La Diócesis Sigüenza-Guadalajara abrió en diciembre de 2018 su primer Sínodo desde 1948 para tomar el pulso a la situación de la Iglesia en la provincia y estudiar los temas que la sociedad de Guadalajara proponga para reflexionar durante el periodo sinodal, tal y como han indicado a Europa Press fuentes del Consejo del Sínodo.

Un Sínodo para el que no hay plazo concreto de finalización pero que podría prolongarse varios años. La duración dependerá de la cantidad de cuestiones a debatir en base a las inquietudes mostradas en las más de 5.000 encuestas difundidas hasta ahora.

Cuando apenas restan unos días para que concluya el plazo de consulta establecido por la Diócesis para dar respuesta a la citada encuesta formulada y remitida a cerca de 20.000 hogares y centros, se ha puesto en marcha una campaña de sensibilización paralela para animar a la participación en los grupos sinodales en los que se tratarán los temas que se hayan valorado.

Desde la Diócesis llama a la participación de los distintos colectivos, entre ellos los jóvenes mayores de 16 años, cuya misión será la de cooperar con el obispo en la búsqueda de los caminos que la Diócesis debe recorrer en su misión evangelizadora y trabajar las propuestas y temas planteados y votarlos luego en la asamblea sinodal.

Los grupos sinodales se constituirán principalmente en las parroquias pero también podrán formarse en comunidades religiosas, arciprestazgos, unidades de acción pastoral, delegaciones diocesanas, movimientos de laicos, asociaciones católicas, colegios o centros asistenciales católicos.

Todas los asuntos que se concreten se trabajarán a lo largo del sínodo durante los próximos dos años.

Las más de 20.000 encuestas repartidas por toda la provincia no solo se han hecho llegar a católicos, sino también ateos, agnósticos y de otras confesiones religiosas, y tanto jóvenes como mayores, con el fin de obtener también un abanico amplio del nivel de religiosidad que hay en la provincia.

La encuesta recoge un número amplio de preguntas, unas más básicas que otras, pero todas pensadas con un doble objetivo: conocer no solo el nivel de religiosidad de la provincia sino la visión de la Iglesia y observar lo qué funciona y lo qué no.