Durante siglos, los lugares de enseñanza de la medicina y de la cirugía han estado separados. En París, durante la Edad Media, los estudiantes de Medicina se reunían en la casa de sus maestros. Hacia 1470 se instalaron en un edificio de la calle de la Bucherie. El primer anfiteatro anatómico se construyó de madera en 1604. Pronto se remodelaría y el lugar tomaría en 1607 el nombre de “Riolano”, médico de María de Médicis. La inauguración sería el 20 de diciembre de 1620. Por el contrario, los de la cofradía de San Cosme y San Damián se reunían en las dependencias de la Iglesia de San Cosme y se hicieron construir un “teatro anatómico” por Charles y Louis Joubert entre 1691 y 1694 en la calle des Cordeliers, hoy calle de “la Escuela de Medicina”.

Los cirujanos

El prestigio de los cirujanos de San Cosme se extendió muy rápidamente. Georges Marechal y Francois Gigot de La Peyronie, dos cirujanos del rey, piden la creación de una academia, inspirándose en los estatutos de la Academia de las ciencias creada por Colbert en 1666. El 18 de diciembre de 1731 tiene lugar la primera reunión en la sala de San Cosme. El éxito fue muy considerable y por ello Luis XV decide emprender una nueva construcción para recibir al colegio y la Academia de Cirugía y se compra el hotel de Bourgogne en 1768 para edificar el nuevo emplazamiento.

Pero la historia de los cirujanos parisinos era más antigua ya que en la Edad Media aparecieron las agrupaciones gremiales de Barberos-Cirujanos, y en París en 1210 como Colegio de San Cosme y San Damián, en la que los cirujanos prácticos y artesanales, lejos de pretensiones académicas, ejercían la cirugía como un oficio sin ninguna base científica. En el año 1226, el gremio de cirujanos de París estableció definitivamente a San Cosme y San Damián como sus patronos, celebrando sus reuniones en la Iglesia del mismo nombre; como primera escuela de especialización para cirujanos recibió el nombre de Colegio, manteniéndose hasta 1731 cuando se crearía la Academia de Cirugía. De esta forma, la distribución gremial de la Edad Media favoreció la confluencia de cirujanos, barberos y otros artesanos diestros en herramientas, frente a la clase médica que junto a boticarios y artistas, impulsarían los estudios anatómicos ya en el humanismo renacentista. Esta agrupación elevó la situación de los cirujanos intentando diferenciar al maestro cirujano de los cirujanos barberos, iniciándose un progresivo ascenso en la escala social aunque siempre por detrás del médico.

Una de las figuras quirúrgicas iniciales del Colegio de San Cosme y San Damián sería Guido de Lanfranc, llegado a París en 1295, donde establece amistad con Jean Pitard, cirujano francés que ocupaba un importante puesto en la Cofradía de San Cosme y San Damián, constituyéndose en uno de los fundadores de la Escuela Quirúrgica francesa con su discípulo Henri de Mondeville (1260-1320). Sus enseñanzas en París atrajeron a multitud de discípulos de lejos y de cerca y su libro Chirurgia Magna se convirtió en una referencia de la que se hicieron varias ediciones y traducciones. Otro importante contribuidor a la cirugía francesa fue Guy de Chauliac (1298-1368) autor de otra Chirurgia Magna que sería otro de los hitos en la historia de la cirugía con 56 ediciones, la última en 1683.

El Colegio de San Cosme llegó a obtener el derecho de expedir el título de Licenciado en Cirugía (1545). Sin embargo, sus continuos roces con la Facultad de Medicina beneficiarían a los barberos con la importancia social del peinado y la instauración de las pelucas en la Corte. Fueron denominados “Maestros Barberos” y se encargaban de numerosas actividades quirúrgicas. Los cirujanos no se unieron corporativamente a los barberos, apareciendo el gremio de Barberos-Cirujanos que se veía obligado a actuar bajo las directrices de los facultativos latinoparlantes.

En Francia, como en otros países, existían continuas luchas entre médicos y cirujanos hasta que Luis XIV amparara una sola corporación de cirujanos bajo el patrocinio de la Universidad (medida en gran parte impulsada tras ser operado de una fístula anal por el cirujano Félix en 1686). Los favores concedidos a su cirujano Félix por el rey Luis XIV tuvieron repercusión sobre toda la comunidad de cirujanos. El interés del rey por la cirugía era debido, sin duda, a sus propios sufrimientos de su fístula anal de la que curaría tras la intervención de su cirujano. Su heredero Luis XV, con el sucesor de Félix, Georges Mareschal (1658-1736), prefirió reorganizar el Colegio de Cirujanos de San Cosme, concediendo al colegio la autorización para enseñar las diferentes partes de la cirugía. La Facultad de Medicina reacciona en contra con violencia por lo que ante esta situación el rey establece en París la Escuela de Cirugía en 1724, la cual adquiriría el título de Colegio de Cirugía en 1775 en un espléndido nuevo edificio. Mareschal, junto con su sucesor en el Hospital de la Charité, Francois Gigot de La Peyronie (1678-1747), fundaron una sociedad científica en 1731 que pronto se convertiría en la Real Academia de Cirugía en 1748. La Cirugía adquiere su base científica al igual que la Medicina aportando además el arte quirúrgico. Durante el siglo XVIII, París se convierte en uno de los principales centros de la cirugía europea con las figuras de Petit, Chopart, Desault y Bichat.