El arzobispo de Toledo agradece su nombramiento al Papa, a Dios y a la diócesis de Toledo

El pasado 22 de febrero Su Santidad el Papa Benedicto XVI anunciaba la celebración del primer Consistorio Cardenalicio de su Pontificado para la creación de quince nuevos cardenales, para el día 24 de marzo.

Entre ellos designaba al arzobispo primado de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Antonio Cañizares Llovera. El español, con 61 años, es el más joven de los quince nuevos cardenales.

Tras conocerse el nombramiento, Cañizares ofreció una rueda de prensa, a la que compareció acompañado del presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo de Bilbao Ricardo Blázquez, y por el secretario y portavoz, Juan Antonio Martínez Camino.

El arzobispo de Toledo mostró su profundo agradecimiento al Papa Benedicto XVI “por este gesto de confianza que ha tenido para conmigo y para con la diócesis de Toledo y también para la Conferencia Episcopal”, manifestó el recién nombrado cardenal. En este sentido Antonio Cañizares señaló: “En este agradecimiento también va incluida la acción de gracias a quien se lo debo todo que es a Dios nuestro Señor”.

Antonio Cañizares mostró también su agradecimiento a la diócesis de Toledo, a la que dijo que debía su designación: “Es una sede primada a la que le ha correspondido el gran mérito dentro de la Iglesia de haber celebrado en ella los grandes concilios, además de ser una sede que ha tenido siempre una vinculación estrechísima con la sede de Pedro”, manifestó monseñor Cañizares que, en relación con la importancia de la diócesis de Toledo dentro de la Iglesia, señaló “eso es lo que creo que en mí ha contado”, para añadir, al respecto de su amistad con Benedicto XVI, “otros aspectos quedan para la familiaridad o la amistad pero no para tomar una decisión de esta envergadura”, apostilló.

El Papa designa a quince nuevos cardenales

El 24 de marzo tuvo lugar la celebración del primer Consistorio del Pontificado de Benedicto XVI para la creación de los nuevos cardenales, en el que Su Santidad entregó el capelo cardenalicio a quince nuevos purpurados, de los cuales, ocho son europeos; tres, asiáticos; dos, estadounidenses; un africano y un iberoamericano. Doce tienen menos de 80 años, por lo que pueden participar en un eventual cónclave para elegir Papa, y los tres restantes son octogenarios, por lo que no son electores.

Por cuarta vez en la historia de los consistorios, la ceremonia tuvo lugar en la plaza de San Pedro de Roma para poder acoger a los casi 20.000 fieles que asistieron, entre los que se encontraban más de medio millar de españoles. En la ceremonia participaron 150 cardenales de todo el mundo, que fueron convocados por el Papa a Roma.

El rito incluye la proclamación solemne, por parte de Su Santidad el Papa, de los nombres de los nuevos cardenales; la Liturgia de la Palabra; la homilía del Papa; la Profesión de la Fe y el Juramento. Tras la homilía, el Papa procedió a la imposición del capelo, la entrega de la Bula de creación y la asignación de una iglesia romana, que simboliza el compromiso que adquieren de ayudar al Pontífice, quien les recuerda: “El birrete es rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal y significa que estás preparado para actuar con el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana”.

Su Santidad intercambió el beso de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio y los cardenales también intercambiaron el mismo signo entre ellos. El rito concluyó con la oración de los fieles y la bendición final.

“No me siento príncipe sino servidor”

Tras su nombramiento monseñor Cañizares explicó que para él, ser cardenal, “se refleja en el color púrpura que entraña dar testimonio, junto al Papa, de la fe hasta la muerte, si es preciso. Es dar testimonio del Dios vivo y, con Pedro, confesar que Jesucristo es el único salvador, la única esperanza para la humanidad entera. Entraña vivir con el Papa, siervo de los siervos, en una vida de servicio y entrega plena sin reserva alguna, gastarse y desgastarse por los duros trabajos del Evangelio, perder la vida para que el mundo crea.

Significa también servir en la comunión, en la unidad inquebrantable con el sucesor de Pedro; es defender la dignidad acerca del hombre maltrecho y pobre para entregarle a Jesucristo”.

En cuanto al acercamiento de la Iglesia española a Roma tras este nombramiento, Cañizares profetiza: “La Iglesia se beneficiará en la medida en que yo sea enteramente fiel a la misión, en la medida en que cumpla con ese servicio de comunión con el Papa y de ayuda a que sus enseñanzas para la Iglesia y la humanidad lleguen a mi patria. Y este Papa, que tan bien conoce los Concilios de Toledo, sabe bien qué han significado y qué significa que desde Toledo se reavive la unidad de los pueblos de España entorno a la fe católica, que es su raíz más propia y de donde vendrá una nueva vitalidad para este noble país que tantas gestas ha llevado a cabo: la evangelización de América, la obra cultural, los grandes testimonios de los santos y, en nuestros días, el resurgimiento de nuevos carismas como el Opus Dei o el Camino Neocatecumenal”.

Cañizares reiteró en varias ocasiones durante su intervención que su nombramiento le lleva con más fuerza a estar y mantener una profunda comunión con la silla de Pedro, a estar mucho más cercano y con absoluta entrega y fidelidad al Obispo de Roma y a servir a la Iglesia alentando la confianza y esperanza de todos los fieles.

En cuanto a la importancia de su designación, el arzobispo de Toledo señaló: “No me siento príncipe sino servidor y para España mi nombramiento significa que tendrá un servidor de la fe en sus sillares más hondos y a una persona que trabajará de forma decidida por ello, por ese servicio a la fe, como he hecho hasta ahora, porque no sé ni quiero hacer otra cosa”.

España está presente con nueve cardenales en el Colegio Cardenalicio

El Colegio Cardenalicio está compuesto por los cardenales de la Santa Iglesia Romana que son elegidos por el Papa para ayudarle en su gobierno cotidiano de la Iglesia Universal, tanto cuando son convocados para tratar juntos cuestiones de importancia como mediante los oficios que desempeñan personalmente.

A lo largo de su historia, ha sufrido continuas modificaciones hasta que Pablo VI dispuso que al cumplir los 80 años los cardenales perdían su condición de electores en caso de cónclave y estableció que el número máximo de cardenales electores fuera de 120, sin limitar el número total de cardenales.

Actualmente, el Colegio Cardenalicio está compuesto por 193 miembros de 66 países, de los que 120 son electores al ser menores de 80 años.

Con la celebración del Consistorio y la designación de monseñor Antonio Cañizares Llovera como cardenal, el nuevo Colegio Cardenalicio cuenta con nueve cardenales españoles, de los que seis son electores, es decir, tienen menos de 80 años y, por tanto, derecho a elegir Papa.

De los cardenales electores, residen en España los arzobispos de Toledo, Madrid y Sevilla, así como el arzobispo emérito de Barcelona; mientras que los otros tres cardenales desempeñan cargos en la Curia Pontificia.

Los cardenales españoles no electores son el arzobispo emérito de Madrid, el arzobispo emérito de Toledo y el prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Distintas personalidades y cientos de peregrinos españoles en el acto

Los más de medio millar de peregrinos españoles que el 24 de marzo se encontraban en la plaza de San Pedro del Vaticano se hicieron notar durante la celebración del primer Consistorio que preside el Papa Benedicto XVI y en el que nombró a quince nuevos cardenales, entre ellos al arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares Llovera. Su nombre fue coreado durante algunos momentos de la ceremonia, en especial tras saludar al resto de cardenales presentes. Los peregrinos toledanos eran fácilmente identificables: un pañuelo naranja sobre el hombro con el mapa de la diócesis y la leyenda “Antonio Cañizares, cardenal 2006” era su particular seña de identidad.

El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, participó en la ceremonia de entrega del anillo cardenalicio a monseñor Cañizares que tuvo lugar el 25 de marzo. Barreda estuvo acompañado por el vicepresidente Segundo del Gobierno regional, Emiliano García-Paje, en un acto que contó, además, con la presencia de la vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, y del ministro de defensa, José Bono.

Con tal motivo, el presidente Barreda ha regalado a Antonio Cañizares, en nombre de todos los castellano-manchegos, un cáliz y una patena elaborados con la técnica del damasquinado de Toledo (oro de 24 quilates) y un Cristo de Velázquez sobre Cruz de Lis, elaborado con la misma técnica.

José María Barreda reconoció sentir una “gran satisfacción al poder representar a todos los castellano-manchegos en un acto tan importante” y puso en valor que de nuevo la sede Primada de Toledo esté ocupada por un cardenal, “es una buena noticia para toda Castilla-La Mancha y para la diócesis de Toledo. Le deseo lo mejor, porque todo lo que representa será bueno para la Iglesia española, para la diócesis de Toledo, en definitiva, será bueno para todos”, manifestó el Presidente.

Una vez concluida la ceremonia, el presidente Barreda tuvo ocasión de saludar a su Santidad el Papa Benedicto XVI, quien estuvo “muy afectuoso y cariñoso”, según el presidente castellano-manchego. El ministro de Defensa, José Bono, también presente en la ceremonia, manifestó el afecto y la amistad que le unen al cardenal, por encima de cualquier discrepancia: “Es más lo que nos une que lo que nos separa”, apostilló.

Previamente a este acto, José María Barreda tuvo ocasión de asistir la noche anterior, con el cardenal Cañizares, a una recepción ofrecida por la Embajada de España en El Vaticano, en la que Jorge Dezcallar, embajador español ante la Santa Sede, ejerció de anfitrión y a la que también asistieron la vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega; el ministro de Defensa, José Bono; y el vicepresidente Segundo del Gobierno regional, Emiliano García-Page.

Por su parte, el cardenal Cañizares agradeció la presencia de los presidentes de su Comunidad Autónoma natal, Valencia, y de adopción, Castilla-La Mancha. Del mismo modo, agradeció al Santo Padre “que se haya fijado en España y en Toledo”.

El anillo, signo nupcial

Los nuevos quince cardenales recibieron el anillo arrodillados y después abrazaron al Papa, salvo Peter Poreku Dery, arzobispo emérito de Tamale (Ghana), de 88 años, que acudió en silla de ruedas y, tras imponerlo, fue el Papa quien se levantó para abrazar al anciano purpurado africano.

Benedicto XVI subrayó que el anillo es “un signo nupcial, expresión de fidelidad y compromiso en custodiar la Iglesia, esposa de Cristo” y les recordó que les obliga a esta íntimamente unidos a Cristo para cumplir la misión de la Iglesia. Una vez recibido el capelo y el anillo, los cardenales tomarán posesión en las próximas semanas o meses de las iglesias de Roma que les ha asignado el Papa, que simbolizan la participación de los purpurados en el cuidado de la Ciudad Eterna, de la que es Obispo Juan Pablo II.

El nuevo cardenal ofició su primera misa en Roma

El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, junto al vicepresidente segundo, Emiliano García-Page, asistió el 26 de marzo a la primera misa que el arzobispo de Toledo celebró tras su creación como cardenal, que ha tenido lugar en Roma en el Seminario Internacional ‘Master Eclesiae’. A la misma asistieron más de 600 peregrinos procedentes de distintos lugares de España, además de ocho obispos, entre los que se encontraban los obispos auxiliares de Toledo, Cuenca y Ciudad Real. En este contexto, José María Barreda expresó su gran satisfacción por tener la oportunidad de acompañar a Antonio Cañizares en este momento. Por su parte, el cardenal comenzó su homilía agradeciendo a los peregrinos su esfuerzo por desplazarse hasta Roma para celebrar con él este nombramiento, así como a sus familiares y a los representantes institucionales por “la cercanía” demostrada.

Entre el Gobierno regional y el actual cardenal de Toledo ha existido siempre una buena relación

Entre el Gobierno de Castilla-La Mancha y el actual cardenal de Toledo siempre ha existido una buena relación, a la que tanto monseñor Cañizares como el presidente Barreda han hecho mención públicamente en numerosas ocasiones.

En 2005, Antonio Cañizares agradeció al Gobierno regional “la proximidad” mostrada ante la enfermedad y muerte del Papa Juan Pablo II.

Después del nombramiento de Antonio Cañizares, el presidente José María Barreda y el nuevo cardenal mantuvieron un encuentro en el Palacio de Fuensalida en el que llegaron a varios acuerdos de cooperación en materia de educación en la religión católica, actuaciones de bienestar social y ayuda a los países más necesitados, así como la colaboración en el mantenimiento del patrimonio histórico y artístico y con la restauración y rehabilitación de edificios eclesiales.

Los representantes de ambas instituciones destacaron la relación de cordialidad y cooperación existente. Antonio Cañizares subrayó la capacidad de diálogo del Ejecutivo castellano-manchego con los representantes de la Iglesia católica.