Situado en la actualidad en la céntrica y popular calle de Marqués de Molins número 10 de Albacete, el establecimiento, que inicialmente estuvo justo en el local colindante, paso a su situación actual al terminar la Guerra Civil Española, según nos cuenta Lorenzo López, actual gerente de “Jaque” y nieto del fundador, junto a un socio, de “Amando y Lorenzo”, coloquialmente conocida por los albaceteños de mayor edad por “Almacenes Lorenzo”.

Lorenzo López, un empresario muy unido a su abuelo desde niño

Lorenzo nos cuenta que, en aquellos años de inicio, los propios aprendices dormían en el mismo establecimiento, “a lo mejor debajo de un mostrador”, eran años en los que la Feria de Albacete estaba en todo su esplendor, y que su abuelo aprovechó para aumentar su negocio textil, que por entonces no vendía confección, era todo tejido, telas y paños para que después los sastres y modistas pudieran hacer la ropa pertinente. No fue hasta los años 40 ó 50 del pasado siglo que pasó a comercializarse confección.

En esos años 20, “el dueño del establecimiento hacía un poco las funciones de padre”, nos cuenta Lorenzo, en el sentido de que les “ayudaba y enseñaba” y de ahí salieron los grandes profesionales, “maestros”, del sector textil que hay en Albacete.

Destaca también la gran diferencia en cuanto a las calidades del textil de antes con las de ahora, “no se puede ni comparar” indica Lorenzo, “se hacían unos paños extraordinarios”.

Lorenzo nos explica sus comienzos y la gran unión que tenía con su abuelo, “venía mucho a verle”, y ya entonces empezó a gustarle el negocio. Después, cuando su abuelo falleció y cogió su padre la gerencia, siguió yendo a la tienda, “llegaban los veranos y venía a ayudar con las rebajas, unas rebajas espectaculares en aquella época”, nos explica.

Ya en los 40, Lorenzo nos cuenta que la familias llegaban y compraban en su establecimiento “prácticamente de todo, menaje del hogar, tapicerías, cortinas, tejidos para vestidos y trajes… era un equipamiento general, luego tendrían que buscar su sastre o modista, pero supongo que mi abuelo tendría por entonces sus propios sastres y modistas”, por entonces el trato con el público era “exquisito“, matiza. Incluso nos cuenta anécdotas de cómo su abuelo mandaba a alguno de sus empleados a realizar el resto de compras de los clientes en otros establecimientos con el fin de que siguieran allí y poder finalizar la venta.

El famoso torero albaceteño “Pedrés”, uno de los ilustres trabajadores de “Almacenes Lorenzo”

Otra de las anécdotas que nos cuenta es que allí trabajó el mítico torero Pedrés “en sus años mozos”, que llegó a tener una gran amistad con su padre que perduró por siempre.

Luego ya fue su padre el que empezó a llevar la tienda, indicando que él “era más industrial, venía de vez en cuando para ver el negocio, pero realmente lo que le gustaba era la industria”, nos comenta Lorenzo, de ahí surgió “Laije”, fabricando prendas de mujer en el polígono Campollano que luego se vendían en la tienda.

Lorenzo, que estudió Empresariales, empezó a trabajar en la tienda al terminar los estudios y después de casarse en 1980, fue en el 1982 cuando se realizó una gran reforma en la tienda que pasó a llamarse “Jaque”, que empezó a tener también la sección de caballero después de muchos años siendo solo de señora.

“Un trato familiar y cercano”

El trato de aquella época con los clientes era muy distinto con respecto al de ahora, entonces era “muy familiar, muy cercano, había grandes profesionales que sabían perfectamente lo que estaban vendiendo, conocían su oficio de ‘pe’ a ‘pa’, y el público también era diferente”, indicando que ahora es mucho más informal el trato. Incluso lo normal era el pago a crédito, “y no fallaba nadie” indica.

Comparando con aquellos tiempos, las grandes superficies y las franquicias, según nos explica Lorenzo, han formado parte de la caída del pequeño comercio y de un cambio en la mentalidad del consumidor y del trato del mismo, ahora es mucho más impersonal, “hay gente que ya no dice ni buenos días ni buenas tardes, hemos perdido en muchos casos hasta la educación”.

En la actualidad las prioridades de los clientes “han cambiado completamente, ahora el ocio, la cervecita, el viaje, el coche nuevo… son prioritarios hoy en día”, unido a la bajada de sueldos y la disminución del nivel económico que ello conlleva, hace que “dentro de esas prioridades, ya no queda espacio para un producto como el nuestro”.

La venta on line, una de las grandes causas del cierre de los comercios tradicionales

Aún así, Lorenzo está convencido de que queda mucho para terminar con el comercio tradicional, “tanto aquí como en el resto de España, extinguirse no se va a extinguir, pero cada día habrá menos, más especializado, con menos personal, más horas, no va a desaparecer nunca, pero no en la cuantía que hay ahora”, indica.

Además, pone a Internet como una de las grandes causas de su disminución en las ventas, las grandes páginas online de ventas de productos tienen los mismos productos y marcas a un precio mucho menor, “puede ser que te lleves tu falsificación correspondiente, no te digo que no, pero ahí lo tienes, con eso ¿cómo se compite?, sobre todo los más perjudicados son las tiendas multimarca”, matiza.

Con respecto al cierre de “Jaque”, nombre actual del establecimiento, que lo hará finalmente este 7 de abril, tras casi cien años de andadura profesional, Lorenzo nos cuenta “que es un negocio de tercera generación, que fundó mi abuelo que para mí era una persona extraordinaria y uno de los mejores comerciantes que ha dado esta ciudad, y bueno hemos intentado estar a su altura”, aunque con emoción y sentimiento incide en el hecho de que “es muy complicado estar a la altura de una persona como mi abuelo, pero hemos luchado hasta el final”.

Para Lorenzo “es imposible competir en los tiempos que estamos con un establecimiento de este tipo, es muy difícil tener beneficios, no nos permite seguir teniéndolo abierto… No podíamos esperar a cumplir los 100 años”, nos explica.

Para Lorenzo “la sensación que nos queda es el sabor del deber cumplido, hemos trabajado mucho, hemos pasado momentos buenos y malos, pero la sensación de familia que siempre hemos tenido dentro del establecimiento con las personas que han trabajado aquí, y con las que seguimos teniendo una gran amistad, es para mí algo muy positivo, las personas por encima de todo”, y nos habla de Gregorio y Paqui que actualmente se encuentran con ellos (con el propio Lorenzo y su hermana ), con los que tienen una gran amistad.

María Asunción López: “Mis clientas son mis amigas, las quiero un montón”

Hablamos también con María Asunción López, hermana de Lorenzo y parte de la familia de “Jaque”, que empezó con 21 o 22 años trabajando en la fábrica de confección con su padre y más tarde siguió ya en la tienda trabajando de cara al público.

Recuerda de cuando era pequeña ver a su abuelo “con las telas”, y del público que había entonces, “mucho más empático, menos impersonal que el que hay ahora en los grandes almacenes”. Y en general, para María Asunción, el trato en el pequeño comercio es mucho más personal, “en estas tiendas todo el mundo quiere que la atiendas… de hecho mis clientas son mis amigas, las quiero un montón”, nos cuenta emocionada.

También achaca a Internet como el principal problema para el pequeño comercio, “porque lo tienen todo, contra eso no puedes competir”, indica, “y ya no tanto los grandes almacenes”.

Según manifiesta María Asunción, este tiempo “ha sido maravilloso, he conocido a mucha gente, te haces más abierta a la gente porque yo era una persona muy tímida, la gente me ha aportado muchísimo, mis compañeros ‘lo más’, y mi hermano, por supuesto”.

Con el cierre de “Almacenes Lorenzo” se va uno de los comercios más emblemáticos y tradicionales de Albacete

En definitiva, una pena que los míticos y populares “Almacenes Lorenzo”, recientemente “Jaque”, un establecimiento de casi cien años de antigüedad, un referente del comercio de Albacete con una enorme vocación de servicio a la ciudadanía, eche el cierre tras haber sido uno de los más antiguos y tradicionales de la ciudad.

Otro comercio de “los nuestros” que se nos va, otra “esencia” de nuestra historia que desaparece… tantos y tantos clientes y amigos, en definitiva ciudadanos de Albacete, su provincia y de otros lugares de España, a los que sin duda la nostalgia de estos emblemáticos e históricos “Almacenes Lorenzo” les hará recordar su infancia, su juventud, aquellas compras de ajuares que en su momento se hacían de cara a desposarse; recuerdos e historias que cada uno de los que hallan conocido y vivido épocas anteriores, coincidiendo con este ilustre comercio albaceteño, seguro que recordarán con cariño y hasta algunos con emoción.

A todos sus integrantes, familiares y compañeros de negocio les deseamos la mejor de las suertes allá donde vayan.