El futuro de Europa solo tiene un voto posible
Agustín Moreno, vicepresidente de la Diputación de Albacete y secretario del PSOE albaceteño
El próximo 7 de junio más de 370 millones de ciudadanos y ciudadanas podrán decidir la política social y económica que regirá los destinos de los próximos cinco años de la Unión Europea, y en consecuencia, la mayoría parlamentaria obtenida, determinará las legislaciones futuras de sus 27 Gobierno nacionales.
Es esto, y no otra cosa, como pretenden algunos, lo que se dilucida dentro de diez días. Estas no son unas elecciones para valorar la gestión municipal que comenzó en Albacete hace dos años al igual que al Gobierno de Castilla-La Mancha ni la política nacional cuya legislatura comenzó hace uno.
Si el Partido Popular perdió las elecciones municipales en Albacete no concurre el próximo 7 de junio para optar al sillón de la alcaldía, si el PP perdió las elecciones autonómicas frente a José María Barreda, el 7 de junio, los castellano-manchegos no acudirán a las urnas para que el PP sume de nuevo otra derrota y si el señor Mariano Rajoy volvió a perder las elecciones generales con la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero, los españoles y españolas el 7 de junio no están convocados para darle al PP una segunda oportunidad y vencer en lo que no está en juego y lo que los ciudadanos decidieron que perdiera.
Ni tan siquiera después del 7 de junio, cualquiera que sea el resultado que arroje las urnas valdrá para pulsar el Estado de la nación donde volvió a fracasar el señor Rajoy y quien pretenda hacerlo, aunque sea aprovechándose del drama humano del paro, está llamado al engaño y hurtando el verdadero significado de estas elecciones a los ciudadanos y ciudadanas.
De tal forma, que como dijo un eurodiputado británico, para variar en estas elecciones europeas podríamos hacer una campaña en la que se hable de Europa.
El PSOE y los socialistas europeos tenemos nuestra propuesta de Europa y más que nunca reivindicamos un carácter social y progresista para este espacio común que debe enfrentarse a una situación de crisis económica global, donde las recetas nacionales tienen escaso margen de maniobra en la política económica, monetaria o fiscal.
Cuando los mercados con políticas liberales han fracasado y miran más que nunca a la iniciativa pública como instrumento que lidere la recuperación económica, los partidos conservadores de Europa nos proponen la misma receta que nos ha llevado al caos.
Proponen menos gasto público pero no se atreven a decir a costa de quién. Proponen menos impuestos, pero tampoco se atreven a decir a costa de qué. Más austeridad, pero tampoco se atreven a decir dónde. Porque en realidad menos gasto públicos son menos prestaciones y derechos sociales, porque menos impuestos significa menos ingresos y el debilitamiento de la iniciativa inversora del estado en políticas fundamentales como la Educación o la Sanidad y porque más austeridad, significa realmente, su intención de hacer recaer la crisis en quienes no la han provocado que son los trabajadores y trabajadoras que sustentan la economía real, frente a la especulación financiera y la falta de transparencia de los mercados, responsables verdaderos de la crisis.
Frente a estas propuestas, los ciudadanos y ciudadanas el 7 de junio, en Albacete, en Castilla-La mancha y en España, ejercerán su derecho al voto para decidir si quieren que en los próximos cinco años el Parlamento Europeo, con una mayoría socialista y de izquierdas, lidere el avance de una Europa de la ampliación y consolidación de los derechos y libertades públicas, con una economía de mayor responsabilidad social y comprometida con un desarrollo sostenible de nuestros recursos, o por el contrario, de un Parlamento con una mayoría conservadora y de derechas, que seguirá apostando por el mismo modelo que ha causado la crisis económica y cuyas propuestas de recuperación estriba en socializar las pérdidas con menos gasto público para la protección social y menos impuestos que no garantizarán ni la creación de empleo ni la generación de riqueza, sino solo una buena cuenta de resultados obtenida por menores salarios, menos derechos, más desregulación en el mercado de trabajo y aumentos de jornada laboral.
Por eso el 7 de junio el futuro de Europa solo tiene una opción, un voto progresista que defienda la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, un voto solidario con los más desfavorecidos y un voto responsable para con las generaciones futuras con un modelo de desarrollo sostenible.
Agustín Moreno Campayo
Vicesecretario General PSOE-Albacete







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