El esfuerzo institucional conjunto ha hecho posible el proyecto del Jardín Botánico de Albacete

El Jardín Botánico de Albacete es una idea que surge del anterior Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Luis Arroyo, cuyo relevo ha sido recogido por el actual, Ernesto Martínez Ataz y por encargo de éste último, el Vicerrector del Campus de Albacete y de Proyectos Emprendedores, Antonio Roncero.

En cuanto al proyecto, ha sido realizado entre la Fundación Pública Jardín Botánico de Córdoba y la Universidad de Castilla-La Mancha, en particular la Oficina de Gestión de Infraestructuras, es decir, el equipo técnico de arquitectos de la Universidad que es quien ha hecho posible trasladar toda esta compleja obra de movimiento de tierras, de instalaciones, de servicios, etc. Es una obra muy complicada, asegura Francisco Montero, catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Castilla-La Mancha y director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete, porque “no hay nada estándar, todo es de diseño: las elevaciones, los cambios de perfiles, las orientaciones… Como no es regular ha sido preciso un estudio muy minucioso de todo el espacio para transformar una superficie, totalmente lisa, en una superficie con diferencias de nivel del orden de ocho metros en la zona más alta, que sería la representación de la zona de las sierras de la Región, frente a las tablas de Daimiel o las lagunas de Ruidera, que están a dos y medio por debajo del nivel teórico”, matiza Montero Riquelme.

Este proyecto ha requerido el esfuerzo del equipo de la OGI, Oficina de Gestión de Infraestructuras de la Universidad, en particular del arquitecto Diego Peris; del equipo de la fundación Jardín Botánico de Córdoba, Esteban Hernández y Alfonso Jiménez, fundamentalmente; y del equipo de la Escuela de Agrónomos, José María Herranz, José María Tarjuelo y Francisco Montero. Todo ello con el apoyo de Antonio Roncero, desde la Universidad, y Fernando López Carrasco, desde la Junta y actualmente como presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, “que es una persona que confía en que tanto la Universidad como el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta son capaces de ponerlo en marcha”, destaca el doctor Francisco Montero Riquelme.

“Un espacio de convivencia social en el mundo vegetal”

El proyecto se presentó en el 2003, año en el que había problemas en cuanto a las relaciones internacionales y las relaciones humanas en el ámbito de la paz. “El director del Jardín Botánico de Córdoba, Esteban Hernández Bermejo, en la presentación del proyecto, se refirió al mismo como un lugar para la paz porque un jardín botánico es un punto de encuentro de material vegetal, reúne colecciones de plantas diferentes de las más diversas procedencias e incluso de continentes diferentes, que se juntan en el jardín botánico creando un mundo de convivencia entre plantas y un modelo de sociedad perfectamente asumible”, explica el doctor Montero, para añadir, “esas plantas necesitan luz y agua, tienen que desarrollarse y van compitiendo unas con otras, es decir, es un espacio de convivencia social en el mundo vegetal. Este punto de encuentro a nivel mundial tiene una traducción social muy clara que hay que saber leer para sacar conclusiones en el mundo didáctico con el fin de enseñar lo que son las plantas y lo que representan”.

El diseño del Jardín traslada al visitante a espacios vegetales diversos

El Jardín Botánico se define sobre un esquema organizado por un eje de entrada frontal y los recorridos hacia las diferentes zonas. Una trama de caminos vertebrados distingue el conjunto de espacios disponibles. Los diferentes niveles topográficos establecen un juego interesante de perspectivas y visiones diversas que acompañan al visitante en los recorridos por cada uno de los espacios vegetales. De manera que desde las zonas superiores se podrán contemplar paisajes situados a ocho metros por debajo, con el fin de tener una amplia riqueza de perspectivas, “desde algunas zonas no será posible ver lo que hay fuera porque estás en cotas muy inferiores y cuando esté desarrollada toda la vegetación la sensación de aislamiento será aún mayor”, describe el Catedrático.

Con una superficie total de 68.697 m2, el Jardín Botánico de Albacete, cuya maqueta se puede observar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, se divide en cinco grandes áreas: zona de entrada; plaza de acceso; una tercera zona que, a parte del invernadero y el umbráculo, está dedicada a colecciones de material vegetal propio del “paralelo 40” y ordenada en tres anillos concéntricos, a partir del cual se organizan espacios de forma radial; la zona de los lagos, con dos lagunas, una endorreica y otra Kárstica; y la última, al fondo, donde se encuentra el área natural.

La primera gran área es la zona de entrada, donde se encuentra el aparcamiento y los dos edificios destinados a Servicios Generales –salón de actos, aulas de naturaleza, cafetería y zona de recepción- y a laboratorios de investigación.

Una vez pasada la primera zona, se encuentra una plaza de acceso de forma semicircular con fondo de cierre escalonado; Francisco Montero lo compara con una especie de cortina de distintos tipos de encinas, árbol representativo de Castilla-La Mancha, para generar un espacio cerrado formando un anfiteatro que podrá servir para celebrar actos –presentaciones, conciertos, representaciones teatrales…-.

A la izquierda del conjunto, se extiende la tercera gran área que alberga jardines históricos, invernadero y umbráculo, palmetum, especies frutales y cultivos industriales, colección sistemática, cultivos extensivos –herbáceos y leñosos-, viñedos y huerta.

A la derecha están representadas diferentes formaciones de zonas acuáticas de la Región: las Tablas de Daimiel, una laguna hundida donde el agua fluye de abajo a arriba, y las Lagunas de Ruidera que se llenan de arriba a bajo.

En la última zona, al fondo del conjunto y pegando al Parque de La Pulgosa, se encuentra el área natural con especies arbóreas y arbustivas típicas de Castilla-La Mancha, con encinas, pinos y sabinas como principales especies.

El diseño del Jardín representa al viento como emblema de la Región

La idea central del proyecto marca un énfasis especial en el carácter dinámico, rítmico, renovado, ágil y preciso de la investigación en el mundo vegetal. Por ello, se ha intentado plasmar el viento como elemento significativo de este movimiento que, particularmente en Castilla-La Mancha, ha representado y representa un aprovechamiento energético clave en la economía regional.

En el recorrido por el Jardín Botánico, describe Francisco Montero, “nada más entrar encontramos un abanico donde hay distintas franjas de colores oscuros, grises, rojos y amarillos que son los distintos suelos que encontramos en la Región: suelos calcáreos, suelos pétreos… y una cortina de encinas. Continuando nuestro camino nos encontramos con aspas de molinos de viento enlazadas unas con otras como un engranaje para aparentar movimiento alrededor de un anillo que es el ‘paralelo 40’ de la Tierra. La zona más alta representa la Sierra, donde hay unos caminos que no son caprichosos, son circulares y forman triángulos esféricos, lo que representa un ala delta. De manera que”, puntualiza el Catedrático, “tenemos un ala delta, molinos y un abanico: el viento, que es el eje central que está generando riqueza en la Región y que históricamente forma parte de una gran cultura que son los molinos de viento de Castilla-La Mancha.

A pesar de no haber podido elegir el terreno -se trata de una parcela que cedió el Ayuntamiento- su forma se asemeja a un boomerang. Todo se sustenta en el viento que, en un ir y venir, permite aprovechar su energía”.

El Jardín, un centro concebido para cubrir múltiples funciones

Lejos de lo que se puede ver a simple vista, un jardín botánico no es simplemente un conjunto de especies provenientes de diversos lugares del mundo y reunidas en un recinto para la contemplación de las mismas, sino que, en palabras del director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, “un jardín botánico es, básicamente, un centro de investigación que no se debe confundir con lo que es un parque: un parque es un lugar, sobre todo, de relax, de descanso, de esparcimiento… pero no es un centro de investigación. A un jardín botánico se le exigen, además, requisitos ligados a componentes didácticas, culturales y, particularmente, científicas”, dogmatiza Francisco Montero.

Concretamente, el Jardín Botánico de Albacete fue concebido con una finalidad claramente multifuncional, es decir, para desempeñar funciones diversas que se pueden concretar en cinco: conservacionista, científico-investigadora, didáctica, cultural-recreativa y de prestación de servicios.

Investigación científica

Como todos los jardines botánicos existentes, el del Campus de Albacete llevará a cabo una amplia labor de investigación científica en el campo de la Botánica y materias relacionadas.

Cuando esté en funcionamiento se creará un herbario regional con un catálogo de las especies propias de Castilla-La Mancha para su investigación y conservación; se realizarán estudios taxonómicos orientados hacia el esclarecimiento de las relaciones de parentesco entre los diferentes grupos de plantas; conservación, manejo y propagación de material vegetal –determinación de viabilidad, requisitos de germinación y eliminación de latencia; biología reproductiva; técnicas de cultivo “in vitro”, etc.-. También se desarrollarán aspectos propios de la etnobotánica para conocer las relaciones planta-hombre e interpretar el significado cultural de las mismas.

El aspecto científico es intrínseco a cualquier jardín botánico porque en este tipo de centros, considera Montero, “debe haber indicadores de investigación importantes: estudios de adaptación de material vegetal a determinadas zonas, estudios de caracterización o de identificación de las características propias de ese material -lo que la diferencia de otros- y, sobre todo, en la mayor profundidad posible. Por eso se llegarán a introducir las técnicas de biología molecular, de identificación a través de ADN, ocupando un buen puesto en el contexto nacional e internacional de investigación en caracterización de material vegetal”.

Conservacionista

La función de investigación científica está íntimamente relacionada con la conservacionista porque los jardines botánicos son los principales centros de conservación de flora silvestre, especialmente de las especies raras o en peligro de extinción. El interés creciente de esta actividad radica en que, gracias a las modernas técnicas genéticas, el material disponible puede utilizarse como valiosa fuente de genes para el desarrollo de nuevas variedades con características deseables, en concreto las especialmente adaptadas a hábitats marginales, zonas degradables, erosionadas, salinas o con aridez creciente.

En este sentido, el Jardín Botánico de Albacete nace con el objetivo de tener un papel destacado en la conservación de los recursos genéticos vegetales de la Región. Incluso es un punto donde se van a realizar estudios de adaptación, “vamos a disponer de cerca de 500 especies diferentes de todo el mundo y en particular de lo que representa el hábitat del ‘paralelo 40’ del Globo Terráqueo que permite una igualdad de comportamiento frente a las condiciones climáticas”, afirma Francisco Montero, explicando a continuación que estas especies, traídas de fuera, “deben conjugar y vegetar bien para poder enseñarlas y que sean objeto de estudio para investigar”.

Las plantas procedentes del entorno de ese punto van a estar situadas concretamente, o de una manera más relevante, en los anillos situados en el lado izquierdo del Jardín.

“Ese conjunto de iniciativas de tipo investigador, ligadas a disponer de material foráneo, hará posible que los estudios giren en torno a un espectro más amplio y no se vean reducidos al desarrollo de nuevas variedades o a la conservación de las que se encuentren en peligro, sino que, de los datos y resultados que se obtengan sobre la adaptación, se podrán sacar conclusiones, por ejemplo, sobre el cambio climático y la repercusión que está teniendo en cada una de las especies”, aclara el Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Didáctica

En cuanto a la función didáctica, la presencia de las colecciones del Jardín será de enorme utilidad para facilitar las labores docentes al profesorado de los diferentes Centros del Campus que impartan disciplinas relacionadas con la naturaleza (Botánica, Biología, Ecología, Selvicultura, Cultivos Herbáceos y Leñosos, Horticultura, Jardinería y Paisajismo, Genética, Mejora Vegetal, etc.). Por eso, este jardín, a diferencia de otros jardines de España, tiene una vertiente agraria muy importante. El hecho de que la idea naciese desde la Escuela de Agrónomos, con sus orientaciones agrícolas y forestales, indica Montero, “nos interesa mucho de cara al futuro, con las nuevas titulaciones, porque seremos un centro que ofrece una opción diferente al resto de escuelas de España: la vinculación a un jardín botánico”.

Asimismo, el Jardín será de gran interés para completar la formación de Centros de Enseñanza Primaria y Secundaria, no sólo de la provincia sino también de la Región. Francisco Montero señala la importancia de disponer de orientaciones de tipo agrícola, por ejemplo los albaricoqueros traídos de las instalaciones que la Escuela tiene en la Carretera de Las Peñas, en situación de cultivo. “Los estudiantes podrán contemplar una situación natural de cultivo del albaricoquero, ‘Prunus armeniaca’, además de como especie botánica”, apunta el Catedrático matizando que la mayoría de los jardines botánicos se enfocan como colecciones de especies vegetales mientras que en el Jardín Botánico de Albacete las especies de uso agrícola o aprovechamiento forestal, están orientadas para resaltar la importancia que tiene el sector agrícola y forestal en la Región. “Ese valor añadido de una componente del uso de la planta es lo que nos va a servir para resaltar didácticamente la importancia en la sociedad del sector agrario, sobre todo en esta Región.

La tendencia natural es que otros sectores económicos vayan desplazando al sector agrario a favor del sector servicios, es ley de vida, e incluso los índices de desarrollo se miden en función de los indicadores del sector servicios que, en cierto modo, es el que marca la calidad de vida. Sin embargo aquí, en esta Región, esa opción hacia el sector servicios en perjuicio del sector agrario, a mi modo de ver, es más arriesgado que en otras Comunidades Autónomas con otras capacidades de oferta en el sector servicios”, opina Montero.

Cultural-recreativa y prestación de servicios

La cuarta función que desarrollará el centro albaceteño es la cultural recreativa. Para ello, aunque el Jardín Botánico no será un parque al uso, estará abierto al público y se pretende convertirlo en un lugar cultural de referencia conectado con su entorno a través de la organización de exposiciones, conferencias, visitas, reuniones, etc.

El objetivo es que el Jardín Botánico esté abierto a toda la sociedad pero sin olvidar que no deja de ser un centro de investigación, por lo que habrá que coordinar dicha función con la organización de visitas. Aunque la inauguración está prevista para finales del 2006 o principios de 2007, en opinión de Francisco Montero, “empezará a ser útil, bonito y activo en 5 ó 10 años porque tendrá que ir creciendo, adaptándose; tendremos que ir renovando material…; por eso es un mundo vivo”. Al mismo tiempo, el catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de CLM, anuncia el propósito de incorporar iluminación nocturna para que se pueda visitar en las noches estivales, “ya veremos cuándo se puede llevar a cabo esta idea porque, es costoso”, lamenta Francisco Montero, añadiendo a continuación que la apreciación nocturna de la naturaleza es “impresionante porque la combinación de oscuridad e iluminación artificial genera un espacio distinto”, aclara.

La prestación de servicios a la sociedad es la última gran función que desarrollará el Jardín Botánico. Para ello aspira a convertirse en un punto de referencia para la sociedad castellano-manchega con la realización de cursos de formación con el manejo de material vegetal tales como cursos de jardinería, gestión de viveros o diseño. También habrá asesoramiento y resolución de cuestiones de carácter fitosanitario, nutricional o de adaptación.