Pastrana continuará en 2019 la labor que lleva haciendo durante décadas para reivindicar su historia y su patrimonio, y convertirlos, además, en el mejor reclamo turístico y, consecuentemente, en el motor económico de la localidad. Cada año, la villa ducal elige una efeméride, o un personaje, en torno a los cuales articular su año turístico, y su Festival Ducal de julio, declarado Fiesta de Interés Turístico Provincial. Este año se cumple el 450 aniversario de que Ruy Gómez adquirió el Estado territorial de Pastrana

Tanto en las visitas teatralizadas que se llevan a cabo en el Palacio de Covarrubias el primer sábado de cada mes, como en el propio Festival Ducal, las gentes de Pastrana harán sentir al viajero de una manera especial los momentos acaecidos en la historia de Pastrana, este año con especial hincapié en los que sucedieron en 1569.

Los visitantes son conducidos por habitaciones y salones contemplando los lugares donde se escribió la historia, bajo los impresionantes artesanados que lograron sobrevivir al paso de los siglos, donde aún resisten parte de los azulejos toledanos que no mancharon de tinta los diez hijos de los duques de Pastrana.

Las visitas que les harán participes de la historia, les harán sentir momentos importantes como fue la llegada de la Madre Teresa de a la Villa, las rencillas entre ella y la Princesa de Eboli o la imposición de hábitos de los primeros Carmelitas Descalzos del convento de San Pedro.

Festejos, desdichas y duelos revividos por los propios pastraneros para convertir a la villa ducal en una escapada perfecta en la que huir de bullicios y aglomeraciones, y por donde pasear imaginando a la orden de calatrava, creer escuchar los cantos de los niños del colegio de San , preguntarse por qué, al pasar por delante de la casa de la Inquisición, o intuir el murmullo de la sinagoga judía en oración en calles de sabor medieval de olor a gentes sencillas y honradas.

Gran parte de estos hechos, que los propios pastraneros, ataviados con sus atuendos de época que ellos mismos fabrican en el taller de costura, sucedieron en esta fecha clave. Hace 450 años ahora. Fue en 1569 cuando adquirió el Estado de Pastrana mediante compra a Don Gastón de la Cerda, compra que se insertaba dentro del plan de engrandecimiento nobiliario que venía desarrollando este personaje, y que pasaba por el acercamiento y casi identificación del mismo con el poderoso linaje de los . Como personaje principal de la Villa Ducal, los pastraneros le dedicaron a la figura de el Festival Ducal que organizan en julio, del año 2016.

Ruy Gómez adquirió el Estado territorial de Pastrana, cuando su carrera política había llegado a su máxima cota y su influencia sobre el rey empezaba a declinar. Esta influencia, que se había iniciado cuando Ruy Gómez formaba parte del séquito del Príncipe en su primer viaje a Europa, se ratifi*caba con la concesión de un título ducal sobre una amplia base territorial, el Estado de Pastrana.

Obtenido el territorio en 1569, inmediatamente consiguió el título ducal de manos de . El título de Duque de Pastrana fue concedido por Felipe II, por Real Cédula de 20 de diciembre de 1569, a , Señor de la Villa de Pastrana, I Duque de Estremera, Príncipe de Éboli, Príncipe consorte de Mélito, Duque de Francavilla, Clavero de Calatrava, Embajador y Consejero Real. Precísamente a la memoria del Duque de pastrana fue dedicado el Festival Ducal de 2016, cuando se cumplió el V Centenario de su nacimiento.

Como Duque de Pastrana, llevó a cabo una importante obra. A partir de la compra, desplegó una dinámica labor dirigida a convertir sus estados en una auténtica Villa Ducal, a imitación de los prósperos e influyentes estados italianos, lugares donde había surgido el Renacimiento. Para ello, en un primer momento sentó las bases del desarrollo económico de la villa estableciendo una pujante industria sedera y una importante red de comercialización de estos productos; para la primera trajo maestros flamencos y milaneses e incorporó a la población un importante grupo de moriscos de los expulsados de las Alpujarras.

Transformó la iglesia parroquial en Colegiata mediante Bula papal, fundó dos conventos —uno de monjas y otro de frailes—, para lo que mandó llamar a la reformadora , y realizó una profunda trasformación urbanística dirigida a dar salida a las nuevas necesidades de mercado y vivienda, dentro de la cual cabe destacar la construcción de un barrio de traza renacentista destinado a las industrias creadas, primer intento de barrio industrial planificado el urbanismo renacentista español.