En la línea de cordialidad y cercanía que habitualmente la caracteriza, la directora del de Castilla-La Mancha comienza agradeciéndonos esta oportunidad de hablar de algo tan sumamente importante, porque subraya que “la desigualdad no desaparece una vez pasado el 8 de marzo, y tenemos que seguir reivindicando más espacios de visibilidad, de empoderamiento y de destrucción de las brechas de género que persisten como consecuencia del machismo que está en los pilares de nuestra sociedad”.

Además, lanza ya de inicio un mensaje de agradecimiento “por ese apoyo que creo que todas las mujeres estamos sintiendo de cara a la huelga feminista que va a tener lugar mañana y que considero (o, al menos, ésa es la percepción que tengo) va a marcar un antes y un después en la lucha feminista y en la lucha general por la igualdad y la dignidad de las mujeres y de las niñas”.

“La huelga del 8 de marzo ha superado la propia convocatoria inicial, convirtiéndose en un movimiento internacional e interclasista en el que las mujeres, con las alianzas de los hombres (que nos tienen que facilitar que hagamos la huelga), estamos dispuestas a poner ‘pie en pared’ para superar las barreras del patriarcado”

¿Se imaginaba hace algunos meses Araceli Martínez el clima de conciencia social a todos los niveles en el que iba a llegar la conmemoración del 8 de marzo de 2018? ¿Pensaba que habría tantas ganas de transformación y de decir ‘basta ya’ a más muestras de desigualdad entre los hombres y las mujeres?

Explica que ya desde hace un tiempo se viene observando a nivel internacional cómo cada vez son más las mujeres (mujeres reconocidas, mujeres referentes) lque “están dando un paso adelante y se están colocando a la vanguardia de la lucha”, algo que señala importante porque “superar el machismo requiere del esfuerzo de todas y también de todos”; de ahí que resalte que “el hecho de que mujeres reconocidas, que son un espejo para otras, enarbolen la bandera de la igualdad, supone un impulso y una motivación para muchas mujeres (especialmente, mujeres jóvenes) para seguir este camino”.

Esto se ejemplifica claramente con movimientos surgidos internacionalmente como el ‘Me Too’ y que están logrando, señala, que cada vez sea mayor el número de “mujeres que dan un paso hacia adelante y prestan incluso su imagen para apoyar movimientos de liberación de todas las mujeres del planeta, porque la igualdad de género es una lucha global”… cuestiones que, recalca, “están cristalizando en la ya famosa huelga feminista: un llamamiento al paro que comenzó siendo minoritario y que ha superado a la propia convocatoria inicial, convirtiéndose en un movimiento internacional e interclasista en el que las mujeres, con las alianzas de los hombres (que nos tienen que facilitar que hagamos la huelga), estamos dispuestas a poner ‘pie en pared’ para superar las barreras del patriarcado”.

“En todos los espacios de poder (sean los medios de comunicación, sea la universidad, sea la ciencia, la empresa y, por supuesto, la política…) las mujeres siempre lo tenemos un poco más complicado, siempre parece que estamos en un papel subordinado, y tenemos que reivindicar que el poder a nosotras también nos corresponde al 50%”

Bajo el lema ‘Diversas e iguales, las mujeres mueven el mundo’ son cientos las actividades que se están poniendo en marcha por toda la región, por ejemplo, a través del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha y de su Red de Centros de la Mujer. Además, en pocas horas (a las seis de esta tarde) dará comienzo, en el Teatro Municipal de , el acto institucional para la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres de mañana (donde se va a reconocer la labor de quienes son, sin duda, referentes en la lucha por la igualdad en distintos ámbitos de la sociedad).

Y, a raíz de esto, le preguntamos a Araceli si alguna vez serán suficientes las iniciativas y los reconocimientos que se puedan hacer llegar a cada rincón que sea posible cuando hablamos de una desigualdad como ésta que, por desgracia, nace con lo más profundo de nuestras raíces como sociedad injusta…

“La verdad es que el patriarcado es un entramado muy complejo de actitudes, de creencias, de comportamientos, de estereotipos… y, por lo tanto, una sola acción (por muy contundente que sea) no va a acabar con milenios de machismo”, introduce.

Por eso llama a la actuación desde diversos frentes y espera “que llegue el momento en que estas actividades no sean necesarias porque hemos superado esas barreras del machismo, esos obstáculos que nos impone el patriarcado (y que a veces están tan naturalizados, que ni siquiera nos damos cuenta de su existencia)”. Pero mientras eso no sucede, indica que “es fundamental la creación de referentes”.

Explica que como directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, está “empeñada” en que la conmemoración de los actos institucionales no sean meramente protocolarios, sino “un espacio para la reivindicación, un espacio para nosotras, un espacio donde nos reconozcamos en las mujeres premiadas, en las mujeres reconocidas e incluso (como ocurre este año) también en los hombres que apuestan por esos nuevos modelos de masculinidad y a los que no les importa perder los privilegios que el patriarcado les concede para que las mujeres podamos compartir más espacios y más poder con ellos”.

Araceli incide en que “las mujeres estamos empoderadas normalmente por otras mujeres, y nuestra obligación es transferir ese poder que hemos recibido en favor del bien común y de las transformaciones que van a beneficiar a otras mujeres”.

La directora del Instituto de la Mujer se refiere al elenco de premiadas de este año en nuestra región indicando que responde a “una variedad que representa la diversidad de mujeres que tenemos en Castilla-La Mancha; mujeres (como son las de cada una de las cinco provincias) con currículums brillantes y también mujeres que han desarrollado más humildemente sus tareas (dentro y fuera de casa) y que han dado soporte a otras mujeres para que pudiéramos desarrollar nuestra carrera pública (puesto que, sin ellas, tendríamos todavía más sobrecarga, más dificultad por la ausencia de corresponsabilidad real)”.

Asegura que también se ha querido reconocer a las mujeres con discapacidad. “La diversidad enriquece la sociedad, y la discapacidad no es una incapacidad: tener en cuenta y hacer visibles a las mujeres con discapacidad, no solamente fortalece nuestra lucha como mujeres sino también a ellas, que padecen una discriminación múltiple (porque, a la del hecho de ser mujeres, unen la de la discapacidad y una merma en las oportunidades que se les ofrecen)”.

Se refiere, igualmente, a la importancia de los medios de comunicación, con representación también en los reconocimientos de esta tarde: “Los medios de comunicación también son un espacio de poder y tienen influencia en el cambio de actitudes necesario para una transformación profunda que requiere superar el machismo y construir una sociedad igualitaria”; realidad porque la que elogia precisamente la figura de una de las protagonistas del acto institucional regional de hoy, en la categoría de los medios de comunicación: “El hecho de que alguien como Pepa Bueno sea reconocida nos parece esencial porque pone voz a muchas mujeres, también a mujeres que (como vosotras, las periodistas –me apela-), tenéis una capacidad de influir, de generar opinión y a quien, a veces, en los medios de comunicación no se las escucha o no se las ve (como sí sucede con los compañeros)”.

Esto lleva a Martínez a señalar que “en todos los espacios de poder (sean los medios de comunicación, sea la universidad, sea la ciencia, la empresa y, por supuesto, la política…) las mujeres siempre lo tenemos un poco más complicado, siempre parece que estamos en un papel subordinado, y tenemos que reivindicar que el poder a nosotras también nos corresponde al 50% (porque también somos poseedoras del 50% de la inteligencia y de las capacidades), de modo que tenemos que estar en esos espacios de decisión para incorporar a nuestras agendas nuestras necesidades y nuestras demandas”.

“El discurso de la igualdad está socialmente aceptado: abiertamente, nadie dice que es un machista contumaz; sin embargo, el discurso se tiene que materializar en acciones, y aquí es donde comienza el problema, porque las acciones implican el cuestionamiento de todo un sistema”

Precisamente al hilo de esto, le planteamos qué se puede hacer para dejar ‘al descubierto’ esa hipocresía que se da en tantas ocasiones, por parte de aquellos y aquellas que (por ejemplo, en el ámbito laboral) ‘de cara a la galería’ y a la opinión pública, hacen gala de mensajes en favor de la igualdad de género y de la mujer pero, en la realidad, hacen todo lo posible por no visibilizar este colectivo.

“Estoy totalmente de acuerdo en esto que planteas –afirma-; el discurso de la igualdad está socialmente aceptado, son muy pocas las personas que claramente se manifiestan contrarias a la igualdad de género (lo hacen con algún que otro subterfugio… pero, abiertamente, nadie dice que es un machista contumaz); sin embargo, el discurso se tiene que materializar en acciones, y aquí es donde comienza el problema, porque las acciones implican el cuestionamiento de todo un sistema (de cómo se distribuyen los roles, de cómo se distribuye el poder, de cómo rompemos los estereotipos…), en definitiva, es cuestionar nuestro propio proceso de socialización”.

Prosigue explicando que “el machismo es una construcción cultural, no es una construcción natural, pero superarla implica remover muchas estructuras que dan (de alguna manera) estabilidad a un sistema que es injusto pero en el que nos hemos aprendido a mover como ecosistema con cierta comodidad (mucho más los hombres que las mujeres…)”.

De ahí que resalte que el primer paso sea “tomar conciencia, señalar cuáles son los problemas para, así, poder buscar las soluciones; y muchos problemas permanecen invisibles, hay que hacerlos emerger: hay un trabajo importante (en ocasiones, titánico) que es desvelar esos problemas que están ocultos detrás de ‘un muro’ que es el del machismo; por eso es importante tomar conciencia y trabajar en el ámbito de la sensibilización para conseguir una mayor prevención y concienciación en torno a las desigualdades y discriminaciones que existen”.

En este sentido, pone en valor una estrategia regional que se puso en marcha cuando el actual Gobierno llegó (en 2015) “para la prevención, la sensibilización y la concienciación de la violencia de género y la promoción de la igualdad”, y explica que se viene llevando a cabo un trabajo importante y estrecho con la Consejería de Educación, Cultura y Deportes “para empezar a subvertir valores en favor de la igualdad desde el ámbito educativo, desde que los niños y las niñas son pequeños y pequeñas; y, en cultura, también generando referentes y visibilizando a las mujeres que participan en el arte (porque las mujeres artistas tienen una capacidad de proyectar unos universos diferentes y de otro futuro con una capacidad de impacto que es vital para seguir avanzando)”.

“Es fundamental hacer emerger los problemas, visibilizarlos y reconocer que esos problemas existen y, una vez hayamos dado ese paso, la búsqueda de soluciones eficaces, sin lugar a dudas, va a ser mucho más fácil”, reitera.

“Aunque a las mujeres se nos reconozca legalmente la igualdad de derechos, luego no tenemos instrumentos, herramientas, ni espacios (sean mentales, pragmáticos, incluso a veces físicos) para poderlos desarrollar, así que necesitamos que los hombres se replieguen un poquito para generar un espacio más amplio en el cual también quepamos nosotras”

En esta lucha conjunta, ¿cuál debe ser el papel de esos hombres (cada vez más, por fortuna) que son la encarnación de que una masculinidad que nace simplemente de la categoría de ‘ser humano’ y no de ‘patriarca’…?

“Para avanzar hacia la igualdad, los hombres tienen que saber dar un paso atrás para que nosotras demos uno adelante, y eso nos colocará en igualdad de condiciones”, asegura como idea .

Lo explica apuntando que “hasta ahora las mujeres, por la carga ‘cultural’ que se manifiesta (incluso antes de nacer en función de si espera que seamos niño o niña) en todos los ámbitos de la vida (en el laboral, el económico, el político… en todos), aunque se nos reconozca legalmente la igualdad de derechos, luego no tenemos instrumentos, herramientas, ni espacios (sean mentales o pragmáticos, incluso a veces físicos) para poderlos desarrollar, así que necesitamos que los hombres se replieguen un poquito para generar un espacio más amplio en el cual también quepamos las mujeres (es lo que se conoce como renunciar a los privilegios del patriarcado)”.

Incide en que “eso es lo que queremos” y subraya especialmente que ese ‘paso atrás’ que han de dar los hombres “no significa un retroceso, sino dejar espacio para que todas y todos podamos avanzar juntos y juntas hacia lo que yo creo que es la aspiración del ser humano: la felicidad (y no solamente la felicidad propia, sino la de toda la humanidad, la felicidad conjunta)”, concluye.

Si lo desean, les invitamos a escuchar al completo esta interesante entrevista que, vía telefónica, hemos realizado a Araceli Martínez (directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha). Pueden hacerlo mediante el archivo de audio que acompaña a este texto.