En la España de 1905, reina en régimen de Monarquía constitucional Alfonso XIII desde su mayoría de edad en 1902 y ve nacer el 12 de febrero a Federica Montseny en Madrid, hija de Juan Montseny Carret (“Federico Urales”) y Teresa Mañé Miravent (“Soledad Gustavo”), en el seno de una familia anarquista. Nadie imaginaba que se convertiría en la figura más destacada del anarcosindicalismo y la primera mujer española que accede al Consejo de Ministros como primera ministra de Sanidad de este país. Todas las figuras políticas del momento condicionarán en gran manera la historia política de la España del siglo XX, desde Pablo Iglesias (1859-1925), Manuel Azaña (1880-1940), Francisco Largo Caballero (1869-1946), pasando por José María Gil Robles (1898-1980) y la misma Federica Montseny (1905-1994).

Su nacimiento en Madrid se debe a la casualidad del destierro de sus padres, muy representativos del anarquismo español en lucha contra la opresión del poder y la ignorancia de los oprimidos desde la pedagogía. La madre sería pionera de la emancipación y la igualdad de los derechos de la mujer. Por otra parte, el padre, junto con otros compañeros, fundan “La Federación Regional Española”, que más tarde se convertiría en la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). La infancia de Federica se desarrolló en un hogar de profundos militantes e intelectuales con claras ideas para detectar las injusticias y hacerle frente al miedo y al misterio, siendo educada directamente por su madre. Ya entre 1920-1921 escribe sus primeras novelas de tema social bajo el seudónimo de “Blanca Montsan” y conoce al que sería su compañero: Germinal Esgleas. En la “Revista Blanca”, escribe más de ciento cincuenta artículos entre 1923 y 1932 y escribe tres novelas entre las que se encuentra “La indomable” como autobiografía.

La década de los treinta serían los años más fecundos de la vida de Federica, fundando el semanario “El Luchador” en 1931 y pronunciando numerosas conferencias entre 1932 y 1936. La llamaban, con cierta sorpresa entre el mundo obrero y campesino, “La mujer que habla”. El 13 de noviembre de 1933 cumplía sus deseos maternales teniendo a una niña a quien llamó Vida. En el Madrid, sitiado por los sublevados facciosos, en los primeros días de noviembre de 1936, escribiría Federica “…la base sobre la cual se levantaba el edificio de la resistencia de Madrid era la población civil. Los hombres y las mujeres morían a pie firme, en las trincheras o en las colas, sin una protesta”.

Francisco Largo Caballero nombra ministra de Sanidad a Federica Montseny el 1 de diciembre de 1936, algo inédito en España hasta aquel momento. De forma inmediata, eminentes personalidades de la Medicina española, como los doctores Pío del Río Hortega y Márquez, se pusieron a disposición de la ministra de Sanidad y Asistencia Social con claros objetivos: intensificar los servicios sanitarios y la asistencia social (creación de los comités sanitarios, creación de hospitales especiales en tiempo de guerra, evacuación de niños al extranjero, etc.).

Federica Montseny organizó su ministerio en dos Consejos: el de Sanidad y el de Asistencia Social. La doctora Mercedes Maestre Martí, de la UGT, sería la directora de la Secretaría de Sanidad y Amparo Poch y Gascón, consejera médico nacional de Asistencia Social. Mercedes Maestre fue presidenta de la Liga para la Reforma Sexual, fundada por Gregorio Marañón. En los últimos meses de la guerra fue nombrada capitán médico en el servicio de transfusiones de sangre y viviría increíbles aventuras de guerra al perderse con su ambulancia en las sierras de Teruel, pero logró llegar a tiempo con el plasma al Hospital de Garaballa y salvar a dos militares heridos gravemente en el frente. La otra colaboradora fue Amparo Poch y Gascón, fundadora junto con otras compañeras de la revista “Mujeres Libres” en abril de 1936, aunque ya en 1932 había escrito “La vida sexual de la mujer”. El objetivo de aquel ministerio sería acabar con la palabra “caridad” por la expresión “función pública”. En Cataluña sería decisiva la colaboración del doctor Félix Martí Ibáñez como Director General de Sanidad de la Generalitat por cuya iniciativa se aprobaba la interrupción del embarazo por orden de la Consejería de Sanidad, en junio de 1937. Otras medidas, en apenas de siete meses de ministerio, consistieron en la creación de las Casas de Reposo, Colonias Infantiles, Escuelas de Puericultura, Instituto de Alimentación, Casas de Solidaridad, Instituto de Reeducación de Inválidos, Casas de Ciegos, Oficina Central de Evacuación y Asistencia a los refugiados, Libertarios de la prostitución, etc.

Federica Montseny no dejaría de trabajar por la causa anarquista hasta su muerte el 14 de enero de 1994 en su casa de Toulouse. Su pensamiento quedó escrito para el futuro: “El anarquismo es, pues, una doctrina basada en la libertad del hombre, en el pacto o libre acuerdo de éste con sus semejantes y en la organización de una sociedad en la que no deben existir clases ni intereses privados, ni leyes coercitivas de ninguna especie”.

Esta era la base idealista de la que fuera la primera ministra de Sanidad en nuestro país.