La Medicina Española contemporánea se desarrolla durante los años que transcurren desde los finales de la primera década del siglo XIX, comprendiendo una primera etapa entre 1800 a 1848 (Medicina del Romanticismo) y una segunda etapa entre 1848 a 1914 (Medicina del Positivismo Naturalista), y finalizaría en el periodo denominado como medicina actual que alcanza hasta nuestros días.

Es en la Medicina del Positivismo Naturalista cuando nuestro país se incorpora de forma original a la Ciencia europea, una vez asimiladas las influencias de las aportaciones extranjeras. A ello contribuyeron las promociones médicas que, nacidas entre 1853 y 1870, comienzan a realizar una obra personal y han sido denominadas por Albarracín Teulón como las “generaciones posibilitadoras”. Uno de los componentes fue Aureliano Maestre de San Juan.

Aureliano Maestre de San Juan nace en el primer tercio del siglo XIX, en 1828, y por lo tanto su desarrollo profesional se sitúa en la España Isabelina, continuando su cometido en los años de intranquilidad social que median entre el destronamiento de Isabel II (1868) y la restauración borbónica con el pronunciamiento de Sagunto en 1874. Entre los compañeros de esta etapa se encuentran los cultivadores de las ciencias morfológicas (Pedro González de Velasco, Rafael Martínez Molina, Mariano López Mateos, Carlos Silóniz Ortiz y Julián Calleja); de la medicina interna (José de Letamendi y Ezequiel Martín de Pedro), de las Especialidades médicas (José Eugenio de Olavide, Mariano Benavente, Pedro Mata, José Mª Esquerdo, etc.); de la cirugía general (Juan Creus y Manso, Federico Rubio y Galí, Andrés del Busto, Rafael Ariza, Enrique Suender, etc.).

Representativo de esta “generación de posibilitadores” fue Aureliano Maestre de San Juan, nacido en Granada en 1828. Estudió Medicina en Granada y Madrid, licenciándose en 1847. Ejerció su labor médico-quirúrgica hasta 1860, hasta que en este año obtuvo la cátedra de Anatomía de la Universidad de Granada, consagrándose al estudio teórico-práctico de la histología y las técnicas microscópicas. Antes de esta dedicación tradujo un tratado anatómico en 1849 y ya en él hace referencia a un cuadro clínico que más tarde describiría con exactitud (1856, El Siglo Médico) y consistente en una atrofia congénita de los testículos (“como una habichuela mediana”) y del pene, asociándose a una ausencia de los nervios olfatorios o degeneración del bulbo olfatorio. El síndrome se denomina de Maestre de San Juan, si bien la literatura anglosajona lo conoce con el nombre de Kallman por la descripción que este autor hiciera 95 años después (en 1944).

Siguiendo con la vida de D. Aureliano, éste realizaría viajes de estudios por diversos laboratorios de Francia, Alemania, Gran Bretaña y los Países Bajos. En esta etapa recibió la influencia francesa a través del venezolano Carlos Ordóñez, que residía en París, discípulo de Charles Robin. Posteriormente recibiría la influencia alemana a cuya cabeza se encontraba Rudolf Virchow.

En 1872, nuestro predecesor de Cajal, publicó el Tratado de Anatomía General… precedido del conocimiento y manejo del microscopio, de la preservación y conservación de objetos micrográficos. Se harían varias ediciones así como su Tratado de Histología Normal y Patológica, precedido de un resumen de técnica histológica (Madrid 1879 y Madrid 1885).

En febrero de 1873 se crea la asignatura oficial de Histología Normal y Patológica en la Facultad de Medicina de Madrid, y se sacó a concurso oposición entre todos los catedráticos de Anatomía. El Consejo Universitario de Madrid propuso por unanimidad para dicha cátedra a Aureliano Maestre de San Juan, ante su bien reconocido prestigio. Allí desempeñaría una extraordinaria labor docente teórica y práctica. En su laboratorio se formaron numerosos médicos españoles y entre ellos Cajal durante la realización del doctorado en 1877. Allí quedaría impresionado por las preparaciones micrográficas y el propio Maestre apadrinaría su ejercicio de doctorado sobre la patogenia de la inflamación. En este laboratorio trabajaba como ayudante Leopoldo López García, que sería titular de la cátedra de Histología de la Universidad de Valladolid desde 1888, autor de “Lecciones de técnica histológica” (1905) y maestro de Pío del Río-Hortega.

A Maestre se debe también la fundación de la Sociedad Histológica Española en 1874, contando entre sus miembros a médicos ilustres como Federico Rubio, Francisco Delgado, Rafael Ariza y Andrés del Busto, y contando como presidentes de honor, entre otros, a Virchow y a Cohnheim.

En 1888 sufrió un accidente de laboratorio al romperse un frasco y sufrir en los ojos una salpicadura de sosa cáustica que le dejó sin vista. Cajal lo recuerda “a la pérdida de la vista sufrió una pasión de ánimo tan grande que arrebató en pocos meses al maestro. Fue el doctor Maestre un excelente profesor que sabía comunicar sus entusiasmos a quienes le rodeaban. Yo le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza en las propias fuerzas. Las cartas con las que acusaba recibo de mis publicaciones constituían para mí un tónico moral de primer orden”.

Parecía oportuno recordar la obra de los médicos españoles precursores y “preparatorios” de la obra de Cajal y que nacieron alrededor de 1835, creando laboratorios, cátedras y centros de trabajo en los que el microscopio se convierte en un instrumento de trabajo habitual. Representante trascendente de esta generación sería el doctor Aureliano Maestre de San Juan.