El tratamiento de las “piedras” vesicales por métodos quirúrgicos, la litotomía o talla , habitualmente era practicado por empíricos: los litotomistas o “sacadores de la ”, cuya destreza fue socialmente reconocida, aunque algunos cirujanos de la época no estuvieran de acuerdo, como expresó Francisco Díaz en su “Tratado” de 1588.

El denominado “mal de piedra” era enfermedad reconocida como grave y fueron frecuentes durante todo el siglo XVII las “noticias” referidas a los fallecimientos de personajes notables por dicha causa, pues no en vano la litiasis tenía acreditada condición de padecimiento “cortesano”. En tiempos anteriores hubo ordenamientos legales que autorizaban el trabajo de los empíricos con reconocida habilidad para determinados tratamientos y entre ellos se encontraba la “piedra” vesical. La Pragmática dada por los Reyes Católicos en 1477 para “los que sacan piedras” así lo atestigua. Entre estos empíricos se encuentra Rodrigo de Luna, sangrador de la reina Isabel la Católica y reconocido como “maestro” en curar el “mal de piedra”. Francisco de Semovilla, conocido como “maestro de orina y piedras” fue médico de la Real Familia en 1566, solicitando más tarde salario para enseñar su método de operar el “mal de piedra”. En Valladolid ejerció sus habilidades en la extracción de la piedra el licenciado Izquierdo. Ya en los inicios del siglo XVII destacó un cirujano romancista llamado Martín de Castellanos experto en practicar la operación “a la italiana” o de “gran aparato” tal y como en el siglo anterior había sido descrita en España por Francisco Díaz. Alcanzó tal renombre que se le encargó la fundación de una cátedra para la enseñanza de su arte.

Otro paso en la historia de la litotomía para la piedra vesical se desarrolla en Francia, donde Otaviano de Villa difunde “la operación mariana” o de “gran aparato” que es aprendida por Laurent Collot, nombrado litotomista real por sus numerosos éxitos. El procedimiento fue transmitido a la familia como patrimonio y así se mantuvo durante más de un siglo. En una ocasión los cirujanos perforaron el techo del quirófano del de La Charité para ver la técnica operatoria de Jérôme Collot. El hijo pequeño de Laurent Collot, Philippe Collot, ”, nacido en 1617 y muerto en 1659 en uno de sus viajes itinerantes para extraer la piedra vesical, fue jefe de la dinastía de cirujanos familiares, así como médico de la Corte y fue denominado “excelente litotomista. En esta misma época otro humilde empírico francés perfeccionó grandemente la técnica de la litotomía perineal lateralizada contribuyendo a su difusión. Se trata de Jacques de Beaulieu, nacido en 1651 y muerto en 1719 y más conocido como frère Jacques, en razón del hábito monacal que llevaba aunque no perteneciera a ninguna orden religiosa. Hombre de instrucción muy rudimentaria, después de haber servido como soldado de caballería acompaña como aprendiz a un cirujano italiano itinerante, Pauloni, que se dedicaba a la extracción de la piedra vesical. A partir de 1690 toma su nuevo nombre, viste con hábito y se entrega plenamente a la litotomía itinerante. En sus inicios acumula una gran mortalidad, 23 muertes sobre 60 calculosos, y la operación así como su protagonista tuvieron que refugiarse en Holanda. En este país, donde los calculosos son muy abundantes, frère Jacques perfeccionó el procedimiento y, de vuelta a Francia, efectuó demostraciones en el parisino hospital Hôtel Dieu bajo la observación del cirujano jefe Méry. Posteriormente, en 1701, mejora aún más la intervención y en Versalles realiza 38 operaciones sin mortalidad, por lo que es aceptado por la mayoría de los cirujanos. En esta misma ciudad colaboró con Fagón, cirujano del Rey, y portador de una litiasis vesical, aprendiendo nociones de anatomía. A la edad de 69 años se retiró a su villa natal, muriendo en 1714. Había operado más de 4.500 pacientes de litiasis vesical y otros 2.000 por hernia. Legó su gran fortuna a instituciones de caridad.

A lo largo del siglo XVIII, una serie de excepcionales estadistas, navegantes y colonizadores convirtieron a Inglaterra en la nación más poderosa del mundo. Los médicos y cirujanos británicos se colocaron en poco tiempo a la vanguardia mundial, encabezados por William Cheselden, nacido en 1688 y formado con William Cowper en el St. Thomas Hospital de Londres. Sería el impulsor de separar a los cirujanos de los barberos. Gracias a ello, la cirugía se fortaleció muchísimo, y aumentó en igual medida el prestigio de los cirujanos. A Cheselden le apasionaba la litotomía y detentó tres puestos como “primer litotomista” en el hospital de St.Thomas; en el de Westminster, donde desplazó a su adversario John Douglas; y en el de St.George. Sin duda fue el litotomista más hábil y rápido de todos los tiempos.

A partir de 1725 modificó la intervención perineal lateral que frère Jacques había desarrollado en Francia. Tres años más tarde había operado en el St.Thomas Hospital 213 pacientes con “piedra” vesical, sólo 20 habían muerto; el mérito es aún mayor si se tiene en cuenta que Cheselden empezó a aceptar pacientes muy viejos y enfermos a quienes nadie se atrevía a tratar. Sus buenos resultados son consecuencia ante todo de sus conocimientos anatómicos orientados a disminuir al mínimo la hemorragia. Este brillante litotomista atribuía sus éxitos a un propio estado de ánimo tranquilo antes de practicar la intervención y una mano que no tembló nunca durante la misma. En muchas ocasiones, terminó la litotomía lateral, desde la primera incisión hasta el cierre de la herida, en 45 segundos.

Otro cirujano de la época, Astley Cooper finalizaba en un minuto y el tiempo medio era de 6 minutos. Cheselden moriría en 1752, sobreviviéndole la litotomía perineal en dos siglos, y aún tenía partidarios en 1920. Este mismo autor había mejorado la antigua operación de Pierre Franco o de abordaje abdominal suprapúbico de la vejiga al llenarla con agua de avena a través de un catéter uretral permitiendo que sobresaliera por encima del reborde del hueso púbico y disminuir el riesgo de perforación del peritoneo y de adherencia intestinal a la herida, que no se cosía sino que se dejaba cicatrizar. El método de “sección alta de la vejiga” fue utilizado por John Douglas del Westminster Hospital de Londres gracias a los estudios anatómicos de su hermano el anatomista James Douglas, poniendo en marcha la llamada “litotomía douglasiana”. Pero la litotomía suprapúbica no rendiría buenos resultados hasta la mejora de la anestesia y de la asepsia en el siglo XIX.