La fiesta tiene su origen en el siglo XVIII, y representa como “un niño abandonó su casa y el pueblo se volcó en su búsqueda yendo casa por casa para encontrarle”. Finalmente fue encontrado en la iglesia, “donde todo el mundo lo celebró con gran entusiasmo”, ha informado mediante un comunicado uno de los danzantes del municipio que participan en esta fiesta.

Todo ello se representa en la figura de una Botarga acompañada de 8 danzantes y un tamborilero. Juntos van por las casas del pueblo en busca del Santo Niño, pidiendo limosnas, dulces o licores. Además en muchas de ellas, se hará una pequeña representación de la danza del “paloteo”.

Por la tarde, se celebra una procesión con la imagen del seguida una vez más, por la danza de Paloteo, tras la cuál se realizará la tradicional “guerra de las naranjas”. Esta “guerra” consiste en el lanzamiento de naranjas entre la botarga y los danzantes, representando, otra vez, la confrontación entre el bien y el mal. Para concluir con la fiesta, se rifa una cordera, una anguila, un jamón y varios regalos sorpresas entre la gente del pueblo y todo aquel que haya asistido a la fiesta.

Es una fiesta de interés turístico provincial y, actualmente se encuentra en trámites para convertirse en fiesta de interés turístico regional.