El volumen de información que se genera en un determinado territorio puede considerarse un buen criterio a la hora de medir el dinamismo y el nivel de desarrollo del mismo. Si ocurren cosas es porque algo se mueve, porque hay actividad, inquietudes y metas que alcanzar. Si además existen cauces suficientes para contar y difundir esas cosas que acontecen es porque previamente se ha detectado una demanda de información, síntoma inequívoco de que la sociedad está interesada en saber qué es lo que ocurre en su entorno y en qué manera le afecta.

La información proporciona datos para aumentar el conocimiento sobre una determinada cuestión y al mismo tiempo para crearnos una opinión al respecto, lo que ayuda a construir una sociedad crítica. La información, al igual que el saber, no ocupa lugar, y ante el exceso de información la única vía es la selección.

Desde su nacimiento, la revista La Cerca se ha autodenominado como una revista de información general de Castilla-La Mancha, y fiel a su espíritu inicial ha sabido proporcionarnos a través de sus páginas una visión amplia de lo que viene siendo nuestra región y cada una de sus provincias.

La Cerca cumple diez años y es justo reconocer el mérito. Quiero aprovechar por tanto la oportunidad de felicitar a quienes apostaron en su día por sacar adelante este proyecto y a cuantas personas hacen posible con su trabajo que la revista continúe editando números.

Siempre que tengo ocasión aprovecho para subrayar el papel que desempeñan los medios de comunicación en el no siempre fácil cometido de hacer llegar a los ciudadanos la gestión que llevamos a cabo en las instituciones, al mismo tiempo que son capaces de recoger las inquietudes y demandas de la sociedad, proporcionándonos una vía alternativa para conocer lo que los ciudadanos esperan de quienes tenemos la responsabilidad de gobernar.

A lo largo de diez años, la revista La Cerca ha dejado testimonio de lo que ocurría en y en el resto de la Región castellano-manchega y nos ha acompañado en un viaje en el que hemos ido viendo la espectacular transformación que ha experimentado nuestra comunidad autónoma. Un cambio que no sólo se ha producido en la configuración de los municipios, a base de infraestructuras y servicios, sino también en la mentalidad de la sociedad que, liberada de complejos y dispuesta a recuperar el tiempo perdido, se ha implicado directamente en el camino hacia el desarrollo, en unos casos mediante la justa reivindicación para limar desigualdades con respecto a otros territorios, y en otros, a través de propuestas y proyectos.

En el día a día parece que nada cambia o que los cambios se producen lentamente, pero cuando disponemos de cierta perspectiva descubrimos con agrado y satisfacción que el avance es continuo.

Seguramente si rescatáramos alguno de los primeros números de “La Cerca” nos sorprendería descubrir qué era lo que por aquel entonces nos mantenía ocupados y, en algunos casos, preocupados. Y observando las fotografías comprobaríamos también cómo hemos sido capaces de conservar lo que de verdad tiene valor y de modificar todo aquello susceptible de ser mejorado.

Pero si bien es cierto que cumplir años nos invita a volver la vista atrás, no es menos cierto que es una ocasión excepcional para mirar al futuro y reflexionar sobre hacia dónde nos dirigimos. La meta hacia la que debemos guiar nuestros pasos es compartida de forma generalizada por toda la sociedad de Albacete y de Castilla-La Mancha y no es otra que alcanzar mayores cuotas de bienestar y de progreso. Para ello hay que seguir trabajando y conseguir que el tren de la modernidad y de la innovación tenga parada en todos y cada uno de nuestros municipios.

Enhorabuena por haber sido capaces de dar continuidad a vuestro proyecto.