A pocas horas del acto institucional con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género tendrá lugar en , lo primero a destacar y, a tenor de las noticias que se siguen conociendo, con nuevas víctimas mortales de maltrato (pocas horas antes de esta entrevista, por ejemplo, una joven de 26 años moría degollada a manos de su pareja en , ), ha de quedar claro que este 25 de noviembre ha de ser, ante todo, un día de concienciación…

“No hay nada que celebrar, es un día triste, es un día luctuoso que ha de servir para elevar un recuerdo a las víctimas de la violencia de género: por supuesto, las víctimas mortales, pero sin olvidar tampoco a las víctimas que de manera cotidiana viven la violencia en sus casas, a sus hijas, sus hijos… No solamente están las muertas (que es lo más grave y ante lo que tenemos que transmitir una repulsa muy enérgica y una condena absoluta al maltratador, al agresor, al asesino), sino que también debemos recordar a todas aquellas mujeres que todavía no han sido capaces de romper el círculo de la violencia y que están atrapadas en un entorno de terror, de miedo, de maltrato; ellas deben saber que toda la sociedad les está apoyando para que puedan salir de ahí hoy mismo”, introduce la directora del de Castilla-La Mancha.

“Es verdaderamente dramático ver cómo hay chicas que justifican que en un momento dado el novio les pueda propinar una bofetada o una guantada por celos”

Como trabajadora social que es, Araceli Martínez siempre estuvo muy involucrada en las múltiples situaciones que se derivan de la complejidad de cada caso de violencia de género, pero esta nueva etapa profesional para ella, ahora al frente del Instituto de la Mujer, le ha permitido ser consciente en apenas unos meses de que existen una serie de cuestiones que hay que trabajar para erradicar de manera urgente y prioritaria.

“Estos quince meses en el Instituto nos han hecho ratificar lo que ya veníamos intuyendo y percibiendo… lo más grave de todo, desde mi punto de vista, es cómo entre las personas más jóvenes se está normalizando la violencia de género, cómo las señales de la violencia pasan a ser normalizadas y se confunden los celos, el control, incluso las bofetadas… con el amor”, lamenta.

Araceli nos explica que a lo largo del último año se han publicado varios estudios sobre cómo incide la violencia de género entre las personas más jóvenes, entre las y los adolescentes: “Es verdaderamente dramático leer cómo incluso hay chicas que justifican que en un momento dado el novio les pueda propinar una bofetada o una guantada por celos, y chicas que se auto-inculpan de que tal vez hayan hecho algo mal; la verdad es que eso nos retrotrae a la justificación de la violencia de género que ocurría hace unas décadas”.

De ahí que asegura que es muy importante “trabajar en estas edades, romper los estereotipos de género, empoderar a las mujeres, ofrecer a los chicos jóvenes otros modelos de masculinidad distintos al patriarcal, al hegemónico, al del ‘dominador’ y el ‘poseedor’; para todo eso hemos establecido una estrategia para la prevención, la sensibilización y la concienciación de la violencia de género que ya iniciamos a finales del año pasado y que hemos intensificado a lo largo de este año”.

En este sentido, Araceli incide en que se han “recuperado” (porque “no se habían llevado a cabo” durante el Gobierno anterior) ese tipo de campañas de sensibilización dirigidas a la población en general pero, de manera particular, a ese sector más joven donde los datos alarman y, como apostilla la propia directora del Instituto de la Mujer, “verdaderamente preocupan”.

“Aunque hemos avanzado en igualdad, en esos mismos avances el machismo también se ha ‘recompuesto’, también ha hecho sus ‘mutaciones’ y se manifiesta de múltiples modos”

Araceli Martínez reflexiona, en torno a qué puede haber tras estas situaciones en la juventud, que “desgraciadamente, el machismo siempre ha existido en nuestra sociedad desde épocas muy remotas; hoy en día en cualquier lugar del mundo, incluso en el más recóndito (e incluso en aquellos países que pensamos que están más avanzados en materia de igualdad) el machismo se manifiesta de muchas maneras: lo vemos en forma de brechas salariales, da falta de corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidados de los hijos… de muchas maneras; pero la manifestación más cruel es la de la violencia de género, y es cierto que la sociedad por una parte ha avanzado, pero esos avances que ha habido en materia de igualdad han tenido una reacción en forma de ‘neomachismos’ (lo que también denomina como ‘posmachismos’), y eso hace que el machismo tradicional que ya identificábamos y que ya éramos capaces de reconocer se camufla de múltiples formas (a veces sutiles, sofisticadas) y hacen que se produzcan confusiones como las que aludíamos anteriormente”.

En este sentido, se refiere a “los mitos del amor romántico, que prenden mucho en las jóvenes, y que las llevan a creer que si no tienen al lado un novio no van a ser felices, y por lo tanto aceptan una relación a cualquier precio…”; son, en definitiva, fenómenos complejos que darían para muchas entrevistas y reflexiones interesantes (y seguramente muy necesarias) pero que dejan sobre el terreno el mensaje esencial de que “aunque hemos avanzado en igualdad, en esos mismos avances el machismo también se ha recompuesto, también ha hecho sus mutaciones y se manifiesta de múltiples modos, y eso es lo que se transmite a las sociedades más jóvenes”, subraya Araceli.

La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha incide también en la importancia que asegura que tienen los ‘micromachismos’ “porque quizá estamos pendientes de las formas de agresión más graves (que relacionamos con la violencia física, la violencia psicológica o la violencia sexual)… pero pensemos en esos ‘micromachismos’ del día a día que no hacen sino legitimar y perpetuar ese machismo que engendra la violencia de género” explica citando, como ejemplos, a quienes “se dedican a denigrar a las mujeres; a los que, cuando hay un caso de violencia de género, les echan toda la responsabilidad a ellas; a quienes, ante una agresión sexual, hacen valoraciones morales de las víctimas (de cómo iban vestidas, de cómo se relacionan con los varones…) y todo eso también hay que atacarlo en el día a día, hay que establecer múltiples ‘frentes’ para poderlo combatir”.

“Aproximadamente el 21% de las víctimas de violencia de género había recibido ya algún tipo de maltrato de pequeñas o había visto cómo sus madres habían recibido maltrato”

Cuando preguntamos a Araceli Martínez por qué existen tantas mujeres que aceptan que se las infravalore y que terminan por ser ellas mismas quienes más se infravaloran, y por qué cuesta tanto que se produzca ese ‘empoderamiento de la mujer’ que tanto reivindica como necesaria, la directora de la Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha nos cuenta que “hay un proceso que en sociología, en psicología social y en otras ciencias sociales se conoce bien que es el de ‘socialización diferenciada’, y se basa en que desde pequeñas y pequeños (aunque pensemos que vivimos en un contexto de igualdad) vamos asumiendo roles distintos según seamos chicos o chicas (y basta acercarnos al patio de un colegio y ver que los niños y las niñas no están jugando a lo mismo); y, por la imitación y los valores que les vamos transmitiendo las personas adultas, ellos y ellas lo van interiorizando; y esa ‘socialización diferenciada’ hace que cuando somos personas mayores también nos comportemos de un modo diferente”.

En este sentido, y relacionándolo con la violencia de género, aporta algunos datos extraídos de estudios que reflejan que “aproximadamente el 21% de las víctimas había recibido ya algún tipo de maltrato cuando eran pequeñas o habían visto cómo sus madres habían recibido maltrato, hasta haber prácticamente ‘normalizado’ ellas ese tipo de situaciones, aceptándolas”.

También habla de los ejemplos de hombría y virilidad que estamos transmitiendo hoy día a los chicos, relacionándolos con actitudes agresivas en las que intervienen factores como puedan ser “ciertos videojuegos”, o determinadas canciones de estilos como “el reguetón o el hip-hop” que tienden a mostrar una imagen cosificada de la mujer que contribuye “a normalizar y hacer incluso ‘atractiva’ la figura del ‘machote’ que es agresivo, que es violento, al que le gusta dominar a las mujeres”, razones que llevan a Araceli a insistir en que “hay que romper con todos esos ejemplos que a veces podrían pasar desapercibidos o que podríamos creer que no tienen ninguna repercusión, pero que resultan verdaderamente peligrosos porque son los modelos que vamos interiorizando (a veces sin darnos cuenta) y que (como aprendemos a través de modelos) van a construir nuestra personalidad”.

“La violencia de género es un fenómeno muy complejo y que no merece desde luego que las mujeres víctimas sean enjuiciadas (por muchas veces que hayan perdonado a su agresor)”

Sobre los recursos que se ponen a disposición de toda mujer que decide dar un paso al frente y salir del infierno de la violencia de género, además de los que dispone el sistema judicial y que pone al servicio de las mujeres a través de las diferentes estructuras de la , Araceli pone en valor que “en Castilla-La Mancha disponemos de 14 recursos de acogida y de 84 Centros de la Mujer desde los que ofrecemos una atención integral a todas las mujeres víctimas de la violencia de género, pero incido en que en los recursos de acogida no sólo atendemos a las víctimas de violencia de género sino en general a las mujeres para intentar, entre todas y todos, desterrar las desigualdades”.

Esa atención integral a la que se refiere, va desde lo jurídico a lo psicológico, pasando por cuestiones diversas como la intervención social y laboral; todo ello con el fin de que “las mujeres puedan recomponer sus vidas”. No obstante, Araceli reconoce que “siempre la ruptura del vínculo con el agresor es complicada para la víctima porque, a lo largo del tiempo, se va estableciendo una dependencia emocional (y en muchas ocasiones, también económica) con él, y hay que romper ese vínculo, ayudar a esas mujeres a que recuperen su autonomía, sus propias capacidades para auto-determinarse como personas y para poder iniciar una vida independiente”.

Explica que “esos momentos son de un cierto riesgo de debilidad por parte de las víctimas a la hora de mantener sus denuncias, como también son vulnerables al romper definitivamente el vínculo con su pareja y éste (el agresor) siente que ya ha perdido el control sobre su víctima y en muchas ocasiones se vuelve más agresivo; es justamente en esos momentos donde las Administraciones y los poderes públicos más tenemos que estar acompañando a esas mujeres y lanzándoles nuestro mensaje de solidaridad (eso sí, siempre respetando las decisiones de las mujeres)” dice, dejando claro que “si ellas deciden retirar una denuncia, si deciden que no quieren seguir adelante con el procedimiento judicial, hay que respetarlo y transmitirles siempre la idea de que tienen derecho a regresar al recurso cuando deseen y que no van a ser culpabilizadas ni re-victimizadas, porque hay que entender que la violencia de género es un fenómeno muy complejo y que no merece desde luego que las mujeres víctimas sean enjuiciadas (por muchas veces que hayan perdonado a su agresor)”, subraya.

Castilla-La Mancha, históricamente comprometida con la defensa de la Mujer (también a nivel legislativo)

Finalmente, conversamos con la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha sobre el ámbito legislativo en torno a esta problemática. Castilla-La Mancha se afana en preparar una ley muy participativa que incorporará, además, los criterios que contempla el Convenio de . ¿Qué va a suponer esa nueva normativa de cara a dar tranquilidad, seguridad, respaldo, a tantas mujeres que aún hoy tienen miedo a contar que viven en un infierno…?

Araceli Martínez recuerda que históricamente siempre ha tenido “un compromiso muy firme” con esta causa en contra de la violencia de género, y que la nuestra fue (en 2001) la primera ley que se aprobó en Europa, siendo pionera también en señalar (públicamente) al maltratador como único responsable de la violencia de género, algo que no tuvo exento, en aquellos momentos, de una cierta controversia social pero que acabó siendo un ejemplo que, como señala la directora del Instituto de la Mujer, “nos ha permitido avanzar tanto en concienciación social como en el desarrollo de recursos”.

Explica que lo que se va a hacer con la nueva ley será “actualizarla a la legislación que se ha desarrollado desde entonces (tanto a nivel nacional como internacional) dando mayor seguridad jurídica a las víctimas, reforzando paulatinamente nuestros recursos para las víctimas de la violencia de género en sus distintas manifestaciones (las agresiones sexuales, la trata y la prostitución, la mutilación genital femenina, etc.)”.

Insiste especialmente en que “en países como el nuestro, la forma de violencia de género más brutal (porque es donde las mujeres se sienten más confiadas) es en el ámbito de la pareja y la expareja: es muy duro y muy difícil interiorizar que la persona a la que quieres o a la que has querido es la que te está humillando, la que te está pegando… la que está convirtiendo tu propia vida en un infierno”, algo que le sirven para explicar que “aunque se introduzcan nuevas formas de violencia de género, es necesario que nunca que diluya lo que sucede en el ámbito de la pareja y la expareja (y que, además, repercute de manera directa sobre las hijas o los hijos, que también son víctimas de la violencia)”.

En el caso de la trata y la prostitución señala que “es importantísimo que los varones consumidores no consuman; hay que reducir la demanda para que no tenga legitimización social la trata y la prostitución”; y, en torno a las agresiones sexuales, alude a campañas como la que (con mucho éxito) ya el instituto ha impulsado este pasado verano por todo el territorio bajo el lema ‘Sin un sí, es no’ que, junto a todo lo demás, vienen a corroborar que “tenemos un arduo trabajo por delante” como asegura Araceli quien, en cualquier caso, afirma estar “absolutamente convencida de que de la misma manera que hemos conseguido generar más concienciación sobre la violencia de género en el ámbito de la pareja y la expareja, también lo conseguiremos en otros, y más temprano que tarde desterraremos la violencia de género”, concluye.

SI lo desean, pueden escuchar al completo las palabras de la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Araceli Martínez, a través del archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la entrevista.