Factores naturales que definen el territorio

El director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (ETSIA) de Albacete, Francisco Montero Riquelme, durante la entrevista concedida al Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca, hacía referencia a los cuatro elementos naturales que definen el territorio de Castilla-La Mancha desde el punto de vista agrario, como son el agua, el viento, el suelo y la luz, así como a la necesidad de adaptarlos de una forma adecuada a las explotaciones y cultivos de la región para conseguir un desa-rrollo rentable y sostenible, incrementando al máximo su competitividad.

Una labor complicada que no siempre es posible debido a las limitaciones que presentan estos recursos naturales en la región, impidiendo en muchas ocasiones que se puedan adaptar con éxito al campo castellano-manchego.

De ahí la importancia del papel que desempeña la , a través de sus diferentes centros de formación dentro del ámbito de la ingeniería agraria, como es el caso de la ETSIA de Albacete, a la hora de apoyar el sistema productivo nacional, regional y local.

En este sentido, Montero Riquelme destacaba que la Universidad regional nace en 1982 para atender las demandas de tejido profesional cualificado y poder poner en marcha los mecanismos de transformación necesarios para garantizar un exitoso desarrollo del mundo agrario en Castilla-La Mancha.

En relación a los recursos naturales disponibles en la región, el director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete señalaba que el efecto del viento se utiliza principalmente para la generación de energía con el fin de incorporarla posteriormente en los procesos productivos. Un recurso natural que interviene en la calidad de los productos agrarios, teniendo en cuenta que representa la movilidad de la atmósfera y por tanto la garantía de sanidad de los mismos.

Para Francisco Montero Riquelme, la luz, el agua y el suelo cobran un mayor protagonismo en Castilla-La Mancha. En este sentido apuntaba que el agua representa “la disponibilidad de un desarrollo cualitativo en la producción”.

En su opinión no hay que producir en cantidad sino en calidad, porque “la calidad implica un mayor conocimiento de la fisiología del cultivo”, siendo las demandas de los consumidores el eje principal sobre el que deben girar las producciones agrarias. “Las demandas agroalimentarias del consumidor deben escribirse en el campo a través del agua, la luz, el suelo y el viento”, añadía.

Mayor competitividad con menor capacidad hídrica

En relación a las previsiones que anuncian un descenso del 30% en las precipitaciones para el próximo año 2050, Francisco Montero Riquelme señalaba que desde la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete están trabajando para conseguir que el sector agrario de la región incremente su competitividad con la menor capacidad hídrica posible. “No podemos conseguir agua, pero sí estamos capacitados para ofrecer soluciones que ayuden a afrontar del mejor modo posible una menor disponibilidad hídrica en el campo”, añadía.

En este sentido señalaba que el movimiento de las masas de aguas, a través de trasvases y otras estrategias, resultan fundamentales para la negociación y el entendimiento, así como para la consecución de objetivos futuros. A pesar de ello, Montero Riquelme sostiene que “hay que hacer algo más”.

En su opinión, “tenemos que manejar mejor los cuatro factores naturales que definen el territorio de Castilla-La Mancha”, teniendo en cuenta las limitaciones que implica esta tierra, encontrando especies o variedades que sean capaces de adaptarse a la delicada situación hídrica de la región.

Según explicaba, en el caso de los cultivos de secano, la única aportación posible es el agua que procede de las precipitaciones, por lo que resulta urgente buscar el tipo de material vegetal que mejor se adapte a estas condiciones. Para el cultivo en regadío, a pesar de que recibe suplementos hídricos artificialmente, también es necesario avanzar en este sentido para conseguir que la aplicación del agua se traduzca en unos resultados importantes en producción y calidad, satisfaciendo en todo momento la demanda del consumidor como principal objetivo de la producción agroalimentaria. “Todo lo alimenticio se debe escribe en el campo”, repetía una vez más.

En este sentido, Francisco Montero Riquelme hacía referencia a la producción ecológica como respuesta a la demanda de un tipo determinado de producto por parte del consumidor, siendo la diferenciación la clave del éxito.

La ETSIA recibió una inversión de 3,4 millones de euros para investigaciones agronómicas en 2009

En relación a los diferentes proyectos de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete, Francisco Montero Riquelme señalaba que la mayoría de ellos se están llevando a cabo gracias a los convenios de colaboración que la Universidad de Castilla-La Mancha mantiene con un importante número de empresas de la región.

En este sentido destacaba que la ETSIA albaceteña está integrada en estos momentos en las diferentes redes empresariales de la región, en ámbitos tales como el alimentario, la producción ganadera, la conservación de frío, con una importante presencia en bodegas, almazaras y secaderos, con el objetivo de resolver los problemas técnicos de las empresas e instalaciones de C-LM.

Además, Montero Riquelme destacaba la estrecha colaboración que esta Escuela mantiene con el Gobierno castellano-manchego a través de los diferentes centros regionales de investigación ligados a la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, con la mirada puesta en la optimización de todos los recursos naturales, económicos y humanos de los que dispone esta tierra de la mano de interesantes investigaciones técnicas, científicas y de investigación, para su posterior aplicación al campo castellano-manchego.

Para llevar a cabo las investigaciones agronómicas de la ETSIA de Albacete, este centro cuenta con una importante inversión económica, como complemento a los presupuestos ordinarios, centrados principalmente en el ámbito docente. De este modo, en el periodo 2005-2007 se recibieron en la Escuela 8,6 millones de euros, mientras que el pasado año 2009, la cifra se sitúo en los 3,4 millones de euros. “Una cifra muy importante, sobre todo en tiempos de crisis”, añadía su director.

Proyectos de la ETSIA

Para conseguir todos estos objetivos, desde la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete se están desarrollando en estos momentos un elevado número de proyectos en diferentes áreas.

En relación a la información geográfica y los recursos naturales, Francisco Montero Riquelme hacía referencia al proyecto relacionado con la zonificación vitícola, gracias al cual se puede conocer con detalle la orientación productiva de un área concreta, calificándola en función de sus aptitudes.

Dentro del área de protección vegetal, la ETSIA está llevando a cabo investigaciones relacionadas con la sanidad forestal, realizando además un inventario de los olmos de la comarca de la , en Albacete, para conocer su estado fitosanitario en relación con la enfermedad de la Grafiosis.

Teniendo en cuenta que Castilla-La Mancha es una región con unos peligrosos niveles de incendios, se está elaborando un mapa de riesgo potencial de incendios forestales y otro de combustibles para C-LM, impulsando incluso la restauración de bosques tras grandes incendios.

Entre los proyectos relacionados con las tecnologías del medio ambiente, Montero Riquelme destacaba las estimaciones que se están realizando del almacén de biomasa, nutrientes y carbono en los bosques mediterráneos, así como los estudios sobre la viabilidad de las repoblaciones, censos de aves para determinar el impacto ambiental de los proyectos de energías renovables, la evaluación del balance de carbono y los flujos de vapor de agua en sistemas forestales.

En el ámbito de la producción animal destacan los proyectos sobre la calidad de la carne y la leche, así como aquellos relacionados con la caracterización y conservación de carne de diferentes especies animales, la gestión de ciervos en cotos de caza o el servicio de inseminación artificial y control de la reproducción en cérvidos.

En industrias agroalimentarias trabajan también el análisis de residuos de plaguicidas, así como en la caracterización de los aceites de oliva virgen y de granilla de uva para utilizar estos últimos en el campo de la cosmética.

La producción vegetal es otra de las áreas de investigación de la ETSIA de Albacete, destacando los proyectos centrados en la agronomía del riego, cultivos protegidos y agricultura ecológica, destacando la estrecha colaboración que en mantiene este centro con el (ITAP) de Albacete.

En materia económica, llevan a cabo análisis comerciales de productos y de los alimentos ecológicos de Castilla-La Mancha, analizando el comportamiento del consumidor y evaluando los fondos europeos de desarrollo rural, la OCM del vino o el chequeo médico de la Política Agraria Comunitaria.

Finalmente, dentro del apartado dedicado al agua y la energía, la ETSIA ofrece un servicio integral de asesoramiento al regante en colaboración con el ITAP y con el para optimizar estos recursos, realizando además un estudio sobre el estado ecológico de aguas superficiales y subterránea e impulsando un modelo de optimización económica como ayuda al establecimiento de alternativas de cultivos para obtener el máximo margen bruto, sin olvidar la aplicación informática de apoyo a los agricultores sobre optimización de parques de maquinaria agrícola.

Transferencia de tecnologías

Para que las investigaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, y más concretamente de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete, sean efectivas, es necesario conseguir una aplicación real de las mismas, de la mano de la transferencia de tecnologías, para incrementar la competitividad y rentabilidad del mundo agrario.

En este sentido, Montero Riquelme apuntaba que aunque se ha avanzado considerablemente, todavía queda mucho camino por recorrer, siendo el acceso al agricultor el mayor obstáculo a superar, teniendo en cuenta que “en estos momentos tan críticos es poco receptivo a las palabras y necesita hechos y soluciones inmediatas”.

En este sentido, el director de la ETSIA de Albacete señalaba que la capacidad de transferencia de los centros regionales de investigación, dependientes de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, es mucho más abierta que la de la propia Escuela, con un contacto más directo con el profesional del sector.

En el caso de la ETSIA, explicaba que la transferencia de conocimiento que se realiza no es tan inmediata, teniendo en cuenta que el principal objetivo que persiguen es la formación de profesionales para su futura incorporación al tejido empresarial. “Una vía imprescindible, pero un poco lenta”, añadía.

Aunque las inversiones en formación son garantía de éxito, señalaba que los resultados se aprecian a medio o largo plazo, por lo que sería necesario llegar antes al agricultor mediante experiencias piloto y sensibilizar a la población de la importancia del sector agrario como productor de materia prima de la región para acortar las distancias y hacer más efectivo el traspaso de tecnologías.

Montero Riquelme lamentaba que la actividad y el estudio del campo no resulte demasiado atractivo para gran parte de los ciudadanos al considerar que el futuro del campo es incierto, desaprovechándose considerablemente los recursos humanos y materiales de los que dispone la ETSIA de Albacete.

Un razonamiento que para el director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Albacete no se corresponde con la realidad, ya que “el futuro del campo castellano-manchego es cierto, siempre y cuando se apueste por la calidad y la diferenciación”.

A pesar de ello, Montero Riquelme señalaba que otro de los grandes problemas que existen en la región es la despoblación que presenta el campo, tanto de trabajadores como de material vegetal. “Se ve mucho suelo y sin pantalla verde la captación de recursos hídricos es muy complicada”, explicaba.

Para solucionar esta situación, sostiene que es necesario luchar contra la erosión para incrementar zonas cubiertas de vegetación.

En este sentido, recordaba el proyecto puesto en marcha en 1992 sobre la desertificación en Europa, detectándose tres zonas de especial relevancia para este estudio en Castilla-La Mancha, señalando que la capacidad de retención de los suelos de la región es muy importante pero está poco explotada, por lo que es necesario encontrar material vegetal adaptado, iniciando diferentes líneas de investigación científica para conseguirlo.

Para Francisco Montero Riquelme, se trata de una profesión de futuro teniendo en cuenta que el margen comercial que se genera por la preparación de un producto agroalimentario es muy elevado. “Una situación que debe aprovecharse al máximo para generar riqueza en la región”, añadía.

En este sentido, el director de la ETSIA de Albacete destacaba nuevamente la importancia del consumidor y la necesidad de “escribir en el campo sus demandas”, para implicar de un modo más directo al agricultor, al productor, al industrial y también al comercializador.

La ETSIA de Albacete está preparada para afrontar los cambios que supone la llegada del Plan Bolonia

{img.9}

En relación al proceso que la Universidad de Castilla-La Mancha está llevando a cabo para adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior, el director de la ETSIA de Albacete señalaba que “se trata del cambio más radical que ha existido en la formación española en los últimos años”, destacando las novedades que se producirán en la formación del alumnado, así como en el modelo educativo en las aulas a partir del curso 2010/2011. “El alumno ya no será un estudiante, sino un socio que colabora en la formación”, añadía.

Montero Riquelme sostiene que el modelo educativo deberá actualizarse y trasformar sus esquemas, dejando a un lado el aprendizaje llevado a cabo hasta la fecha para dejar paso a un sistema de captación del conocimiento en el que el alumno cobra un mayor protagonismo.

De este modo, con la entrada del Plan Bolonia, la ETSIA de Albacete contará con un total de tres grados. El de Ingeniería Agrícola y del Medio Rural y el de Ingeniería Forestal y del Medio Natural, que suponen la traslación de los actuales, así como la incorporación de un grado nuevo denominado Ingeniería Agroalimentaria, “la opción más relevante del futuro de este sector”, según Montero Riquelme. Además, en octubre de 2011, se pondrá en marcha el máster de Ingeniería Agronómica y más adelante el de Ingeniería de Montes con el objetivo de conseguir que la alta cualificación de los profesionales se traduzca posteriormente en unos resultados óptimos, aplicables al sector agrario de Castilla-La Mancha.

La asignatura pendiente de la comercialización

La viticultura es un sector estratégico para Castilla-La Mancha, teniendo en cuenta que somos el mayor viñedo de del mundo con más de 500.000 hectáreas.

A pesar de contar con caldos de una elevada calidad y avanzar considerablemente en tecnología, lo cierto es que la comercialización de los vinos castellano-manchegos sigue siendo una asignatura pendiente.

En este sentido, Francisco Montero Riquelme destacaba el apoyo que la Universidad de Castilla-La Mancha presta a todos los agentes implicados en este sector para conseguir que los vinos de la región estén en todos los mercados.

En su opinión, se está haciendo un importante trabajo desde el punto de vista del marketing para que el etiquetado y los formatos cuenten con una mayor aceptación por parte del consumidor.

Una asignatura pendiente que, según apuntaba el director de la ETSIA de Albacete, no tienen que superar ni el agricultor ni al industrial, sino al sector en su conjunto, exigiéndole una mayor organización en la distribución y comercialización de estos productos para evitar que la falta de una imagen unitaria de los vinos de Castilla-La Mancha confunda al consumidor y pierdan fuerza en el mercado.

Desde un punto de vista técnico, los formatos de venta y la información de los mercados en destino son dos aspectos a tener en cuenta, prestando especial atención a las estrategias de comercialización para incrementar la competitividad de los caldos de la región.

Además, hay que solucionar el problema que existe en estos momentos con el consumo del vino para incrementar sus niveles y por tanto su venta, fomentando la cultura del vino entre la población. Para ello, sostiene que el vino debe promoverse de un modo sencillo, dando a conocer a los ciudadanos sus principales características para despertar su interés por este mundo.

En relación a la nueva OCM del vino, cabe destacar que el 2009 estuvo marcado, desde el punto de vista agrario, por su entrada en vigor. En este sentido, el director de la ETSIA, Francisco Montero, señalaba que se trata de una clara oportunidad de cambio que los viticultores deben aprovechar para incrementar su productividad y competitividad, al afectar positivamente a la producción en cuanto a material vegetal utilizado e incorporación de nuevas técnicas de cultivo se refiere. “Tenemos una buena oportunidad para mejorar nuestro sistema productivo y ganar muchos puntos en el mercado”, añadía.

Prueba de ello es que los vinos de la región han incrementado su reconocimiento y valoración desde la llegada de la nueva OCM del vino.