Afirma que está “deseando que llegue el lunes” pero también que “poco se puede desgranar” sobre esta ley, porque se está pendiente “de los últimos informes jurídicos para que, finalmente, este 30 de abril se pueda llevar para conocimiento del Consejo de Gobierno y elevarla al para el informe preceptivo que se tiene que hacer”.

Nos explica que es una ley sobre la que vienen trabajando desde el inicio de la legislatura y cuya elaboración cuenta con una gran participación de todos los sectores de la sociedad de Castilla-La Mancha, especialmente, aquellos implicados en la lucha contra la violencia de género; una ley que “quiere dar respuesta a algunos de los problemas que se plantean en la actualidad, como la atención a las y los menores víctimas de la violencia de género, qué sucede, cuál es la relación con sus progenitores, qué cobertura les tenemos que dar desde las Administraciones Públicas en nombre de toda la sociedad y, por supuesto, algo fundamental: la sensibilización y la prevención de la violencia de género”.

Señala Araceli que la normativa “va a tener un articulado muy preciso y muy orientado a esta cuestión porque, desde luego, si hay que intervenir en todos los niveles cuando se produce violencia de género, el nivel de la prevención primaria, el poder actuar antes de que ésta surja en cualquiera de sus manifestaciones, resulta esencial; de modo que las actuaciones que se tengan que llevar a cabo en el medio educativo como instrumento por antonomasia a la hora de trabajar en la prevención y en la sensibilización también van a estar plasmadas a través de contenidos curriculares estables para que desde que seamos pequeños y pequeñas los valores de la igualdad sea una realidad y que no haya una disonancia entre lo que decimos que tienen que ser las cosas y cómo se plasman en el plano real y efectivo”.

Un trabajo que se remonta al inicio de la legislatura y que es fruto de “un proceso muy enriquecedor”

En este sentido, lo fundamental será, evidentemente, la ley en sí (y su posterior desarrollo y aplicación) pero, una normativa de estas características resulta muy enriquecedora también desde el punto de vista del trabajo previo que requiere, entre todos, hasta que sea real.

“Sin lugar a dudas que ha sido un proceso muy enriquecedor –señala la directora del de C-LM-; comenzamos haciendo un estudio de derecho comparado, de qué es lo que se hacía en otras Comunidades Autónomas y en otros países para aprender siempre de las experiencias positivas de otros lugares; posteriormente, todo eso lo ‘redactamos’ con las apreciaciones propias de Castilla-La Mancha y con eso elaboramos un primer borrador que fue sometido al escrutinio de un gran número de grupos sociales, asociaciones, colectivos feministas, trabajadoras (no sólo del Instituto de la Mujer sino también de los Centros de la Mujer y los Recursos de Acogida) y, con todas las aportaciones que nos llegaron, hicimos una tarea de ‘cribado’ para tratar de llegar a un consenso entre todas esas propuestas”.

Araceli Martínez indica, en este punto que, “cuando se trata de llegar a un consenso, todas las partes tienen que ceder un poco” y señala que si personalmente hubiera tenido que ‘escribir’ otra ley, lo habría hecho de una manera distinta o cualquier miembro de alguna organización lo habría hecho también de un modo diferente, pero en todo momento se trató de “llegar a un punto en común donde todas las partes implicadas nos sintiéramos cómodas con la ley, porque una ley de este calado, que pretende luchar contra la violencia de género, tiene que estar aceptada por la inmensa mayoría de la sociedad, y la mayoría social de Castilla-La Mancha está orientada en esa dirección”.

De hecho, subraya que “en el (donde hay una representación de las entidades más representativas tanto de mujeres, como feministas, como de la Administración, como otras muy variadas tales como mujeres con discapacidad o el movimiento vecinal, por nombrar algunos ejemplos), el borrador de lo que va a ser el anteproyecto de ley se aprobó por unanimidad, y también con unanimidad de los partidos políticos con representación en las Cortes (que, espero se reproduzca cuando comience el trámite parlamentario y se tenga que someter a debate por parte de las diputadas y los diputados lo que ya será el proyecto de ley cuyo anteproyecto tomará en consideración el Consejo de Gobierno regional el próximo día 30)”.

La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha advierte del “grave incumplimiento” que el Gobierno de España ha hecho sobre el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género

Al hilo de esto, en las últimas semanas mucho se ha hablado sobre lo que apunta a un cambio de criterio de lo acordado en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y a su incumplimiento. De los 200 millones de ese Pacto de Estado, sólo aparecen 80 en los Presupuestos Generales del Estado que podrían salir adelante (y es la cuantía relativa a los Ministerios). Los otros 120 millones los derivan (sin la dotación extraordinaria que se acordó) al incremento de Comunidades Autónomas y entidades locales, lo que muchos entienden como no cumplir el Pacto porque faltan 120 millones de euros. ¿Considera Araceli Martínez que no se está tomando en serio algo tan grave como esto?

“Sin lugar a dudas esto es un grave incumplimiento” señala, sin atreverse a hacer un juicio moral tan categórico sobre si el Gobierno se lo toma o no se lo toma en serio pero, desde luego, considerando que el Ejecutivo Central “podía hacer más”.

La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha asegura que “hay una falacia que se nos traslada a veces desde el Gobierno de España, y es que dice que este dinero ya está dentro de los aumentos para el fondo de financiación autonómica y esto, para empezar, es imposible”.

Afirma Araceli que “lo que se negoció en el para luchar contra la violencia de género era un fondo finalista y, por tanto, siendo finalista, queda completamente desvinculado del fondo ordinario para financiar a las Comunidades Autónomas”. Indica que “podríamos establecer un debate sobre si el dinero que nos llega del Estado para sufragar los gastos que se originan en Comunidades como las nuestras es suficiente o no lo es, pero eso vamos a dejarlo para otro momento y vamos a centrarnos en lo que tiene que ver con los fondos de la violencia de género: decir que ya hay un dinero que viene a través del fondo de financiación de las Comunidades Autónomas es, sencillamente, una mentira porque el dinero para la violencia de género era un fondo extraordinario (diferente, por tanto, del fondo ordinario) y finalista (es decir, que no se puede invertir en ninguna otra cosa)”.

Por otra parte, recuerda que “la cifra de 200 millones de euros no la negociaron las Comunidades Autónomas, la negoció el Gobierno estatal del en el mismo Congreso de los Diputados con las fuerzas políticas; si ahí se hubiera tenido que decidir cómo iba a ser el reparto con las Comunidades Autónomas, tendríamos que haber estado nosotras presentes, luego fue el propio Gobierno de España quien decidió que se destinaría a los fondos para luchar contra la violencia de género una cantidad de 1.000 millones de euros (a razón de 200 millones de euros cada año que se irían incrementando paulatinamente) y fue el mismo Gobierno de España quien determinó, con las fuerzas políticas, que serían 80 millones para sus propias competencias, 100 millones para distribuir entre las Comunidades Autónomas y 20 millones para las entidades locales, así que… que no nos vengan con cuentos” explica, tajante.

Ahonda en que “el Gobierno se comprometió a una cantidad de dinero y a la realización de una serie de medidas (que fueron las aprobadas en el propio Pacto de Estado y priorizadas en una Conferencia Sectorial de Igualdad en la que participamos las Comunidades Autónomas) y nos encontramos, después de muchos meses de debate y de grupos de trabajo (en los que lealmente hemos participado desde Castilla-La Mancha) con que tenemos las medidas pero no tenemos el dinero”.

Al hilo de esto, reitera que “por el compromiso que manifiesta el , las medidas relacionadas con la lucha contra la violencia de género en el ámbito de nuestras competencias, las vamos a desarrollar con nuestros fondos propios (es más, adelantándonos a la propia aprobación del Pacto de Estado, algunas de ellas ya estaban en marcha); pero, sin lugar a dudas, esto es un juego de trileros; tú no puedes manifestar frente a la sociedad que quieres luchar contra la violencia de género y habilitar fondos especiales para ello y, cuando llega la hora de transferir esa cantidad de dinero a los órganos gestores de cada una de las medidas que se tienen que desempeñar, ocultar ese dinero; nos han estado mintiendo y, por lo tanto, puesto que esto se basa en una mentira y en un incumplimiento de los compromisos adoptados, no hay Pacto: hay medidas que hemos consensuado, pero no hay Pacto; Mariano Rajoy, Montoro o la ministra Dolores Monserrat (a cada cual la parte alícuota que le corresponda) han incumplido el Pacto y, consecuentemente, éste se ha roto”, lamenta.

“Ahora todas aquellas que participamos tan masivamente en ese 8 de marzo, tenemos una responsabilidad histórica: hacer que cristalice la cuarta ola del feminismo”

La última vez que teníamos ocasión de conversar con la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha fue hace no demasiado, (el 7 de marzo), día anterior al que ella misma entonces esperaba que supusiese “un antes y un después en la lucha por la igualdad”; han pasado muchísimas cosas desde aquello (algunas, éstas que nos acaba de relatar), pero seguramente para todas y cada una de las personas (y seguramente, de manera especial, para las mujeres) que aquella jornada ‘paramos’ de algún modo y fuimos testigo y parte de un movimiento global y sincero, algo así no se podrá olvidar… ¿Considera Araceli Martínez que vivimos un 8 de marzo aún más potente del que se auguraba?

“Posiblemente para algunas personas sí que fuera una sorpresa” afirma señalando, no obstante, que “todas aquellas que participamos ya en las previas del 8 de marzo, lo veíamos venir, veíamos que ya se estaba produciendo un cambio imparable y que las mujeres estábamos diciendo ‘basta’ (pero no negativamente, sino un ‘basta’ proponiendo ideas, siendo proactivas, poniendo encima de la mesa medidas transformadoras para que la igualdad pudiera ser una realidad)”.

Considera que “ahora, todas aquellas que participamos tan masivamente en ese 8 de marzo, tenemos una responsabilidad histórica: hacer que cristalice la cuarta ola del feminismo, una cuarta ola donde tenemos que recuperar todos aquellos derechos reivindicados con anterioridad y que, desgraciadamente, todavía no se han cumplido porque no se han dado las condiciones necesarias para su debido cumplimiento”.

Señala que, sobre todo, “hay que generar una agenda global, una agenda mundial, en la que todas las mujeres podamos compartir la igualdad, el bienestar, la calidad de vida, la dignidad y, sobre todo, el derecho a vivir una libre de cualquier tipo de violencias (física, económica, sexual, institucional…); en definitiva, el poder tratar o ser tratadas y poder vivir con dignidad y como lo que somos, seres humanos”, concluye.

Lucha y argumentos que, entre muchísimos otros (innumerables) le han valido al Instituto de la Mujer, que Araceli Martínez encabeza, uno de los X que el Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca entregará el próximo mes de noviembre. Situación que aprovechamos para darle la enhorabuena, no ya por ese reconocimiento (que también), sino de manera extensiva por ese trabajo que encarnan quienes tanto están haciendo en este sentido por nuestra sociedad.

Si lo desean, pueden escuchar al completo esta entrevista a Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, a través del archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la misma.