La UE y Argelia celebraron este martes en Luxemburgo su V reunión de diálogo político desde que entró en vigor el Acuerdo de Asociación en 2005.

La reunión estuvo presidida por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, , y por su homólogo argelino, .

Las dos partes evaluaron los últimos cinco años de relaciones en su dimensión política, económica y humana y acordaron “trabajar con más ambición y más compromiso” para reforzar esa relación, según afirmó el ministro Moratinos al término de la reunión.

En lo referente a la evolución del diálogo político, las dos partes hicieron una evaluación muy positiva y destacaron la multiplicidad de reuniones a distinto nivel que tienen lugar con regularidad en Bruselas, Argel y en foros internacionales. En ese marco, acordaron crear un subcomité de diálogo dedicado a la seguridad y a los derechos humanos.

En cuanto a la dimensión económica, comercial y financiera, la Presidencia Española de la UE destacó los esfuerzos realizados de cara a la diversificación de los intercambios, mientras que la parte argelina subrayó el trabajo llevado a cabo para desmantelar aranceles y se refirió a la necesidad de que se produzca más inversión europea estable en el país (el Acuerdo de Asociación UE-Argelia prevé la creación de una zona de libre comercio en 2017).

Las dos partes decidieron analizar conjuntamente de qué manera pueden mejorar las relaciones económicas y financieras y, con ese fin, acordaron celebrar dos seminarios de aquí a final de año, cuyo objetivo será identificar problemas y buscar soluciones.

En cuanto a la dimensión humana, se abordó cómo las dos sociedades pueden tener el mejor desarrollo posible dentro de una comunidad de intereses a través de la libre circulación de personas, la política de visados y los acuerdos de readmisión de personas en situación irregular.

También se abordaron otras cuestiones de interés común, como la crisis económica, los cambios institucionales en la UE que ha supuesto el Tratado de Lisboa, y los desafíos regionales e internacionales que han de afrontar juntos, entre ellos, la lucha contra el terrorismo y el establecimiento de una zona de seguridad en el Sahel, la preparación de la cumbres Euromediterránea y UE-África previstas para noviembre, así como el proceso de paz en Oriente Medio y otras cuestiones relativas al Magreb y al Sahara Occidental.