El Ayuntamiento de Guadalajara, a través de la empresa concesionaria del mantenimiento de los parques y jardines (SAV), está llevando a cabo un tratamiento fitosanitario en los más de mil pinos halepensin, o pino carrasco, que están distribuidos por toda la ciudad.

Este tratamiento se está llevando a cabo mediante la técnica de la endoterapia y tiene como objetivo principal luchar contra la plaga de la oruga procesionaria del pino.

La campaña se inició a primeros de noviembre y se llevará a cabo durante todo este mes. Hasta el momento, según informa la Concejalía de Parques y Jardines, se han tratado mediante este sistema los pinos halepensin de los parques de la Concordia, , Amistad y Coquín.

Tal y como explican desde la empresa concesionaria, la endoterapia permite “la realización de los tratamientos fitosanitarios a cualquier hora del día, siendo estos inocuos tanto para los aplicadores como para los ciudadanos”. Con dicho sistema, al introducir la sustancia directamente en el tronco del árbol “no estamos perjudicando a la fauna útil que nos podemos encontrar en el entorno, favoreciendo indirectamente la lucha biológica”, señalan.

El uso de endoterapia para la aplicación de estos tratamientos “reduce también la contaminación tanto acústica como de emisiones de gases al no utilizar los habituales equipos de pulverización aérea” y permite “disminuir la cantidad de producto utilizado, reduciendo así el coste medioambiental del tratamiento”.

Ventajas de la endoterapia

Este sistema empleado para el tratamiento de estas molestas plagas tiene numerosas ventajas. Es respetuoso con los árboles, ya que no se realizan taladros. Es respetuoso con el entorno, al inyectar el producto internamente en el árbol. Minimiza las alergias y reacciones a la población y a la fauna. Respeta los insectos útiles.

Y por su especial técnica, consistente en la aplicación de las sustancias a través de agujas inyectoras y mediante la aplicación de presión sobre el fluido a introducir, se puede aplicar en cualquier momento del día, aunque llueva después del tratamiento. Tiene una larga persistencia y llega hasta las puntas de los árboles, “por altos que sean”.