Así, el Festival detiene el tiempo de mayor esplendor en : el Siglo de Oro español. Después de dieciséis ediciones, el evento, declarado Fiesta de Interés Turístico Provincial, que buscará también serlo de Interés Regional, se ha consolidado con una serie de actividades culturales, ha informado el Ayuntamiento en nota deprensa.

Cada verano desfilan por Pastrana los personajes de , de Jesús, de la Cruz, Juan de Escobedo, los Duques de Alba, y, por supuesto, los príncipes de Éboli y duques de Pastrana, y de Mendoza.

Asimismo, el desfile de trajes muestra un cortejo del Renacimiento en el que reyes, príncipes, nobles, clérigos, soldados, músicos y plebeyos recorren las calles de Pastrana con magníficos atuendos de época, confeccionados por la .

Desde el comienzo del año, Pastrana se prepara para viajar en el tiempo llegado el momento, a mediados de julio. Sus calles y patrimonio siempre tan limpias y cuidado, respectivamente, se convierten de esta manera en el mejor escenario posible para que la localidad alcarreña retorne a la época de esplendor que vivió cuando el amor imperecedero que sintieron la princesa de Eboli, y de la , y su marido, , el I Duque de Pastrana, transformó una aldea medieval en una próspera e industriosa Villa Ducal.

El evento nace del respeto de los vecinos Pastrana por su historia y sus costumbres. Son ellos mismos, los pastraneros, quienes lo representan donde sucediera realmente, con arte y precisión histórica, en la que es una bella metáfora de cómo la localidad quiere convertir su patrimonio material e inmaterial en el motor del desarrollo rural en el siglo XXI.

Cada edición se dedica a un personaje o evento diferente. Ese argumento temático elegido, envuelve todas las representaciones. Y si los últimos recrearon la llegada fundacional de Santa Teresa a Pastrana (2015), el V Centenario del Nacimiento de Ruy Gómez de Silva (2016), y el aniversario de la llegada de los tapices a la Colegiata, que cumplía 350 años en 2017, la edición de 2018 “será de nuevo extraordinariamente original”.

El Festival celebrará festejos y desfiles, y los visitantes asistirán a la boda de la hija mayor, Ana, con Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, VII Duque de Medina Sidonia, matrimonio que tendrá como insignes invitados a todos aquellos visitantes que tengan a bien asistir.

Se vivirán momentos de alegría en la villa, pero también de desamparo y tristezas en la casa de Eboli. Así es Pastrana, siempre envuelta en contrastes. Y aunque el visitante será invitado a una boda, el espectáculo central de la XVII edición será el reconocimiento a la vida oculta y desconocida de Ana de Silva y Mendoza, hija pequeña de los señores.

El espectáculo repasará sus sueños y decepciones, sus decisiones y sus renuncias, el sentir tras las rejas de una mujer que fue sin ser madre y viuda sin ser casada. La vida siempre oculta y silenciosa de una niña que se convirtió en mujer renunciando a su propia vida para dedicársela a su madre.

“Una historia callada con la que el Festival Ducal volverá a sorprender, y que merece ser contada. ‘Ana de Silva y Mendoza, una clausura constante’, será el título de este próximo Festival Ducal”.

En todo caso, la Villa de Pastrana no solo revive su historia en el Festival Ducal, sino también todos los primeros fines de semana de cada mes, cuando el grupo de visitas teatralizadas consigue que el Palacio de Covarrubias recobre vida mostrando la historia en los mismos lugares donde fue escrita, formando así un inmenso cuadro.