En la II Ruta del Fino Seguntino participan trece bares y restaurantes y en dos fines de semana consecutivos, sábado y domingo, proponen refrescarse, como hiciera el mismísimo Berlanga, con esta bebida, acompañada de tapa, al precio de dos euros, ha informado el Ayuntamiento en nota de prensa.

Según la receta, el fino seguntino consta de diez partes, ocho de gaseosa de la marca ‘Segontia’, que se fabrica en la ciudad del Doncel, una parte de vermú rojo, si puede ser de Reus, como el original, y la última de espuma o fuerza de la cerveza.

Con este cóctel como protagonista, las Jornadas del ‘Fino seguntino’ reivindican un producto personal e intransferible de la ciudad, pero además también homenajean a la hostelería local. En la primera edición el premiado fue el inventor del cóctel, Boni Anguita, y también un buen número de hosteleros de la posguerra en la ciudad.

En esta ocasión, lo van a ser los hermanos Pérez, Enrique y Eduardo, que han ganado para su restaurante, para Sigüenza y para Guadalajara su primera Estrella Michelin, además de los veteranos de la hostelería local.

La relación de establecimientos participantes en esta II Ruta del Fino Seguntino la integran los bares y restaurantes Alameda Tapas, Lantigüa, Anya, Atrio, Barbacana, Restaurante La Granja, Restaurante Kentia, Café Paris, Restaurante Don Rodrigo, Mesón Los Soportales, Restaurante Sierra Ministra, Arevacón y Kiosco Triunfo.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA BEBIDA

Javier Sanz, miembro de la Real Academia de la Medicina, explica el mito con una prosa jugosa en el maravilloso libro de cócteles ‘Mezclados’, editado por el Restaurante El Doncel. Uno de los capítulos está reservado al protagonista del evento: el ‘Fino Seguntino’.

Cuenta el doctor que la historia de este refresco surge por casualidad, “como también lo fue el descubrimiento de la penicilina”. Según relata Sanz en ‘Mezclados’, todo ocurrió una tarde de agosto, después de una novillada para aficionados.

Un torero, tan ocasional como seguntino, de nombre Paco Berlanga, apodado ‘El Fino’, decidió darse un homenaje. El torero y su cuadrilla se llegan a Casa Anguita y le piden un refresco al joven Boni Anguita para aplacar la sed.

Fue en San Roque del año 1947 cuando el hostelero se marcó al instante este combinado* Y con una gota de calidad y otra de buen precio, desde entonces hasta la fecha.