Andrés Vesalio (1514-1564) nació en Bruselas en una familia acomodada y en relación con la ciencia, ya que su abuelo había publicado obras médicas de interés. Después de sus primeros estudios se sintió atraído por la escuela médica de Montpellier, a donde acudían numerosos alumnos interesados en el conocimiento de la Anatomía. Posteriormente continuaría sus estudios en Lovaina, París, (bajo la dirección del anatomista y maestro Silvio), y finalmente hasta alcanzar la Cátedra de Anatomía y Cirugía en Padua. Casó con Anne van Hamme, en 1544, y tuvo una hija (Anne). En 1546 se hizo médico de la corte del Sacro Emperador Romano Carlos V y permaneció en el servicio imperial hasta su abdicación en 1556, tras lo cual atendió a Felipe II. Vesalio continuó al servicio del rey hasta su muerte en 1564, a la vuelta de una peregrinación a Jerusalén.

Vesalio iba a adquirir todo el mérito del primer gran descubrimiento de la medicina occidental a través de su obra anatómica basada en estudios sobre cadáveres humanos, rompiendo con la tradición seguida de Galeno y siguiendo el curso iniciado en la Antigüedad por Herófilo de Alejandría. Al mismo tiempo no dejó de combatir con energía la anatomía de Galeno, llamándola falsa, por fundarse en hechos absurdos, como fue la disección sobre animales. Producto de sus investigaciones fueron las obras admirables, que sirvieron de texto durante varios siglos y, además, el haber prodigado en estas obras las figuras anatómicas, que tan importantes son para el desarrollo de esta ciencia.

Las aportaciones de Vesalio tuvieron sus precursores. Aunque Hipócrates y Aristóteles tenían vagos conocimientos de algunos de los huesos y músculos del cuerpo humano, ninguno había diseccionado un cuerpo humano. La poca información que poseían sobre los órganos humanos se derivaba de su disección de animales. Sin embargo, Herófilo de Alejandría en el siglo IV a.C. pudo diseccionar algunos cadáveres humanos. Las observaciones que realizó, tras estas disecciones, si no hubieran sido destruidas por el fuego, hubieran contribuido en gran manera a evitar los diecinueve siglos de incertidumbre anatómica casi total que imperaron desde su época hasta la de Vesalio. Pero la pérdida de las observaciones anatómicas de Herófilo sólo fue una de las razones que motivaron que la anatomía no floreciera como rama del conocimiento médico.

Otra razón importante fueron los escritos de Galeno, un médico griego del siglo II d.C. Durante muchos siglos, sus observaciones anatómicas tuvieron un carácter sagrado tan estricto para el cristianismo que criticar alguna de ellas era una herejía que ponía en peligro la vida del disidente. Sin embargo, muchos de los órganos humanos que Galeno describió procedían en realidad de sus observaciones de perros o monos, como el mismo Galeno admitió. Aparentemente, incluso en la época romana la disección humana estaba prohibida. Lo universal y prolongado de esta prohibición hizo que la ciencia anatómica no se desarrollara. De nuevo, no fue hasta el comienzo del Renacimiento cuando unas pocas ciudades-Estado italianas ( en especial Bolonia, Padua y Pavía ) comenzaron a permitir la disección de unos pocos criminales ejecutados cada año. En cierto sentido, estos delincuentes muertos dieron origen a la anatomía moderna.

En 1539 encontramos a Vesalio en Padua, donde recibió su título en medicina unos pocos meses después de su llegada. Era tan erudito y diestro en la disección de cadáveres humanos que varias semanas después de recibir el título, a la temprana edad de 23 años, fue designado jefe del Departamento de Cirugía y Anatomía en Padua. Vesalio continuó diseccionando cadáveres de animales y criminales ejecutados y, subrepticiamente, otros robados de los cementerios.

Como todos los anatomistas, siglos antes que él, durante varios años Vesalio continuó viendo el cuerpo humano como Galeno lo había descrito en lugar de reconocer lo que sus propios ojos percibían. Pero en 1538 publicó las “Tabulae anatomicae sex”, en el que se atrevió a señalar por primera vez varios errores que Galeno había cometido. Cierto es que eran errores relativamente pequeños, pero ningún anatomista durante catorce siglos se había atrevido a corregirlos. Más sorprendente incluso, esta misma publicación, por primera vez en los cinco siglos de escritos médicos registrados, llevaban seis ilustraciones que no eran dibujos toscos sino representaciones realistas, artísticamente reflejadas e incluso atractivas, de huesos y músculos humanos.

No existe la menor duda que el ilustrador que ejecutó los tres últimos dibujos en las “Tabulae” era un pintor del estudio de Tiziano, un tal Juan Estéfano de Calcar. En realidad, este pintor pagó la impresión de este libro y recibió los beneficios que produjo. Nunca sabremos las razones exactas por las que se llegó a este peculiar acuerdo económico.

Tal y como el mismo Vesalio escribió, sin el estorbo de una esposa, hijos o preocupaciones domésticas, dedicó probablemente cinco años a diseccionar docenas de cadáveres de seres humanos y animales, para obtener el conocimiento enciclopédico que necesitaba para el texto de su libro. Tampoco tuvo que encontrar artistas dispuestos a pasar horas haciendo dibujos de los órganos y tejidos de cuerpos en descomposición. Su libro, la “Fabrica”, sería el primer libro médico de la historia que llevaría más de doscientas ilustraciones sorprendentes.