desde entonces, la evolución de la empresa ha sido brillante en términos de cuota de mercado, de balance y de beneficios. Pero, simultáneamente, con la excusa de la crisis y al amparo de la reforma laboral del PP, la empresa ha impuesto a los trabajadores recorte de derechos, pérdidas de poder adquisitivo y, lo que es más sangrante, segmentación en diferentes escalas salariales y laborales.

El preacuerdo “restablece en parte la justicia” a través de cinco acuerdos salariales:

Primero, garantiza a toda la plantilla el mantenimiento del poder adquisitivo con un incremento salarial -retroactivo desde el 1 de enero de 2017- equivalente al IPC real de cada año.

Además, incrementa el plus de nocturnidad desde los actuales 1,68 euros/hora a los 2,20 euros hora durante 2017 y 2018 (con efectos retroactivos desde el 1 de enero del pasado año); 2,50 euros en 2019 y 2,75 euros en 2020.

Y se incrementan también sustancialmente los pluses de medio festivo (de 0 a 4 horas) y de festivo completo. El primero sube desde los actuales 26,09 euros a los 33 euros en 2017 (siempre con efectos retroactivos desde el 1 de enero de ese año) y 2018; 35 euros en 2019 y 40 euros en 2020.

Se introduce además un plus para compensar el trabajo en sábado. La empresa impuso desde 2007 a casi toda la plantilla el trabajo no remunerado en una media de 22 sábados anuales. El preacuerdo de ayer establece que el trabajo en sábado se compensará con 15 euros en 2017; 30 en 2018, 32,5 en 2019 y 35 en 2020. Sin embargo, a diferencia del resto, los trabajadores del centro solo cobrarán este plus a partir del decimosexto sábado trabajado, y no los 15 primeros. Esta es una discriminación cuya eliminación seguirá reivindicando CCOO.

Los avances hacia la equiparación de los colectivos peor tratados, y en concreto de los trabajadores del centro de distribución, se sustancian en el preacuerdo de ayer con el compromiso de la empresa de igualar sus salarios a los de los trabajadores de Logística desde el 1 de enero de 2017. Pasarán así de cobrar desde esa fecha 16.606 euros/año a ganar 17.755, diferencia que se hará afectiva a la firma del convenio.

En 2018, los salarios brutos de los trabajadores del centro de distribución se incrementarán en 300 euros más de fijo y otros 300 en variable (queda por negociar como se pagan los variables). En 2019 se subirán otros 200 euros fijos y 300 variables; y otros tantos en 2020, con el compromiso de que a 31 de diciembre de 2020 el cómputo global del salario de la plantilla del centro de distribución tiene que estar equiparado con el nivel 4 de fábrica.

“Estos acuerdos suponen en sustancia tanto un notable incremento de la masa salarial global como un avance, aunque incompleto, hacia la eliminación de agravios”, señala Fernández.

De ratificarse el preacuerdo en las asambleas de trabajadores -que previsiblemente se celebrarán en los primeros días de la semana que viene-, el comité y la empresa reanudarán la negociación del resto del convenio colectivo, “en el que aún hay cuestiones muy relevantes por acordar, sobre todo las referidas a licencias y a la extensión a toda la plantilla de diversos derechos y beneficios sociales de los que ahora solo disfrutan los trabajadores procedentes de la antigua plantilla de Nestlé.”