¿Qué es la Medicina?
Julio Antonio Virseda Rodríguez, Jeje del servicio de Urología del Hospital General Universitario de Albacete
La palabra medicina nos llega del latín “medere”, curar. Una posible definición diría del ejercicio de la medicina como la atención directa de las necesidades sanitarias de las personas o la serie de conductas de un hombre que tiene la intención de ayudar a otro hombre para recobrar su salud o, al menos, a disminuir sus males. A ello se añade la conservación y la preservación de la salud, entendiendo esta no solo como la ausencia de enfermedad, sino el completo estado de bienestar de la persona en todos sus ámbitos.
De esta manera la enfermedad se ocupa tanto del hombre sano como enfermo sustentándose en medios científicos acumulativos en el transcurrir de la historia y también en otros no científicos, puesto que las soluciones de la medicina no siempre es necesario que sean científicas, como ya señaló Ortega.
Por extensión existen múltiples formas de medicina pero la medicina clínica es la que incluye el trato directo con los pacientes. Etimológicamente medicina clínica es la que se realiza junto al lecho del enfermo ( “kline”, cama ). Médico sería el que hace la historia clínica a un paciente.
La medicina dedicada al hombre enfermo tiene una vertiente teórica para el estudio de una determinada enfermedad y una aplicación práctica de los conocimientos teóricos ante el enfermo. Esta última vertiente es la Clínica o práctica de la medicina que, a través del acto médico, tiene la finalidad de curar o aliviar a veces, y de consolar siempre.
El acto médico es una actividad para el hombre enfermo considerado como un todo estableciéndose como el enfermar no es de un aparato o de un sistema y sí de una “persona doliente” que se acerca al médico con la esperanza de laceración o al menos el alivio. Esta es la imprescindible visión de la medicina integradora necesaria siempre para el estudio y atención al enfermo.
Pero ¿la medicina es una ciencia que ha recorrido un largo camino desde el empirismo a la razón? En principio la respuesta es afirmativa ya que el médico utiliza el método científico aunque no eran muchos los acontecimientos científicos anteriores al Renacimiento aunque en la época clásica griega ya existían ciertos conocimientos científicos sobre el cuerpo humano y las enfermedades. Pero la labor del médico clínico estaba basada en su experiencia personal y en la prudencia. La persistencia de muchos tratamientos inútiles durante siglos confirma la inexistencia, hasta épocas recientes, de un método verdaderamente científico. Ejemplo del siglo XVII : “… a los estrechados de uretra, se les prodigará el vino de cochinilla, la hiel de carpa, las abejas y una chinche delicadamente metida en el meato urinario…”
Pero en el pasado siglo XX el desarrollo tecnológico ha permitido dar categoría científica a la medicina. ¿Significa esto que el saber teórico del médico clínico es ya plena y exclusivamente científico?
A ello, en principio, se contrapone la diferente actitud entre los científicos puros y los médicos (que también lo son en otras dimensiones) ya que en algunos aspectos sus actuaciones son contrapuestas. El científico busca problemas nuevos y los abandona una vez resueltos. Por el contrario el médico que aprende a solucionar un problema tiende a especializarse en ello y a repetirlo cada vez mejor. Además el científico intenta explicar objetivamente los fenómenos mientras que el médico pretende, además, comprender humanamente a sus enfermos y para ello necesita introducir su propia subjetividad y sus sentimientos. La respuesta a estas preguntas aprecia como la medicina se ha hecho mucho más científica en el transcurso de su historia reciente. Pero aún así, la clínica no puede ser solo ciencia. Al menos no una ciencia como cualquier otra.
¿La medicina es un oficio? La respuesta vuelve a ser afirmativa ya que la práctica de la medicina requiere una destreza manual cierta y ello la convierte en un oficio. La palabra oficio etimológicamente puede asimilarse a “artesano” como técnico de cualquier arte mecánico de cierta rutina. La clínica puede definirse como un “saber hacer” práctico y no solo a expensas de los conocimientos teóricos. Así la definieron los antiguos griegos para quienes la medicina era una “techné” ( un saber hacer ) y esta palabra se tradujo al latín como “ars” y por ello se habla del “arte médico” manteniendo el significado clásico de una técnica médica que no es totalmente científica en todas sus dimensiones.
El “saber hacer” de la medicina clínica es un saber práctico que se perfecciona con la experiencia y en el que son necesarias ciertas aptitudes y manualidades.
Pero cuando la medicina queda reducida a una concepción exclusivamente técnica el médico queda reducido a “un experto que sabe aplicar tecnologías”, y al enfermo se le define como un cliente usuario de ciertas técnicas. El objetivo de la medicina queda entonces reducido a la eficacia técnica y a la maximización de los beneficios frente a los costes. Este tipo de medicina solo genera en el médico la necesidad de unas normas de educación y de cortesía hacia los enfermos, pero dejan de ser imprescindibles la comprensión, la compasión y la humanidad. El paciente solo tiene derechos democráticos de igualdad pero no tiene porqué esperar ser estimado, comprendido y aconsejado. En conclusión aunque la medicina en su vertiente práctica aplica unas determinadas técnicas no debe de ser entendida solo como una técnica.
Por otra parte la medicina es una profesión en tanto es “empleo” o facultad que una persona tiene y ejerce con derecho a retribución.
Ciencia, profesión y oficio son necesarias para el buen médico. Pero además la medicina es un ejercicio de interpretación humana, algo más que ciencia, técnica y oficio porque en ella entran la intuición humana, el juicio clínico, la evaluación para la toma de decisiones…… todo ello exige de la interpretación humana. Y el núcleo de esta medicina interpretativa del hombre es la historia clínica que recoge datos con importantes facetas de subjetividad ya que es el hombre-médico el que se implica en el proceso interpretativo.
Finalmente la medicina es un compromiso ético en todas sus dimensiones al entender la ética como una parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. La medicina es para el que la ejerce una empresa moral porque es una forma de vida que conlleva un compromiso ético.
La medicina es un compromiso ético comunitario y por ello el médico adquiere su dimensión social pretendiendo el bienestar sanitario de la comunidad y de los individuos.

