Llevaban 122 años de presencia en la capital y los seis últimos frailes que quedaban se marcharon hace siete meses, pero desde hace apenas unos días el edificio ya está ocupado por otra orden franciscana que ha puesto una casa de formación para novicios de toda España de su propia comunidad, tal y como han confirmado fuentes de la propia congregación a Europa Press.

El edificio ha sido cedido por veinticinco años prorrogables sin coste alguno, pero desde la Diócesis se muestran satisfechos de la llegada de esta nueva orden que les ayudará en labores de voluntariado aún por determinar.

El vicario general, , ya ha mantenido un encuentro con los cuatro primeros que han venido a Guadalajara y ha asegurado que, aunque tienen que asentarse, son jóvenes que se formarán aquí bajo la tutela de un maestro de novicios que les acompañará en esta formación. Bugeda ha resaltado también la vocación social de esta orden “con los más pobres, con los necesitados”.

Precisamente, el religioso Isidoro Macías, más conocido como el padre , apodo que recibió por el apoyo a los inmigrantes que llegaban a , pertenece a los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca.

Al margen de la formación que harán aquí, según el vicario general, está previsto que tengan en un futuro algún tipo de presencia para ayudar en residencias de ancianos, en el hospital provincial con el voluntariado o en la pastoral diocesana, en función de su tiempo y disponibilidad.

En todo caso, Bugeda ha querido aclarar que los hermanos que van a estar en Guadalajara no vienen como ese caso con una misión directa sino a realizar su noviciado o formación, “aunque dediquen parte de su tiempo libre a realizar obras de apoyo a la diócesis”, ha apostillado.

Bugeda está muy satisfecho de la llegada de esta nueva orden, que con motivo de la jornada de las vocaciones que se celebra este domingo, harán su carta de presentación esta misma tarde en un acto diocesano en (Guadalajara), donde se darán a conocer.

Estos franciscanos visten con un hábito tosco de color gris en vez del marrón que llevan los franciscanos que había hasta el pasado mes de octubre en el edificio que ahora ocupan ellos.