En mi artículo del número anterior, resumen final del dos mil nueve, año negro para el conjunto de los ciudadanos en general y mas concretamente para trabajadores en paro y marginados, hacía referencia precisamente a la tristeza y desesperanza que el mismo nos produjo como consecuencia de la crisis y los cambios establecidos en determinados servicios públicos.

Hoy quiero empezar el nuevo año de 2010 con un mensaje distinto basado en la ilusión en nuevos y renovados proyectos y compromisos que nos hagan concebir con esperanza una nueva etapa tanto de nuestra vida particular como de la sociedad en su conjunto; creo que es el momento de dejar aparte las lamentaciones y de actuar como ciudadanos que pertenecemos a una comunidad, que tenemos que mejorar día a día con nuestra actuación, no podemos permitir que otros decidan por nosotros en asuntos que nos afectan directamente.

La información y la participación son dos derechos fundamentales de todo ciudadano a los que en ningún momento considero que tengamos que renunciar, medios para estar informados afortunadamente no nos faltan solo es preciso un poco de preocupación para saber que es lo que ocurre a nuestro alrededor.

Un ciudadano bien informado está en condiciones de participar y dialogar a través de los distintos canales que una sociedad democrática pone a nuestra disposición, empezando por cambiar actitudes personales a favor del medio ambiente: ahorrando consumo de agua, electricidad y teléfono, mayor utilización del trasporte público - en detrimento del coche propio-; con estas simples medidas estaremos haciendo nuestra aportación para mejorar el entorno medioambiental, frenando de alguna manera el cambio climático y obteniendo un importante ahorro económico.

Tras este cambio de actitud personal se impone la voluntad de participar, de ser protagonista de todo lo que ocurre en nuestra Ciudad. La participación es la que ha hecho posible a lo largo de la historia los importantes cambios que se han venido produciendo. Si echamos la vista atrás podemos comprobar que lo que ahora disponemos no es fruto de la casualidad, ni de ningún regalo de nadie, sino del proceso vivido a lo largo de los años de lucha y organización ciudadana de determinados colectivos de la población. Así, hemos pasado de años de estar excluidos por decreto de toda opinión y forma de organización distinta o fuera de la oficial del régimen, a tener carta de naturaleza las distintas formas de organización de todo tipo actuales: sindicales, culturales, vecinales, de consumidores, y un largo etc. Ahora se requiere una mayor participación si realmente queremos cambiar y que las cosas empiecen a discurrir de una forma mas positiva y beneficiosa para todos, muchas veces lo hemos comentado, no hay verdadera sin participación. No podemos olvidar que los cambios hacia delante se producen siempre por la presión positiva de la sociedad organizada, es decir, de los movimientos sociales, exigiendo un nuevo modelo de Ciudad y de sociedad, mas justa mas solidaria y mas respetuosa con el entorno ambiental. Estos cambios no pueden producirse solo desde determinadas esferas de poder y mucho menos administrado solo por unos pocos, es precisa la concurrencia de toda la sociedad para que realmente estos cambios respondan a las inquietudes y necesidades de todos.

Me atrevería a trasmitiros lo que yo percibo como un momento esperanzador y bonito para este año 2010 que acaba de comenzar para vivirlo con intensidad, para gritar a los cuatro vientos que no nos gusta lo que está ocurriendo, que no queremos ser representados exclusivamente (por determinados políticos o representantes sociales, que a juzgar por lo ocurrido durante el año 2009 dejan mucho que desear), que queremos participar del cambio para sentirnos parte de la sociedad en que vivimos, ser protagonistas de dicho cambio al efecto de poder defenderlo y quererlo. Basta ya de que otros tomen las decisiones en nuestro nombre, votar cada cuatro años lo consideramos insuficiente, es preciso por tanto que nos involucremos en las cosas que diariamente ocurren en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país.

Los Ciudadanos de Albacete, a través del Foro de la Participación en el que estamos integrados todos los movimientos sociales de la Ciudad, estamos decidiendo ya en buena parte de las políticas municipales en cómo tiene que actuarse para lograr la ciudad que todos queremos. Pero falta todavía la participación de muchos Ciudadanos. Yo os invito para que os integréis en esta dinámica participativa bien a través de las distintas Asociaciones existentes, en otras de nueva creación o, si lo preferís, a título particular; pero sin perder de vista que lo importante es participar para no tener nunca más que lamentarnos de lo que los demás hacen por nosotros.