“A nadie se le escapa que el último año hidrológico ha sido un año bastante seco” comienza señalando Antonio Luengo, aludiendo a la escasez de lluvias que viene extendiendo esta situación de sequía que ya arrastramos durante varios años. “Eso es una realidad -prosigue-, pero también es un poco ignorar la situación de Castilla-La Mancha si ésa realidad no se suma a otra: si en Castilla-La Mancha en algún momento podemos tener problemas de agua se debe no sólo a la sequía, sino también a las transferencias de agua que existen desde nuestra región a otras regiones; tanto del Tajo como del Júcar se están haciendo trasferencias de agua que nos parecen totalmente ilegítimas y que agrava la situación de la baja pluviometría que se está produciendo”.

“El , en un análisis político de la situación y de vivero de votos, piensa que es más fácil seguir satisfaciendo las necesidades infinitas que desde se plantean a satisfacer las necesidades imprescindibles que se tienen en la cabecera del Tajo que, prácticamente, se ha masacrado”

Desde la se muestran muy disgustados ante el hecho de que se hayan anunciado con celeridad las ayudas para los agricultores del Segura (como la eliminación del denominado ‘tasazo’ del Tajo a esos regantes que se aprobó este pasado miércoles en el ), mientras que no se ha hecho lo propio con las familias afectadas por el trasvase Tajo-Segura en la región a pesar de que aseguran que la Ministra García-Tejerina les dijo que sería la prioridad en su última visita a la zona… ¿Qué está ocurriendo tras estas situaciones en torno al Tajo-Segura que se están haciendo ya críticas para Castilla-La Mancha…?

“Está ocurriendo una situación que se venía manifestando prácticamente desde que se puso en funcionamiento el Trasvase en 1980; sucede que a Murcia se les ha ofrecido agua a demanda, toda la que han querido, sin ninguna restricción y sin ningún análisis de que era insostenible para la cabecera del Tajo atender esa demanda infinita que venían haciendo los agricultores murcianos”, introduce.

Luengo explica que “con esta situación de pedir agua y ofrecerles agua permanentemente, lo que ha ocurrido es que la agricultura de regadío se ha ido extendiendo sin ninguna restricción de agua y eso ha significado que, evidentemente, el Tajo se haya visto en su cabecera muy damnificado por esta situación”.

Asegura que ahora, cuando “no existe agua en la cabecera del Tajo y ya no se pueden llevar más agua porque ya se han llevado toda la posible”, esos agricultores del levante se encuentran con que “no pueden regar toda esa extensión de territorio que habían puesto en regadío a demanda; es una situación totalmente irregular en la que se han estado aprovechando de un recurso que no les pertenecía porque le pertenecía al Tajo (y así lo dicen las leyes españolas y europeas)”.

Añade que “el Gobierno de la Nación, en un análisis político de la situación y de vivero de votos, piensa que es más fácil seguir satisfaciendo las necesidades infinitas que desde Murcia se plantean a satisfacer las necesidades imprescindibles que se tienen en la cabecera del Tajo que, prácticamente, se ha masacrado (y así parece que va a seguir siendo, porque parece que una cosa es que la ministra diga que va a hacer algo en esa zona y otra es la realidad); como dicen en nuestra tierra, ‘no es lo mismo predicar que dar trigo…’”, subraya.

“Hay una cuestión en la que no vamos a transigir: cada cuenca tiene que asumir su déficit, cada cuenca tiene que saber cuál es la situación en la que se encuentra y a qué se puede atener, y no hacer concesiones muy por encima de la capacidad hídrica que tiene”

Recientemente, el Gobierno de Castilla-La Mancha se comprometía con la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de la región a extender los recursos judiciales por el bombeo de agua a Murcia desde los pozos de sequía en (situados sobre el acuífero Mingogil – Villarones), hasta los pozos que están en funcionamiento en (Murcia) y que extraen agua del acuífero El Molar cuya masa de agua está, en el 80%, dentro del territorio albaceteño… subraya que hablamos de un trasvase encubierto de casi 20 hectómetros cúbicos de agua que están lastrando el futuro de muchos agricultores de la cabecera del Segura… De nuevo, la Justicia parece ser la única vía de actuación ante este tipo de situaciones.

“Todo esto se está produciendo por una concepción falsa de la situación hídrica; nosotros, cuando nos ha reunido la directora general del agua para hablar de lo que ahora llaman el Pacto , les hemos dicho que estamos dispuestos a hablar y a transigir en posiciones (porque cuando se habla y se llega a un acuerdo, siempre hay que ceder por todas las partes), pero que hay una cuestión en la que no vamos a transigir: cada cuenca tiene que asumir su déficit, cada cuenca tiene que saber cuál es la situación en la que se encuentra y a qué se puede atener, y no hacer concesiones muy por encima de la capacidad hídrica que tiene”, señala.

Sobre la situación de esos pozos de sequía, Antonio Luengo apunta que “nos encontramos con una situación curiosa, y es que los pozos están abiertos cuando la masa de agua (el ‘acuífero’, que se llamaba) está en riesgo, lo que contraviene la legislación; y, en el caso de Hellín, se ha estado obviando el informe medioambiental tratando de hacer las cosas casi con alevosía o nocturnidad, variando las cantidades a extraer de los pozos con el objetivo de que no tuviesen que pasar por ese trámite de impacto ambiental que es lógica en cualquier situación de agua”.

Subraya también cómo “incluso se ha llegado a decir que los pozos de Mingogil serían sólo para abastecimiento humano pero, claro, eso es una trampa también porque si yo estoy usando agua para abastecimiento humano es porque no tengo agua para regadío, pero si estoy regando, en realidad lo que estoy haciendo es una trampa: el agua que tengo la uso para el regadío y ya pido para abastecimiento… y eso no es así, porque la ley dice que el agua se ha de emplear prioritariamente a dos cuestiones: a la cuestión medioambiental (mantenimiento de cauces ecológicos, etc.) y, en los usos, lo primero es el abastecimiento humano por encima del regadío; por lo tanto, pedimos que no nos trampeen porque es lo que nos quieren hacer, y nos oponemos a todas estas cuestiones”.

Señala que es una situación “muy fácil y muy difícil” según desde dónde se mire, pero Luengo incide en que “si cada cuenca es capaz de asumir su déficit, seguramente podremos llegar a un acuerdo y no tendremos que andar todos en reclamaciones judiciales por las situaciones que se producen”.

“En principio, si alguien quiere hablar de Pacto Nacional del Agua, vamos a darle el beneficio de la duda”

En estas últimas horas en La Cerca hemos tenido la oportunidad de conversar con los secretarios generales de las dos principales organizaciones agrarias (UPA y ASAJA) de Castilla-La Mancha, y ambos han coincidido en que no creen en la posibilidad de que se pueda producir un Pacto Nacional del Agua y ahondaban en la necesidad de exigir primero que la región esté en igualdad de condiciones que todas las demás (y que es necesario también que se parta de un estudio serio y pormenorizado de cuál es nuestra realidad, nuestros recursos y posibilidades, en materia hídrica…). ¿Hay voluntad de ir por este camino, de partir de un análisis minucioso para poder caminar con garantías en materia de agua?

“En esto se puede adaptar una postura más negativa (como parece que piensan los sindicatos agrarios) o una más positiva… En principio, si alguien quiere hablar de Pacto Nacional del Agua, vamos a darle el beneficio de la duda; todavía estamos en una fase inicial, apenas hemos tenido un primer encuentro (un análisis somero en el mes de agosto) con la directora general del Agua, y vamos a darle el beneficio de la duda porque si desde el principio nos ponemos todos con posturas dogmáticas no vamos a llegar a ningún acuerdo, evidentemente, y yo creo que este país, entre otros pactos, necesita el del Agua”, remarca.

Añade Antonio Luengo que eso no significa que se vayan a admitir todas las situaciones, y señala que “si todo se hace con lealtad, podremos llegar a un Pacto Nacional del Agua”. Subraya que es importante, de principio, no ponerse en un escenario negativo y señala que el propio García-Page y la Junta quieren ser positivos ante esta posibilidad que, incide Luengo, van a tratar “que salga adelante” y apostillando que “salga o no salga, cada uno tendrá que asumir su responsabilidad o su parte de culpa”.

Luengo subraya el esfuerzo del Gobierno regional por “ofrecer agua de calidad y en cantidad a los ciudadanos castellano-manchegos”

Mientras todo esto sucede, ¿qué hemos avanzado en materia de usos responsables del agua y en qué debemos seguir avanzando y cómo podemos ser socialmente más conscientes de la envergadura del problema al que nos estamos enfrentando a nivel general de cara a nuestro futuro, mucho más allá de la propia agricultura?

“El agua es una cuestión medioambiental pero también es una cuestión de usos; en la Junta de Comunidades, en cuanto a usos, hay uno que nos parece imprescindible y que es el primero: el abastecimiento, tenemos que ofrecer agua de calidad y en cantidad a los ciudadanos castellano-manchegos”, explica.

Asegura que ‘agua en cantidad’ es algo que prácticamente tenemos garantizado en toda la región que, ahora, se afana es asegurar (a través de diferentes sistemas de ósmosis) que también haya agua de calidad: “Hemos puesto en funcionamiento la planta de ósmosis El Girasol; queremos que empiece a funcionar la Tubería Manchega (a ver si el Estado termina de una vez)” señala, apuntando varios ejemplos de iniciativas similares que el Gobierno de Castilla-La Mancha quiere seguir poniendo en marcha.

Además, explica que desde el Ejecutivo Autonómico está prácticamente a punto “un programa ambicioso que de depuración de aguas residuales en los municipios con el que vamos a hacer un sistema de depuración de aguas residuales en todos los municipios de la región”.

Sin perder de vista que “el mayor gasto de agua se produce en la agricultura (el 85% del agua que se consume, es en la agricultura), por lo que los agricultores también tienen que tomar medidas; es bueno que se constituyan comunidades de regantes; estamos incluso haciendo de catalizadores para la creación de una federación de regantes de toda la región con el objetivo de llegar a una agricultura de consumo eficiente del agua porque tenemos muchos espacios naturales que defender; por ejemplo, en Albacete el Plan del Júcar ha limitado al mínimo la asignación de agua a los champiñoneros y, evidentemente, tenemos que hacer posible que una industria alimentaria como la del champiñón no se vea afectada con estas limitaciones… Son muchos frentes en los que trabajar y desde la Junta de Comunidades lo estamos haciendo en todos ellos porque el agua que es un patrimonio que hay que proteger con el fin de que lleguemos a satisfacer con él todas las necesidades que hay”.

“El agua es un tema importante en el que no hay que ser catastrofista pero sobre el que tampoco hay que pensar que es un elemento que es un elemento que podemos malgastar arbitrariamente, de modo que hago un llamamiento a un uso responsable del agua pero sin alarma porque, si somos capaces de racionalizar, vamos a tener el agua que necesitemos en nuestra región (si no nos vemos damnificados por esos trasvases que tanto perjudican dos situaciones muy concretas: la del Júcar y la del Tajo)”, concluye.