Se acaba un año, “Gracias a Dios”, ya que el mismo ha estado marcado por una fuerte crisis económica, que dicho sea de paso ha afectado de forma especial a los mas desfavorecidos, marginados, trabajadores del sector privado, inmigrantes y un largo etc, la burbuja inmobiliaria a pesar de verse venir desde hacia ya algunos años y formar parte del comentario generalizado, como lo del lobo llegó ante el asombro de todos, aunque hasta ese momento muchos fueron los que se enriquecieron de forma escandalosa.

Este año que despedimos también se ha caracterizado por los cambios en el sector eléctrico, se instaura la liberalización del sector (aunque de forma muy peculiar ya que los nuevos comercializadores son empresas auxiliares de las grandes empresas productoras) la desaparición de las tarifas nocturnas, sustituidas por la tarifa de discriminación horaria, facturación mensual en lugar de bimensual, y muchos errores e incumplimientos de la legislación vigente por parte de las empresas, ocasionando gravísimos problemas económicos para buena parte de los usuarios, lo que provocó miles de reclamaciones que acabaron en las instalaciones del Defensor del Pueblo.

También en este año que se nos va hemos sido testigos de la escandalosa situación que vive el sector agroalimentario, que viene arrastrándose ya varios años pero que en este ha tenido que explotar por insostenible, ya que los precios que perciben estos por las grandes cadenas de distribución, que en muchos casos no cubren los gastos de producción, para nada se corresponden con los escandalosos precios que paga el consumidor en los diferentes lineales de los establecimientos.

Los enormes márgenes comerciales aplicados a determinados productos agrícolas, denunciados por los propios agricultores como en el caso de los cítricos (limones con un incremento del 2.225% o las naranjas con un 1.589%), dejan bien a las claras la grave situación por la que atraviesa el sector agrario español y las consecuencias que esta situación ocasiona tanto a los agricultores como a los consumidores, añadiendo otro agravante a la crisis económica ya mencionada.

El anuncio durante este año de 2009 de la financiación de la televisión pública a través de impuestos indirectos ha sido otra de las situaciones que nos crea cierta inquietud a los ciudadanos y que desde la UCE en su día lo consideramos absolutamente injusto, considerando la medida de desacertada, al poder tener una repercusión próxima al 0,9% la financiación de los servicios de la radio y la televisión pública que estaría reflejada, según ya han anunciado las compañías, en las facturaciones de telefonía por Internet. Ello sin contar con que los ciudadanos de este país ya estamos soportando los precios más elevados y de peor calidad de toda Europa, especialmente en el caso de la ADSL. Por lo que sería deseable que la secretaría de Estado de Telecomunicaciones exijiera a las compañías que no repercutan este impuesto en el precio final que pagan los usuarios.

Otro aspecto muy negativo que nos trajo este año, que afortunadamente se termina, ha sido el de la famosa crisis sanitaria producido por la gripe A, y que según va trascurriendo el tiempo queda prácticamente demostrado que no es nada alarmante ni preocupante, si bien en un principio, y gracias al esfuerzo mediático que el asunto ha tenido, consiguió meter el miedo en la práctica totalidad de los ciudadanos, haciendo su hueco en la ya maltrecha crisis económica que venimos sufriendo.

Podría seguir añadiendo hechos negros de este 2009 que se nos escapa y que han supuesto aspectos negativos para los ciudadanos, subidas generalizadas de servicios básicos como el consumo de agua, el teléfono, los transportes y la electricidad, este último por su importancia ya ha tenido su apartado específico.

A estos incrementos hay que sumar la presión económica que para la mayor parte de las familias está suponiendo el pago de una hipoteca, que desde el año 2006 han venido sufriendo incrementos acumulados de hasta casi 200 euros mensuales y, aunque se esperan recortes debido a las bajadas continuas del euríbor, estas cifras siguen lastrando a las economías familiares.

Si a esta situación le añadimos los gastos en alimentación y otros productos, 2009 lo podemos considerar como un año especialmente trágico para las economías familiares. Se trata, en suma, de una situación que pone de manifiesto la necesidad de que las diferentes administraciones públicas competentes articulen mecanismos que eviten estas subidas, muchas de ellas muy por encima del IPC anual, traduciéndose estas situaciones, en la mayoría de los casos, en unos niveles de sobreendeudamiento familiar histórico.

No quiero terminar con ningún tipo de pesimismo toda vez que tenemos ahí mismo la entrada de un nuevo año en el que los ciudadanos queremos desterrar los fantasmas que nos han afectado últimamente y prometernos proyectos nuevos, ilusiones renovadas y el convencimiento de que unidos en la aportación y la participación vamos a lograr una sociedad mas justa y solidaria para todos.