Un año más nos asomamos a estas páginas para hacer un llamamiento a la ciudadanía a mantener la alerta contra el uso indebido y el tráfico de drogas. Un problema que va calando también en la sociedad y en las familias, cada vez más atentas a los posibles riesgos de este consumo pernicioso.

Es verdad que el consumo de drogas ha descendido en los últimos cuatro años y que la percepción social de esta problemática ya no es tan permisiva y banal. Así lo demuestra la Encuesta Domiciliaria sobre el Consumo de Drogas en Castilla-La Mancha correspondiente a 2008, cuyos resultados presentábamos el pasado mes de mayo.

Pero también es cierto que no es bastante, que no podemos bajar la guardia y hay que seguir trabajando en coalición con las asociaciones, con las familias, con las administraciones, con las instituciones sanitarias y con todos los agentes sociales de la región para que estos resultados, positivos sin duda, sigan mejorando.

Y para ello contamos con el apoyo del presidente Barreda que se ha comprometido firmemente en esta lucha y ha contribuido a generar las herramientas e instrumentos adecuados como el Plan Regional de Alcoholismo y Drogodependencias 2006-2010, dotado con 78 millones de euros, que hace un abordaje integral del problema y nos ha permitido consolidar una red sociosanitaria en esta materia que se está convirtiendo en referente para el conjunto del país.

El Plan Regional, que incluye un amplio abanico de actuaciones, nos permite continuar sensibilizando a la sociedad en todos sus ámbitos, formando e informando desde la escuela a través de distintos programas y poniendo a disposición de quienes lo necesitan los recursos necesarios para, de un lado, promover hábitos de vida saludables y de otro, ofrecer los servicios y dispositivos preventivos, rehabilitadores, asistenciales y de reinserción social para atender a los drogodependientes.

Además, hay que volver a insistir en que los problemas de adicción no se dan sólo con las llamadas drogas ilegales como el cannabis o la cocaina. Nos preocupa mucho el consumo abusivo de alcohol en edades tempranas, como elemento asociado a la diversión o al ocio del fin de semana y las graves consecuencias que tiene para la salud personal y para la vida de otros, y más si se relaciona con la conducción de vehículos, lo que multiplica por mucho el riesgo de accidentes.

Y en esta tarea también seguimos trabajando desde la base, incrementando las actuaciones preventivas, en colaboración con ayuntamientos y centros de enseñanza, implicando a los médicos de atención primaria en la detección del problema, potenciando líneas de investigación y promoviendo la integración social del drogodependiente.

Sabemos que contamos con el respaldo de la sociedad, pero es necesario seguir afianzando estas actuaciones para luchar contra esta lacra y convencer a los jóvenes de que la vida ofrece muchas alternativas en tanto que las drogas sólo generan problemas, aislamiento social, pérdida de libertad, riesgo de exclusión y enfermedad. Es cuestión de elección.