“La incidencia del cáncer ha aumentado en los últimos años de forma exponencial”, ha explicado el coordinador de la nueva Unidad, el cardiólogo . “Gracias al diagnóstico precoz y la mejora de los tratamientos quirúrgicos, la radioterapia y quimioterapia, se ha reducido la mortalidad asociada al cáncer”, señala, “pero esos medicamentos pueden provocar enfermedades cardiovasculares a largo plazo”.

En un comunicado, el Gobierno regional ha informado de que el objetivo de la Unidad es “prevenir el desarrollo de la cardiotoxicidad, diagnosticarla pronto y tratarla para evitar su desarrollo”, esto es, “evitar que el paciente con cáncer hoy sea un paciente con enfermedad cardiaca mañana”.

En este sentido, se trata de la primera unidad específica de este tipo en la región, basada en la coordinación y continuidad asistencial y la apuesta por tratar a los pacientes desde una perspectiva multidisciplinar desde la convicción de que “las unidades multidisciplinares son el futuro de la Medicina”.

La enfermedad cardiaca inducida por tratamientos quimioterápicos es la segunda causa de muerte del paciente oncológico después de superar su cáncer, como en el caso de los pacientes que sobreviven a un linfoma de Hodgkin o las mujeres que superan un cáncer de mama, por lo que “pretendemos proteger su corazón para evitarle un problema una vez supere su problema oncológico”.

A mediados de marzo se ponía en funcionamiento el Grupo de Trabajo para la Prevención de la Cardiotoxicidad Oncológica y la , si bien sus impulsores han dedicado dos años de trabajo de coordinación y una nueva forma de trabajar para poder ofrecer a los pacientes una respuesta conjunta, contando con la implicación de Atención Primaria, en una clara apuesta por la continuidad asistencial.

Sobre esta base, la Unidad Multidisciplinar de Cardio-Onco-Hematología optimizará las medidas diagnóstico-terapéuticas en la prevención y diagnóstico de la cardiotoxicidad oncológica y programará el seguimiento a largo plazo de los pacientes.

El doctor del servicio de Oncología Médica Alberto Arcediano ha expresado su satisfacción por la creación de la Unidad ya que “el establecimiento de protocolos de cardiotoxicidad y la estrecha colaboración entre los profesionales implicados se va a traducir en un beneficio para los pacientes, tanto por la optimización de las terapias onco-hematológicas como por la mejora en la prevención y tratamiento de los problemas cardiovasculares”.

La cardiotoxicidad puede obligar a retirar el tratamiento quimioterápico de primera línea hasta al 20 por ciento de los pacientes, lo que conlleva un peor pronóstico oncológico. Sin embargo, el tratamiento precoz de la disfunción ventricular por cardiotóxicos reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares graves de un 29 por ciento a un cinco por ciento.

Por ello, resulta imprescindible la elaboración de protocolos asistenciales de monitorización de la cardiotoxicidad oncológica para diagnosticar el daño cardiaco de forma temprana. Las nuevas técnicas de imagen y los biomarcadores permiten realizar un diagnóstico precoz de la cardiotoxicidad para aplicar tratamientos cardioprotectores que eviten el desarrollo de la misma.

Ramón Arroyo ha valorado el apoyo de la GAI Guadalajara y el (Sescam) que han facilitado la puesta en marcha de la Unidad para atender a los pacientes con cáncer según establecen las guías de práctica clínica nacionales e internacionales.

La gerente del Área Integrada de Guadalajara, , ha agradecido el empeño de los profesionales para la puesta en marcha de esta Unidad, encabezada por de Cardiología, con la rápida colaboración del resto de servicios participantes.