Enrique Hernández llega al Albacete Balompié

Enrique Hernández, natural de Valencia, nació en 1958. Desde joven, Quique compaginó el fútbol con estudios de Formación Profesional en la rama del metal y con el trabajo, de manera que estuvo metido en el mundo del fútbol en Infantiles y Juveniles desde su infancia hasta que llegó un momento que se decantó por dedicarse profesionalmente al fútbol, una decisión que considera fue muy acertada, “porque era mi vida y estoy muy a gusto en la profesión”, confiesa.

En el campo, no tuvo la oportunidad de llegar a ser un jugador de elite puesto que se lesionó pronto, lo que le llevó a empezar a entrenar, según evalúa, con mucha suerte, con buenos equipos, plantillas, jugadores y directivos y así lo atestigua su amplio currículo profesional en equipos como Levante, Elche, Castellón, Hércules, Almería, Lérida, Numancia o Recreativo de Huelva y, ahora, en el Albacete Balompié tras su regreso de Grecia donde dirigió al Aris de Salónica clasificándolo para la Copa de la UEFA.

Ilusionado con el proyecto del Albacete Balompié

Enrique Hernández tuvo su primer contacto con el Club del Albacete Balompié a través de Máximo Hernández, el director Deportivo, quien le explicó la situación del Albacete y sus proyectos de futuro. Así, consciente de que el Club en estos momentos no tiene una economía muy boyante, “pero sin llegar a atravesar la crisis y la ruina que se ha rumoreado en el fútbol español”, Enrique Hernández cree que las posibilidades de volver a tener estabilidad y empezar a crecer son muchas, eso sí, “desde donde estamos, con humildad y con trabajo, que es lo que vamos a hacer”, asegura.

Aunque Enrique Hernández “Quique”, flamante entrenador del Albacete Balompié, con anterioridad ya había tenido ocasión de venir a entrenar en un par de ocasiones, vio que este era el momento idóneo para venir a un Club que, bajo su punto de vista, empieza a tener peso en el fútbol español por su historia más reciente desde el ascenso con Benito Floro, “un Club serio y respetable en España”, resume.

De momento, el compromiso de Quique Hernández con el Albacete Balompié es de una temporada y “si están contentos conmigo y yo con ellos, que yo creo que es lo más normal, continuaré sin ningún problema, pero si existiera algún problema por alguna de las dos partes sería absurdo prolongar una situación que no conduce a nada”, analiza, deseando poder estar el mayor tiempo posible porque querría decir que se están cumpliendo los objetivos, además de estar muy contento e ilusionado por haber venido a Albacete, una ciudad que confiesa haberlo acogido con mucha cordialidad.

“El respeto hacia las decisiones tomadas, no está reñido con una exigencia de resultados”

Considerándose una persona que se adapta a la filosofía y a las necesidades de los clubes, siempre y cuando de entrada encajen con sus principios, así como muy comprensivo con los problemas y las dificultades que puedan tener las entidades para las que ha trabajado, Quique Hernández, muestra una gran satisfacción en sus relaciones con la Consejo, con el que analiza los recursos existentes y expone las posibles medidas a tomar en cuanto a mejorar posiciones y jugadores, de manera que “trabajamos conjuntamente para hacerlo todo lo mejor que podamos”, asegura.

En lo que respecta a las alineaciones, tiene la absoluta seguridad que es un asunto en el que contará con total libertad para tomar sus propias decisiones, puesto que la Junta Directiva es muy respetuosa en este sentido y “sabe distinguir cuáles son las funciones del entrenador y las del director deportivo”, asevera, matizando que este respeto hacia las decisiones tomadas por cada uno dentro de sus competencias no está reñido con una exigencia de resultados y que en caso de no ser positivos, “nos quitarán esa confianza que han depositado en nosotros, como es lógico”, entiende el Entrenador.

Albacete, una gran ciudad con todas las letras

Puesto que la ciudad natal de Quique Hernández dista tan solo 120 kilómetros de Albacete, el entrenador valenciano dice haber estado siempre al corriente de lo acaecido en Albacete, “una ciudad muy bonita que ha crecido bastante en los últimos tiempos. Lógicamente las ciudades se conocen cuando vives en ellas y ahora estoy pudiendo comprobar que es una gran ciudad con todas las letras”, ensalza.

En cuanto a la afición del Club, en opinión de Quique, es una gran afición que ha vivido momentos álgidos, sobre todo en los tiempos que estuvo en Primera División, que cree que todo el mundo añora porque “es una categoría en la que todas las ciudades quieren estar”, apunta, para añadir que todos están dispuestos a pelear por ello.

Buen ambiente de trabajo con gente extraordinaria

El entrenador del Albacete, Quique Hernández, manifiesta una gran satisfacción con el ambiente que ha encontrado en su nuevo trabajo, porque “el Albacete tiene, tanto en los despachos como en la Ciudad Deportiva, gente encantadora y excelentes personas”, valora, destacando su buena relación con la Junta Directiva y precisando la gran relación profesional y personal que mantiene con el director deportivo, Máximo Hernández, con el que la comunicación, dice, es muy buena.

Además, no hay que olvidar que Quique Hernández, en su amplio bagaje profesional, ya había tenido la oportunidad de trabajar en otras ocasiones con personas que ahora forman parte de su equipo: “A Martín Monteagudo, segundo entrenador, lo tuve de jugador en el Gandía y me parece un gran trabajador y una persona muy válida y Rafael Gomar, preparador físico, ha estado conmigo en los últimos equipos”, señala, añadiendo a la lista a otras personas con las que todavía no había tenido la oportunidad de tener un contacto profesional como Carlos Cano, tercer entrenador, el grupo de médicos y utilleros, etc, “todos ellos gente extraordinaria”, subraya.

Concretamente, el entrenador del equipo manchego resalta la armonía existente en la Junta Directiva, a pesar de que muchos de ellos no se conocían con anterioridad, y “el gran ambiente creado por el buen grupo humano cuyos intereses, al no tener un gran apego a la ciudad, son meramente de cariño y amor a un Club, el Albacete Balompié, lo que les está llevando a plantearse su trabajo con un gran sentido común”, analiza.

Atender a la cantera

El Albacete cuenta con una cantera de jóvenes jugadores con la que siempre se cuenta antes de incorporar nuevos fichajes. Sin entrar en la demagogias ni levantar falsas expectativas que luego no se vayan a cumplir, el entrenador del equipo asegura que su objetivo fundamental es que el equipo juegue lo mejor posible y para ello no va a reparar en la edad de sus jugadores, por lo que “jugará el que mejor pueda hacerlo”, garantiza.

Indudablemente, continúa, “la cantera necesita una ayuda y una confianza que va a tener por nuestra parte, por supuesto y vamos a tener un seguimiento exhaustivo de ellos, van a trabajar con nosotros y sus entrenadores, tanto en la División de Honor como en el filial, tienen línea directa para informarnos e incluso autonomía para pasarnos a jugadores que estén trabajando bien, siendo ésta una manera de motivarlos”, opina, anticipando que estos jugadores alternarán partidos con el filial y con el primer equipo, aunque “los entrenamientos los realizarán con nosotros cuando lo requiera el trabajo táctico de la semana”, matiza.

En opinión del Entrenador, en la cantera hay jugadores con muchas posibilidades e ilusión, a los que no se les debe cerrar la puerta, por lo que “debemos atender esta cantera, en la que hay muchas personas implicadas, no sólo los jugadores, que pasan desapercibidos para la gran mayoría y que no hay que olvidar que tienen parte del éxito”, valora.

Un balance positivo de la pretemporada

Realizando un análisis de la pretemporada en Segunda División, el entrenador del equipo manchego observa que existen muchos equipos con objetivos e ilusión de ascenso, pero al final suben tres y descienden cuatro, además de ser una categoría muy igualada, por lo que cree que los resultados dependen mucho del estado de forma de los jugadores.

Para Quique Hernández, esta pretemporada del Albacete Balompié, al margen de los resultados, que unos han sido buenos y otros no tanto, ha servido para “acelerar el proceso de conocimiento a nivel de equipo y comprobar que estamos adaptados”, evalúa, destacando la importancia que tiene saber qué puede dar cada jugador en el aspecto técnico, táctico, físico, etc.

En definitiva, se trata de establecer un punto de partida para afrontar la temporada, teniendo una importancia fundamental “la asimilación de conceptos y tácticas y, a pesar de los problemas lógicos cuando te enfrentas a algo nuevo, el balance que se puede hacer es positivo en lo que concierne a resolver las dudas que a nivel táctico se generan”, estima el técnico del Albacete Balompié.

El objetivo número uno es siempre ganar

Para Quique Hernández, el fútbol profesional va directamente relacionado con la palabra victorias y “jugar bien es el mejor camino para ganar, bien sea jugando al contraataque y haciéndonos fuertes en defensa o ganando con mando en plaza, es decir, con autoridad”, antepone el Entrenador.

Consciente de que es una empresa difícil porque hay muchos equipos que descienden de Primera y otros con presupuestos más fuertes y respetando a todos sus adversarios, Quique garantiza que van a intentar hacer una buena temporada porque “tenemos jugadores para hacerlo”, asevera, para añadir que para ello será necesario tener los pies en el suelo, ser humildes y trabajar hasta la extenuación.

No obstante, cree que no sería justo exigirle al Albacete actual el ascenso a Primera División pero “nosotros sí nos lo vamos a exigir, yo como entrenador y los jugadores como gente joven y ambiciosa vamos a luchar por intentar ascender a Primera División, que no quepa la menor duda pero tampoco podemos garantizarlo”, manifiesta Quique Hernández, entrenador del Albacete Balompié.

Un Club de Fúbol con una larga historia

El Albacete Balompié se fundó el 1 de agosto de 1940. Su origen se sitúa en el café Colón por iniciativa de un grupo de amigos que formaron una sociedad deportiva con el nombre de Albacete Fútbol Asociación. Las dos épocas que marcaron la historia del Club son su ascenso a Segunda División en la temporada 84-85, aunque al año siguiente perdió la categoría recuperándola en 1990; y el periodo de tiempo que abarca las temporadas de 1988 a 1992, en las que pasó de Segunda B a Primera División, logrando el séptimo puesto y rozando la Copa de la UEFA, pese a su humilde presupuesto.

El artífice de este hito fue el entrenador Benito Floro, junto a muchos jugadores que han pasado a formar parte de la historia del Club, como Catali, Menéndez, Corbalán, Conejo y Zalazar, entre otros. Estos fueron los años más gloriosos de este club manchego, en los que fue conocido popularmente como el “queso mecánico”.

Desde su fundación, el Albacete balompié jugó en el Campo de los Mártires, que era de tierra y sólo tenía gradas de madera en un lateral hasta que, siendo alcalde Carlos Belmonte, se construyó un campo municipal con pistas de atletismo que fue inaugurado en septiembre de 1960 y diez años más tarde se dotó a la preferencia de la cubierta y se instalaron las torres de iluminación.

Tras el ascenso a Primera División, el estadio Carlos Belmonte se quedó pequeño, por lo que el Ayuntamiento puso en marcha la construcción de una nueva grada situada en el lugar del marcador, de ahí su nombre “Tribuna Marcador”. Con la construcción de esta nueva grada el estadio aumenta su capacidad hasta 14.000 espectadores, unos 7.000 de asiento repartidos entre las gradas de preferencia, marcador y tribuna marcador, y otros 7.000 de pie de fondos.

Los descensos consecutivos a Segunda División hicieron que las obras de remodelación del estadio, con el fin de que todos los espectadores ocuparan localidad de asiento, según la normativa UEFA, se demorase de temporada en temporada hasta que, en junio de 1998, se comenzó la remodelación, en la que se eliminaron las pistas de atletismo y las localidades de pie, además de construirse unos nuevos vestuarios acordes con la categoría del Club.

Calidad humana y gran experiencia, cualidades de la actual plantilla del Albacete Balompié

La plantilla actual del Albacete Balompié, para su entrenador, destaca por su calidad humana, junto con la gran experiencia de muchos jugadores en Segunda División, por lo que no duda en afirmar que cuenta con la plantilla suficiente para pelear, desempeñar un papel digno y poder alcanzar unos objetivos, “siempre con humildad y con los pies en el suelo”, apostilla, reiterando la gran confianza que tiene depositada en este gran equipo.

En cuanto al aspecto humano, Quique Hernández cree que en cualquier trabajo de cualquier empresa es necesario cuidarlo: “La gente rinde si se siente valorada y bien tratada, lo que no está reñido con la exigencia porque, por supuesto, hay que exigir rendimiento, para eso nos pagan y somos profesionales”, defiende. En este sentido no se puede obviar que actualmente existe un exceso de jugadores en algunas posiciones, concretamente en la banda izquierda, un problema difícil de resolver, dice, porque los contratos individuales hay que respetarlos. No obstante, el Entrenador ha optado por hablar con ciertos jugadores con cordialidad, planteándoles que dada la situación van a tener pocas posibilidades para poder jugar, de manera que sean ellos mismos los que busquen una salida negociando su rescisión con el director Deportivo y con el Club. Todo ello, insiste, con el respeto que merece cualquier jugador.