El pasado sábado, 7 de julio, se celebró en Carcelén este II Encuentro entre los carceleneros, sus vecinos, y visitantes de apellido Carcelén, venidos de diferentes puntos de España Barrax , Jaen , , ,Albacete, Tobarra etc.

Se inició la mañana en los jardines anexos a la ERMITA DEL CRISTO DE LAS ERAS, con la acreditación de los Carcelén, que recibieron un detalle como recuerdo y, a continuación, la alcaldesa de Carcelén, Mª PIQUERAS, les dio la bienvenida en nombre de todos sus convecinos y les invitó a disfrutar el resto del día en el pueblo de sus antepasados.

En su intervención, comunicó a los presentes el nombramiento de Mª FERNÁNDEZ y el de CONESA, como “Embajadores de Carcelén 2018”, por sus méritos profesionales y su decidido apoyo presente y futuro a la promoción de Carcelén en cualquier lugar donde fueren. Con el nombramiento, les hizo entrega de un obsequio, recuerdo del mismo y de su nueva vinculación con el pueblo. Ambos embajadores replicaron agradeciendo la distinción y declarando su orgullo y satisfacción por llevar ese apellido y por tener el origen de sus antepasados en un lugar tan bonito y acogedor.

La Alcaldesa Maria Dolores Piqueras recibe de sus compañero y amigos unos obsequios representativos del pueblo de Carcelen, por su dedicación y entrega a todos los vecinos de Carcelen.

Posteriormente, en la biblioteca, sita en el CASTILLO CONDE DE CASAL, Francisco Carcelén hizo una presentación sobre las razones para estar contentos con el apellido, la suerte de ser tan bien recibidos y agasajados por los carceleneros y la singularidad del mismo, que permite que la búsqueda de sus raíces y antepasados sea algo menos difícil de lo habitual.

Después, trató sobre los diferentes posibles orígenes del nombre del pueblo y apuntó cinco opciones que se han postulado por diferentes vías. La primera, de Menéndez Pidal, un origen romano, derivado de un imaginado propietario y su villa, por tanto, del latín Carcilius y carcilianus. La segunda, de R. Pocklington, metafórica, también del latín Carceranu, supuestamente debida a estar el pueblo encajonado entre altos muros rocosos, como en una cárcel. La tercera, una referencia a una tradición oral local de cuevas-celdas, bajo el castillo, más bien desmentida por escrito por los carceleneros ya en 1579.

La cuarta, una derivación de la palabra hebrea compuesta KarShelanu, que significaría nuestra viña, campo, prado, etc. Por último, la propuesta del profesor medievalista , que de las palabras Ksar (castillo en árabe, derivado del latín castrum, castra) y del árabe al-Ayn(la fuente) cree que se formaría la palabra Ksar al Ayn (castillo de la fuente) y de ella, Kasr al Ayn y, por último, Kars al Ayn, de la cual vendrían las diferentes maneras en que podemos ver escrito el nombre del pueblo durante varios siglos: Carzelem, Carçelem, Carzelen, Carçelen y, finalmente, Carcelén. Ésta última era, para el ponente, y con diferencia, la opción más creíble y probable de todas.

Una vez definido el nombre del lugar, el apellido Carcelén se forma de manera simple, cuando personas de él salen a vivir a otros lugares. En una primera fase, mantienen su nombre y primer apellido, añadiéndole como segundo “de Carcelén”, y poco después, la mayoría acaba por eliminar el apellido y adoptar este segundo “apellido” topónimo, como único. Esta evolución está muy documentada.

Al final de la presentación, Francisco Carcelén reivindicó la petición de que los carteles de carretera que indican y/o delimitan la entrada y salida del pueblo SE ESCRIBIERAN CORRECTAMENTE, CON LA TILDE CORRESPONDIENTE al acento sobre la segunda E del nombre. Propuesta que fue recibida inmediatamente y con entusiasmo por la alcaldesa de Carcelén, que comentó que se podía hacer esa pequeña, pero importante corrección, durante la tarde.

Tras la presentación, se visitó el CASTILLO CONDE DE CASAL y los asistentes pudieron degustar, en los bajos del mismo, una magnífica y refrescante CUERVA, antes de desplazarse a un gran local, donde se les sirvió una estupenda y abundante comida.

Después de una agradable sobremesa, se trasladó todo el mundo a la entrada del pueblo, donde, con ayuda de un vehículo de protección civil como plataforma, la “embajadora 2018” pintó el acento en los dos carteles, de entrada y salida, ante la atenta mirada de todos y, en especial, de la alcaldesa de Carcelén.

Con el deber ortográfico cumplido, se hizo una visita a la ermita del Santo Cristo de las Eras, a la iglesia de San Andrés y a varias calles de Carcelén, que fue guiada por la Informadora Turistica carcelenera Mª ISABEL NAVALÓN NAVARRO, que explicó todo perfectamente y supo transmitir su pasión por Carcelén, sus paisajes, fuentes, fiestas, tradiciones y cualidades a todos los Carcelén presentes.

También se volvió al castillo, donde el carcelenero también Informador Turístico explicó aspectos del mismo y de lo expuesto en él, así como la típica y genuina fiesta de Carcelén, Los Montones, una carrera de 1.500 m. en la que jóvenes con antorchas encendidas, descienden en la noche del 23 de agosto desde la vecina PEÑA DEL MEDIODÍA, y en la que los vecinos han preparado montones de leña para encenderlos. La carrera termina en las Eras, junto a la ermita del Cristo, en cuyo honor son las fiestas patronales. Terminó la visita al castillo con la subida a su parte superior, para contemplar por entre sus almenas todo el bonito paisaje circundante.

A la salida del mismo, y a su plaza, llegó en pasacalle la RONDALLA DEL BARRIO CAÑICAS, DE ALBACETE, con sus trajes regionales, su música, bailes y canciones típicas, que, tras unas muy buenas actuaciones, recogieron a los asistentes y, otra vez en pasacalle desfilaron hasta la preciosa glorieta junto a la ermita. En aquel entorno privilegiado y con el público sentado, la Rondalla desplegó todo su saber hacer, durante un buen rato y cosechó grandes y merecidos aplausos. Finalmente, todo el mundo, incluidos los miembros de la Rondalla, se dirigió a la FUENTE DE LOS PIMENTEROS, donde se pudo degustar una merienda cena, con platos típicos manchegos y más cuerva. Y esta cena puso el punto final a una jornada muy especial, entrañable e inolvidable para los Carcelén.

Chinchilla, 8 julio

Al día siguiente, domingo, la gente estaba citada en el convento de Santo Domingo, de esta ciudad, en el que tras la cálida recepción por parte del concejal CORREOSO, se inició una visita guiada a diferentes lugares, como los restos de muralla, la puerta de Diablos y Tiradores, las originales y encaladas CUEVAS DEL AGUJERO, el muy interesante MUSEO DE CERÁMICA NACIONAL, los altos de la ciudad, hasta llegar al CASTILLO y entrar en el mismo. Desde el cerro del castillo se contemplan no sólo unas vistas panorámicas de la ciudad, sino de una infinita llanura circundante. En la bajada se pasó por estrechas calles y junto a bonitas casas señoriales blasonadas, se visitó la , con su maravillosa portada gótica, y en cuyo interior se guarda la pequeña imagen de alabastro de la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad, además de una impresionante rejería del herrero Antón de Viveros, y otras muchas cosas de interés.

Tras admirar el conjunto de la PLAZA DE LA MANCHA, en la que se encuentra el Ayuntamiento, con su fachada barroca y una parada logística en dicha plaza, los visitantes se dirigieron al cercano AUDITORIO “”, donde la alcaldesa de Carcelén, Mª y el concejal de Chinchilla, , hablaron sobre la colaboración entre ellos, como representantes de ambos ayuntamientos, para que el Encuentro hubiera sido posible y la positiva idea de que se realizara en los dos pueblos.

A continuación, Francisco Carcelén, “Embajador 2018”, habló sobre Carcelenes y Chinchilla. Y sobre la gran relación que siempre hubo entre la ciudad y personas de ese apellido, procedentes de Carcelén, siendo Chinchilla el lugar donde con casi toda probabilidad la procedencia de aquéllos se transformó en apellido, ya para siempre y hasta nuestros días. También presentó un homenaje a dos símbolos importantísimos para Chinchilla. Ambos de apellido Carcelén.

El primero, MANUEL CARCELÉN PRADAS, el alcalde republicano, que, en 1936, con riesgo de su vida y de la de otros que le acompañaban, se enfrentó a quienes llegaron con armas a Chinchilla para realizar “sacas” y ejecutar a muchos de los 500 presos políticos que estaban custodiados en el castillo/penal y así logró salvar gran número de vidas. Su hija, Mª Luisa Carcelén Toldos, una señora encantadora, recibió un plato con el escudo de la ciudad, realizado por el alfarero Jesús Carcelén López, dedicado a Manuel, su padre, y muy emocionada, dijo unas sentidas palabras de agradecimiento. Sus hijos, nietos y biznietos subieron al escenario y recibieron todos un fuerte y cariñoso aplauso.

El segundo, LA SAGA DE ALFAREROS CARCELÉN, la más nutrida familia de alfareros de la historia de Chinchilla, cuya antigüedad en la villa estaba acreditada en 1755, cuando 5 de los 14 alfareros en activo llevaban el apellido Carcelén. Estos casi 300 años de alfarería artesana hasta nuestros días, en que Jesús, antes citado, representa al último alfarero de la familia, por ahora, ya serían algo más que histórico y un hecho muy pocas veces igualado en ningún oficio.

Un oficio y un arte casi “divino”. De la tierra, el agua y el fuego, casi de la nada, sus manos hacían aparecer milagrosamente cosas, que luego serían útiles y bellas y permanecerían en los hogares, familias y vidas de miles de personas. En sus tareas más cotidianas, y por ello, las más importantes. Comiendo, bebiendo, cocinando, en cualquiera de sus momentos de diversión (cuerveras) y, a veces, hasta en las lápidas del último viaje.

Llevaron sus productos, su apellido y su lugar de origen por diferentes mercados, pueblos y ciudades. Y, lo han hecho durante siglos.Pero, Francisco Carcelén, el ponente, comunicó que tiene una hipótesis, basada en algo más que indicios documentados que ha encontrado muy recientemente, de que los alfareros Carcelén de Chinchilla podrían estar instalados ya en esa villa y siendo alfareros en 1539. En cuyo caso, antes de 20 años se cumplirían los 500 años de alfarería en la familia y en Chinchilla. Un récord prácticamente inigualable por ninguna otra familia y actividad conocida. Si bien, es verdad que, durante los primeros años del s. XVI, los alfareros Carcelén, aún llevaron durante algún tiempo, poco, su apellido original, con el que salieron de Carcelén, su pueblo de origen, e incluso, algunos lo mantuvieron en Chinchilla. Si la hipótesis es cierta, este apellido original sería Cano.

Jesús Carcelén López, una gran persona y el último alfarero Carcelén, por ahora, muy emocionado también, dijo unas palabras entrañables sobre su hermano, ; su padre, Jesús y su tío ; su abuelo Jesús y los hermanos de éste, todos alfareros. Hasta donde sabía él, su bisabuelo, Antonio Carcelén del Rey, también era alfarero. Terminó expresando su agradecimiento y recibiendo, junto a su mujer, su hermano , su cuñada y su sobrino, último Carcelén de su familia, también por ahora, una placa como recuerdo de este acto.

Un acto muy sencillo y más que merecido en reconocimiento y homenaje por parte de Chinchilla, Carcelén y los Carcelén a personas extraordinarias que llevan ese apellido. Un homenaje que emocionó a todos los presentes, como así lo reconocieron después.

Finalmente, una comida de hermandad en el MESÓN MANCHEGO de Chinchilla clausuró este fin de semana donde los carcelenes disfrutaron de su encuentro, quedando la nostalgia de volver a encontrarse en el próximo encuentro.