D. , I Marqués de Villena, nació en 1419 en la villa conquense de Belmonte. Sus abuelos de origen portugués fueron D. Juan Fernández Pacheco (I Señor de Belmonte) y Dña. Inés Téllez de Meneses. La hija de este matrimonio, María Pacheco (2ª Señora de Belmonte), casaría con D. Alfonso Téllez Girón, siendo los padres de D. Juan Pacheco y de D. Pedro Girón, ambos nacidos en el “Alcázar Viejo”, edificado años antes por D. Juan Manuel, en Belmonte. Hasta hace pocos años podían visitarse las ruinas del viejo palacio de principios del siglo XIV, donde Juan y su hermano Pedro pasaron su infancia, habiéndose emprendido en la actualidad su reconstrucción por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

La educación de los hermanos, Juan Pacheco y Pedro Girón, corrió a cargo de la madre, infundiéndoles carácter de ambición y astucia, mientras que el padre residía en la Corte itinerante del rey Juan II de Castilla y su valido el Condestable Álvaro de Luna. Ambos se incorporarían tempranamente como pajes en esta Corte. Los datos documentales de 1436 dicen que “eran dos mancebos nobles, nacidos de antigua y noble familia”. Juan aparece como doncel o paje del Condestable Álvaro de Luna, figurando como “sagaz, discreto y de mayor gobierno que se pueda imaginar, caudal de entendimiento, prudencia, consejo, solicitud y lealtad… y en la edad de mozo tuvo seso y autoridad de viejos”. Con estas características el joven Juan Pacheco pronto se ganaría la confianza del príncipe Enrique (futuro Enrique IV) aprovechando el desplazamiento y muerte del propio Condestable, a pesar de estar ya casado con Angelina de Luna desde 1436.

El ascenso en la Corte prosigue y en 1440, ya en la privanza del príncipe Enrique, recibe el privilegio de portar el cuchillo en la mesa de éste, como Camarero Mayor. Un año más tarde es miembro del Consejo Real y participa en la lucha de la monarquía contra la nobleza en la batalla de Olmedo “por lo cual, precediendo éste y otros muchos y leales servicios, que en paz y en guerra dél había rescibido, el rey D.Juan, conociendo el valor de D. Juan Pacheco, le hizo merced del Marquesado de Villena, el de Mayor calidad y riqueza que hay en Castilla, en el mismo año 1445”. Sus posesiones se extendían desde Cuenca hasta cerca de Alicante, pasando por Belmonte, San Clemente, Uclés, Alarcón, Utiel, Requena, Villena, Vélez Rubio…. Se calcula que tenía unos 150.000 vasallos, en una extensión de 25.000 kilómetros cuadrados, con una renta anual de 100.000 ducados (unos 30.000-50.000 euros mensuales). El doncel de palacio, que venía de tierras conquenses, se había convertido, en una de las figuras más poderosas y espectaculares del siglo XV castellano, a lo que se sumó su nombramiento como Maestre de la Orden de Santiago en 1467. La ambición le “llevó a poseer un reino más que un señorío llegando a tener más rentas y estados que ninguno de los otros señores de España que hubo en su tiempo” .

Del retrato que nos han legado sus contemporáneos, se desprende que Juan Pacheco, Marqués de Villena era “hombre de mediana estatura, el cuerpo delgado y bien compuesto, las facciones hermosas y buena gracia en el gesto”. Hombre de trato afable; de palabra elocuente y de fecunda imaginación para la intriga. Sagaz, avieso, disimulado y astuto, sereno ante la adversidad, acomodadizo a todas las situaciones pero perseverante en sus propósitos. En suma, personaje controvertido entre sus defensores y sus detractores que le mencionan como “hombre maléfico” y “maestro de disimulos”, alma de las conspiraciones que perturbaron los últimos años del reinado de Juan II y el espíritu tormentoso de la época de Enrique IV. El cronista Palencia insiste en la gran simpatía del personaje, sensualidad y lujuria con un impresionante don de gentes a pesar de una ligera tartamudez “temblábale un poco la voz por enfermedad accidental no por defecto natural”. ¿Eran ya los inicios de una irritación crónica de garganta y que posteriormente se implicaría en la causa de su muerte?

Del segundo matrimonio de D. Juan Pacheco con María de Portocarrero, VI Señora de Moguer, nacieron tres varones y seis hembras que junto con los numerosos hijos bastardos alcanzaría la cifra de 19 hijos bien contabilizados, aunque es muy posible que tuviera más. Su primogénito, Diego López Pacheco, heredero y continuador de la Casa como II Marqués de Villena, finalizaría los enfrentamientos que tuviera su padre con la reina Isabel, motivados por la oposición del de Villena al matrimonio con Fernando de Aragón y su apoyo a la reina Juana “la Beltraneja” con su matrimonio con el rey Alfonso de Portugal.

Esta última circunstancia de intriga política lleva a D. Juan Pacheco hasta Santa Cruz de la Sierra, en las cercanías de Trujillo. Los años le pesan y la voz se le ha enronquecido de forma que apenas se entienden sus palabras. Su debilidad se oculta al alcaide Trujillo, y cuando éste sale de parlamentar con el Marqués, se derrumba cayendo en una especie de coma que le llevaría a la muerte al día siguiente. Era el día 4, sábado primero de octubre de 1474. Tenía 55 años y su muerte en plenas negociaciones matrimoniales de Juana con Alfonso de Portugal se convertiría en una cuestión de Estado. Su hijo Diego, establecería la capitulación definitiva ante los Reyes Católicos obteniendo la concordia con los mismos y firmándose el documento el 1 de marzo de 1480 en el castillo de Belmonte.

Los cronistas de la época dicen que el Marqués murió de un “apostema que le salió en la garganta, echando sangre por la boca”. Bien pudo tratarse de un cáncer de garganta (laringe) consecuencia de la irritación crónica (laringitis) que debió arrastrar durante muchos años de su vida. El cronista continúa “Oh maestre que tanta gargantería y hambre tuviste en este mundo para abarcar señoríos… Dime agora, disipador de tu fama, perseguidor de tu rey, ¿Qué te aprovecharon, cuando una pequeña apostemación en la garganta te venció”.

Enterrado en un magnífico sepulcro de alabastro en el monasterio Jerónimo del Parral (Segovia) yace unos de los últimos hombres del Medievo y uno de los primeros del Renacimiento que describiera Maquiavelo.