Albacete abre las puertas a su paisano, ‘el sastre de los toreros’, un Justo Algaba que, desde este viernes, 20 de febrero, expone oficialmente en el Museo Municipal de la capital un trabajo… que no exageramos al calificar de ‘único’. ‘Pasado, Presente y Futuro. El arte y la cultura en el vestido de luces’ es el título de la muestra que ha quedado inaugurada por el consejero de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-la Mancha, Marcial Marín, y que se enmarca (tal y como éste ha explicado) en las actividades paralelas al ‘I Congreso Internacional de la Tauromaquia’ que Albacete acogerá entre el 27 de febrero y el 1 de marzo.

Marcial Marín ha recordado que Justo Algaba “fue reconocido el pasado año por la presidenta Cospedal con el Premio Regional en Creación Artística a nivel taurino” y, muy sinceramente, le ha agradecido “su contribución a que la Tauromaquia la podamos defender también desde este ámbito de la creación artística como Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

La esencia, el alma del traje de luces (que la tiene, para muchos), la encuentran aquí, en esta sala que estos días brilla más de lo habitual, con una muestra que hace un interesante recorrido por los vestidos de luces desde 1850 a nuestros días y por lo que serán de ahora en adelante (nos cuenta de primera mano Algaba), incluyendo innovaciones en trajes ‘goyescos’ y ‘picassianos’.

Entre ellos, los que llama “trajes del futuro”, en los que apuesta por cambios favorables, como el hecho de que no siempre las medias tengan que ser rosas, o por la interesante posibilidad de que, al igual que se eligen los complementos al escoger un traje habitual (gemelos, color de corbata o pajarita, pañuelo…), haya libertad de combinación si hablamos también de los trajes de luces de los toreros.

Atreviéndose y apostando por trasladar, pues, los ‘pequeños-grandes’ detalles de la moda a los ruedos, la exposición nos ofrece también la posibilidad de disfrutar de varios de los que su creador denomina “vestidos de élite”. Como los que se vieron, el 20 de abril de 1992, en la Corrida que inauguró la Expo de , “donde torearon Curro Romero, Paco Ojeda y Espartaco -cuenta Algaba-; también de los que llevó Rivera Ordoñez en Ronda; uno premiado en que llevó o el que se puso en su reaparición tras la grave cogida que sufrió en octubre de 2011 en Zaragoza; el que visitó en su gran faena en de hace tres otoños; de los últimos que le hice a ; el de Jesulín de Ubrique en el homenaje a la mujer; hay tres vestidos muy vistosos de ; también un espacio para mi amiga ; podemos ver además curiosidades como las taleguillas hasta los pies, y vestidos con combinaciones de hasta tres y cuatro colores”, intenta resumir, con el afán del que tiene mucho que contar…

Vistosidad y dinamismo sellan cada ejemplar (todos únicos) que, con cariño ha traído Algaba a su tierra: en pocos días, sede mundial de la Tauromaquia. Casi ni ha podido contar los vestidos que nos enseña: “Creo que hay cerca de setenta –sonríe-, y ninguno se repite”. Como el artista no llama a la inspiración, sino que es ésta la que le sorprende, no es de extrañar que Justo nos cuente que alguno de estos vestidos ‘ha nacido’ en , o en Dubái…pero “cada uno está diseñado en un momento concreto y, para mí, único”, confiesa.

Vestidos con historias que, seguro, encierran tantos secretos y curiosidades como destellos reflejan pero, de entre todos, cuatro muy especiales que, explica Algaba “son las ‘cuatro coronas’ que he traído aquí, están en la fila izquierda del centro de la sala y se trata de vestidos que marcan la Historia”.

Frente a ellos, otros cuatro, de los que dice son “vestidos del futuro”. En torno a ellos, del presente. Y del pasado. Pero, en cualquier caso, siempre, vestidos de Justo Algaba, el ‘sastre de los toreros’.