Próximo a iniciar el mes de marzo resulta inevitable para quien lleva ya muchos años dedicándose a temas relacionados con el mundo del consumo y los consumidores pensar en el día 15, fecha sin lugar a duda emblemática en la que se conmemora el Día Mundial de los Derechos del Consumidor y que además coincide con la proclamación realizada, nada menos que por el presidente del estado mas poderoso del mundo John F. Kennedy hace 48 años ante el Congreso de los Estados Unidos de América para todo el Mundo, de los Siete derechos básicos y fundamentales de los Ciudadanos en su condición de Consumidores y Usuarios:

• Derecho a la información. • Derecho a la educación. • Derecho a la salud y la seguridad. • Derecho a la reparación de daños y perjuicios. • Derecho a la protección de los interesés económicos y sociales. • Derecho a la protección en situaciones de inferioridad. • Derecho a la representación por asociaciones de consumidores.

Trascurridos estos años y precisamente en unos momentos difíciles inmersos en una profunda crisis económica mundial que pone de manifiesto el fracaso de unos modelos de sociedad consumista así como de los sistemas de mercado, financieros y productivos, considero que como consumidores es el momento de replantearse nuevas actuaciones relacionadas con las formas y comportamientos ante estos problemas, así como ante los cambios que se están produciendo en las diferentes políticas de protección de los derechos de los consumidores.

Partiendo de la evolución y los avances observados en nuestro País en relación al nivel de conciencia ciudadana en cuanto los derechos conquistados como consumidores en los últimos 26 años, en que por fin se promulgó la Ley 26/1984 de 18 de Julio Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, no es suficiente para lograr los cambios que en estos difíciles tiempos se precisa, es necesario si de verdad nos importa esta sociedad, si consideramos que otra sociedad mas justa mas solidaria y mas respetuosa con el entorno medioambiental es posible. Tenemos que comenzar a cambiar actitudes y comportamientos al objeto de que los Derechos y legítimos intereses de los Ciudadanos, en su condición de Consumidores y Usuarios sean no sólo reconocidos sino respetados.

Los Consumidores para ello tenemos que tener un importante nivel de información a la que tenemos que acceder a través de los canales que nos proporcionan las nuevas tecnologías, o bien acudiendo a técnicos especializados, Asociaciones de Consumidores ó profesionales particulares especializados en la materia.

Los Consumidores de aquí en adelante es preciso que mantengamos una actitud más crítica, mas exigente, ante productores y prestadores de servicios, que vemos como un día sí y otro también vulneran nuestros derechos, incumpliendo la legislación vigente. La falta de competencia en determinados sectores públicos y privados a pesar de la liberalización de los mismos es un clamor, como botón de muestra podría mencionar lo que está ocurriendo con el sector de los Hidrocarburos o las compañías eléctricas, y en otro orden lo que nos esta ocurriendo en Albacete con las salas de Cine, las mas caras de España, como consecuencia de la falta de competencia, y lo mas grave es que si alguien no lo remedia las nuevas salas a instalarse próximamente podrían ser de la misma empresa.

Considero que como Consumidores tenemos una responsabilidad y también un poder para contribuir a que la situación actual empiece a cambiar, para ello resulta imprescindible modificar determinadas formas de consumir y de utilizar servicios, podemos influir en la economía de una forma directa, sencillamente interesándonos por las condiciones sociales, económicas y ecológicas en las que se está desarrollando la actividad empresarial de los productos que llegan a nuestros mercados y tomando la decisión con nuestras opciones de compra de decirle a las empresas cuales son las formas de producción que aceptamos como consumidores y cuales no.

Es cierto que no resulta sencillo adoptar esta nueva cultura de consumo cuando estamos inmersos en una sociedad de consumo donde la publicidad nos bombardea diariamente con anuncios que lejos de informarnos y buscar el bienestar de los ciudadanos nos margina y nos instala en la cultura del despilfarro del usar y tirar garantizando el negocio de los productores que intervienen en el mercado sin el mínimo respeto al entorno y a la dignidad de las personas.

Para terminar, animar a los Ciudadanos en general a practicar un consumo responsable, utilizando la libertad que tenemos de decidir qué queremos consumir y cómo hacerlo, marcarnos un estilo propio de vida, sin mas presiones que nuestras propias decisiones, en definitiva, cuestionarnos el afán de consumir por consumir, dar prioridad en nuestras decisiones de consumo al respeto de los derechos laborales, frente a la sobreexplotación de los recursos naturales y de los propios trabajadores.