Cuando nos encontramos en los limites de un año que termina y lógicamente otro que comienza, no puedo por menos que hacer un breve comentario respecto de dos acontecimientos que han marcado ambas efemérides cual son en primer lugar el plante de los controladores de los aeropuertos españoles en el mes de diciembre y la presumible subida de la factura eléctrica que ya nos anuncian para el mes de enero 2011.

En lo relativo al primer asunto, comentar que me ha parecido muy adecuada y justificada la medida adoptada por el Gobierno de prologar el estado de emergencia como medida necesaria para garantizar que, en las próximas fechas coincidentes con las fiestas navideñas, los usuarios del espacio aéreo español puedan viajar sin problemas ni sorpresas de última hora, evitándoles a los usuarios de los aeropuertos españoles y a los sectores económicos y turísticos estar sometidos a una presión totalmente ilícita.

Si bien entiendo que esta prórroga del estado de alarma no servirá de nada si no se aprovecha este periodo de calma para buscar soluciones definitivas al problema del control de espacio aéreo español.

No quiero pasar por alto sin destacar la calma y el civismo con el que se comportaron la inmensa mayoría de los afectados que vieron como quedaron frustradas sus expectativas de vacaciones y encuentros familiares, provocado por el lamentable y ruin comportamiento de los controladores aéreos.

Tras estas breves reflexiones sobre el drama vivido por miles de ciudadanos en los aeropuertos españoles durante el pasado puente de la Constitución, considero que AENA, que ciertamente mantuvo el tipo con medidas adecuadas ante una situación imprevista, debería articular mecanismos adecuados para que se hagan efectivas las obligaciones que las compañías aéreas tienen con sus clientes, como son: Proporcionarles un viaje lo más pronto posible, poner a su disposición manutención y alojamiento durante el tiempo de retraso, así como la devolución del importe del vuelo si éste no se realiza o el reintegro integro en caso de tener adquirido un paquete completo de vacaciones.

Estas medidas que algunas compañías me consta que ya han realizado o están en proceso de hacerlo, sin lugar a duda resultan insuficientes porque en ningún caso contemplan los daños materiales justificables y mucho menos los morales de mas difícil justificación, sin lugar a duda por las dificultades que estos entrañan, debido a que estos además no tienen en todos los casos la misma intensidad ni gravedad. Pero algo, aunque sea simbólico, se podría determinar para mitigar de alguna manera el sufrimiento y la frustración que sufrieron los miles de ciudadanos por los hechos ya comentados. Como por ejemplo, las medidas puestas en marcha con motivo de la huelga del personal de tierra de efectuada en el año 2006, tras la cual un Consejo de Ministros mandó a AENA compensar con 250 euros a cada pasajero afectado por cancelación y con 180 euros el deterioro o pérdida de equipaje.

El otro aspecto que quiero abordar y que corresponde al principio del nuevo año 2011 es el incremento de la factura de la electricidad, entre otros, que ya han visto la luz.

La factura de la electricidad, según se viene anunciando en estos últimos días, se verá incrementada entre un 9% y un 10% a partir de enero de 2011 tengo que comentar que la factura eléctrica ya subió a lo largo de 2010 en cuatro ocasiones, la última tuvo lugar en octubre, haciéndolo en un porcentaje del 4,8%, dichos incrementos me parecen, como ya he comentado en varias ocasiones, absolutamente injustos e injustificados al estar fundamentados en el déficit tarifario.

Desde la Unión de Consumidores hemos exigido al en varias ocasiones la presencia de los consumidores en la negociación del déficit tarifario así como en todas las reuniones que la Administración tenga con las compañías eléctricas para tratar este asunto, ya que consideramos que el mismo no es real, o como mínimo esta exagerado, por consiguiente, dada la situación del sector eléctrico en España, es imprescindible contar con la opinión y el parecer de los consumidores y usuarios ya que son éstos los que van a asumir el pago del supuesto déficit tarifario.

Considero que el Ministerio de Industria debe poner en marcha iniciativas como una Oficina para la Defensa del Consumidor de la Energía, además de integrar a los usuarios en las negociaciones de aquellos asuntos que les afectan directamente como es el pago del supuesto déficit tarifario, y en otro de gran importancia como es el seguimiento de la liberalización del sector eléctrico, en vigor desde el 1 de julio de 2010, sin que hasta el momento presente el consumidor haya obtenido beneficio alguno como consecuencia de la competencia que se debía de haber establecido con motivo de dicha liberalización y sobre la que todavía existe una absoluta falta de información.

No quiero terminar este artículo sin comentar otro aspecto que ya he denunciado en otras ocasiones y es que el Ministerio de Industria no debe de seguir permitiendo la facturación del consumo eléctrico de los usuarios de forma estimada, ya que el texto refundido de la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios considera ilegal y, en consecuencia, abusivo, el cobro de productos o servicios no usados o consumidos de manera efectiva. Que yo sepa, por estos hechos, ni la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ni el Ministerio de Industria ha abierto expedientes sancionadores a las eléctricas por estas prácticas abusivas e ilegales llevadas a cabo en las facturas del consumo eléctrico. ¡Hasta cuándo los ciudadanos tenemos que seguir soportando estos abusos y perjuicios, contrarios a la legislación vigente, sin que la autoridad competente lo impida, mientras se autorizan subidas escandalosas y a mi entender poco justificadas!