Origen de las Brigadas Internacionales

España. Julio de 1936. El fracaso del golpe de Estado llevado a cabo por una parte del ejército contra el Gobierno de la II República detona el comienzo de la Guerra Civil.

22 de octubre. El avance de los sublevados o bando nacional sobre Madrid pone de manifiesto la crítica situación militar de la República. Hecho que propicia la entrada en combate de las Brigadas Internacionales. Estas unidades militares estaban constituidas por voluntarios extranjeros procedentes de 53 países diferentes dispuestos a dejarse la vida en el frente por luchar contra el fascismo y defender la democracia.

París se convirtió en la sede internacional de reclutamiento bajo las órdenes del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista francés. Los voluntarios, llegados de distintas partes de Europa, viajaban por ferrocarril a Barcelona y posteriormente, el Gobierno republicano los enviaba a Albacete, donde se estableció el cuartel general de las Brigadas, convirtiéndose en centro de reclutamiento y formación. Los primeros brigadistas llegaron a tierras albaceteñas el 14 de octubre de 1936. Días más tarde, se crearía la División Orgánica de Albacete por iniciativa de Francisco Largo Caballero.

El líder comunista francés , secretario general de la Tercera Internacional y mano derecha de Stalin fue nombrado jefe de la base albaceteña. Las primeras Brigadas que se constituyeron estaban formadas, principalmente, por voluntarios franceses, belgas, italianos y alemanes.

El surgir de un homenaje permanente

Ya en el año 1989, conscientes de lo que lo que fue el mayor ejemplo de solidaridad internacional que jamás se haya producido en la historia, un grupo de estudiosos e historiadores consideró oportuno recuperar la memoria de las Brigadas Internacionales y su papel en la Guerra Civil española y propusieron al Consistorio de la capital albaceteña la creación del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI), que vería la luz un 22 de septiembre de 1989.

La dirección del centro recayó en el archivero y en el historiador . En una primera etapa del CEDOBI, era el Ayuntamiento el que aportaba los fondos económicos y el (IAE) prestaba el apoyo científico y un local en el que salvaguardar la documentación de la que se disponía.

Cinco años después, sería Requena quien propusiera a la Universidad de Castilla-La Mancha la ubicación de este centro en el seno del Campus Universitario de Albacete. Ya en el año 2003, el CEDOBI, que sumó el apoyo de la Diputación Provincial, se convirtió en centro especializado dependiente de la Universidad regional con sede en el edificio Benjamín Palencia.

Tras algo más de un año en el que la actividad del CEDOBI se ha visto mermada por el fallecimiento de la antigua archivera, , y por problemas de salud de su director, Manuel Requena, el Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales intenta recuperar la vitalidad de sus orígenes a escasos cuatro meses del 75 aniversario de la llegada de los brigadistas. La principal función del CEDOBI es promover la investigación y para ello es necesario recoger la mayor cantidad de documentación posible. “Tengamos en cuenta que sobre la Guerra Civil española se han escrito más de 50.000 volúmenes, es el evento bélico sobre el que más se ha escrito después de la I Guerra Mundial”, nos explica el actual coordinador de este centro, el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha Fernando Rovetta, con quien La Cerca ha tenido la oportunidad de conocer más de cerca la realidad de las Brigadas.

Para Rovetta, el que el Gobierno eligiera Albacete como centro de formación de las Brigadas responde, posiblemente, a criterios de situación geográfica, pero también “por una suerte de imaginario global, es decir, Castilla-La Mancha evoca ya desde su propio nombre al Quijote y los brigadistas fueron una suerte de quijotes que vinieron a desfasar entuertos y lo hicieron de la mejor forma que pudieron”.

En la actualidad, el CEDOBI se enfrenta a una nueva etapa, principalmente, por dos motivos. Por un lado, porque los brigadistas internacionales “están muy mayores o ya fallecieron, a los que no mató la guerra los viene matando el tiempo, aunque revivan en nuestra memoria”, y por otro, porque la etapa de recoger testimonios y hacer un relevamiento de los hechos históricos va concluyendo, y comienza el periodo de interpretaciones historiográficas o meta-históricas desde la metodología de otras ciencias sociales como la antropología, el derecho, la política, la economía o de disciplinas humanísticas como la ética o el arte.

Un seminario interdisciplinar conmemorará el 75 aniversario de la llegada de las Brigadas

El próximo mes de octubre se conmemora el 75 aniversario de la llegada de los primeros brigadistas a Albacete y desde el CEDOBI están preparando una serie de actos conmemorativos en colaboración con Madrid y Barcelona. Los actos comenzarán en Madrid con las jornadas ‘Las Brigadas Internacionales: de lo global a lo local’, continuarán en Albacete, donde se celebrarán una serie de homenajes y se visitarán tres pueblos de la provincia en los que estuvieron los centros de entrenamiento militar de las Brigadas, y se inaugurará un seminario interdisciplinar, que se prolongará hasta diciembre, bajo el nombre ‘Brigadas Internacionales. Memoria, indignación y esperanza’. Durante el seminario, tal y como nos ha adelantado Rovetta, se estudiará este fenómeno desde distintas áreas del Derecho, el constitucional y el penal, abordando asuntos como considerar la Constitución de 1931 como marco legal en el que comenzó el conflicto o el tema de los brigadistas presos, enfoques desde el área de la psicología o la historia de la medicina en los hospitales de las Brigadas, entre otras cuestiones. El viaje emprendido por familiares y amigos de las Brigadas continuaría por el Ebro hasta llegar a Barcelona, donde arrancaría el Congreso Internacional del Antifascismo Combatiente, convocado por los organismos Terra de Germanod, de Tarragona, y Terre de Fraternité, de Francia.

Otro de los proyectos en los que está inmerso el CEDOBI, aunque está pendiente de financiación, es el procesamiento del material audiovisual del que disponen para que , quien trabaja como becario de investigación en el centro, elabore unos nuevos documentales sobre las Brigadas Internacionales en base a los fondos de los que disponen.

Un rico y variado fondo documental

La biblioteca del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales está compuesta por entre 2.000 y 2.500 volúmenes, casi un millar de fotografías, vídeos y archivos musicales. En este sentido, Rovetta destaca algunas donaciones que han recibido, como por ejemplo, los casi mil libros que el brigadista austriaco Gerold Gino Baumann tuvo la gentileza de donar y que, una vez terminen de catalogarse, pasarán a formar parte de los fondos del CEDOBI o las más de 25 horas de filmación pertenecientes a la película Extranjeros de sí mismos.

Este centro de investigación cuenta, también, con una colección propia La luz de la memoria, que suma ya un total de diez volúmenes, el último aún en prensa. Se trata de una tesis, que Rovetta califica de “brillante”, elaborada por , directora de la Biblioteca del Pabellón de la República de Barcelona. Además de esta colección, se han publicado distintas monografías que enriquecen sus ricos fondos archivísticos. Unos fondos, que tal y como nos asegura el coordinador del CEDOBI, están a la espera de poder ser digitalizados en su totalidad. Es un ambicioso proyecto pendiente de aprobación por parte del y de la Diputación, con el que se pretende facilitar el libre acceso y gratuito a los fondos a todos los investigadores de las universidades españolas y latinoamericanas, principalmente. Sin embargo, desde el CEDOBI mantienen también una fructífera relación con otros centros, como la Biblioteca de la Brigada Abraham Lincoln de la . “Estamos en conexión con algunas organizaciones de Francia y otros países para difundir lo que nosotros tenemos y beneficiarnos de lo que ellos tienen”, señala Rovetta.

A pesar de reconocer que “no es tanta como sería de desear” la gente que acude al CEDOBI a consultar el material del que disponen, sí que recurren a sus fondos distintos investigadores extranjeros interesados en esta temática. En este sentido, Rovetta destaca algunas de las últimas visitas que han recibido, como la de una investigadora de la Universidad de Columbia NY, Ariel Mae Lambe, “que quedó gratamente impresionada por la cantidad de fondos de los que disponíamos nosotros y también el Archivo Provincial”, lugar en el que se encuentran los fondos de la Asociación Amigos de Brigadas Internacionales de Madrid, “con quienes también tenemos una relación estrecha y fluida”. Además, están a la espera de recibir la visita del investigador alicantino Robert Llopis, quien trabaja sobre los hospitales de brigadistas en la zona.

Objetivo: llegar a la comunidad educativa

Estudiosos e investigadores recurren a los archivos de este centro con la intención de profundizar en la verdadera historia de las Brigadas. Sin embargo, desde el CEDOBI aseguran que uno de sus mayores intereses reside en llegar a los centros educativos, tanto universitarios como preuniversitarios para ofrecer todo este material bibliográfico “porque recordemos que los brigadas eran, sobre todo, gente joven”, añade Rovetta, quien al mismo tiempo nos explica que “hace poco tiempo hicimos un homenaje a , que fue un brigadistas irlandés que murió en la batalla del Jarama a los 22 años y cuyo último verso decía Hasta los olivos sangran, porque ya veía venir su muerte. Recurrir a esa fuente del arte, poesía, las canciones de la época, incluso las pinturas, podría ser una fuente de aproximar a la juventud a la Historia, a la memoria”.

Otro de los recursos con los que el Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales atrae visitantes es un incipiente museo, que promete ser ampliado con el tiempo y en el que se recoge material original de la época, como timbres, billetes, monedas e incluso hasta una carta manuscrita de Valentín González el Campesino.

Desde su fundación, el CEDOBI trabaja por mantener vivo el recuerdo de los brigadistas y en opinión de Fernando Rovetta “gradualmente nos estamos aproximando a un agradecimiento pleno” de su labor. Al respecto, el coordinador de este centro recuerda unas palabras del general , un polaco enviado por la Unión Soviética que participó en numerosas batallas hasta la retirada de los brigadistas por presión internacional, quien decía en el momento de la despedida que no son los españoles quienes tienen que agradecerle a los brigadistas el hecho de que hayan combatido aquí, sino que son ellos los que agradecían a España el permitirles luchar contra el fascismo que más tarde asoló Europa, lo que “nos muestra la capacidad de visión global que tenía esta gente en aquel momento”.

La gratitud española llegó el 26 de enero del año 1996 cuando el Congreso de los Diputados aprobó la concesión de la nacionalidad española a los brigadistas si renunciaban a la suya propia. Un reconocimiento que con la Ley de Memoria Histórica cambió, pues reconoce a los brigadistas la nacionalidad española sin necesidad de renunciar a la suya. “Todavía estamos muy lejos de que se reconozca que los brigadistas han sido combatientes a favor del orden democrático y republicano de entonces”, asevera Rovetta, quien pone como ejemplo el caso del brigadista rumano Florescu Micu, quien “muere en la más estricta pobreza. Sí, con la nacionalidad española, pero sin reconocimiento económico o social alguno”.

Monumentos de homenaje y memoria viva

Asimismo, desde el CEDOBI consideran que “son pocos los homenajes que se rinden a los brigadistas y algunos de los pocos espacios donde se levantan monumentos a las Brigadas reciben agresiones”. Conscientes de la importancia que tiene la cultura anamnética o que la Historia no caiga en el olvido, ya que “es muy importante tenerla presente para que no se vuelva a repetir”, Rovetta propone apostar por Bosques de la Memoria. Una iniciativa que en América Latina ha tenido muy buena acogida, “porque los árboles son esta especie de testigos vivos que pueden proyectar en el tiempo toda la osadía que tuvieron aquéllos, sus ganas de un mundo mejor, más vivo”. Por ello, desde este centro van a proponer no sólo a los pueblos de Albacete, sino a los de las distintas provincias de España “que dispongan algún parque o alguna zona donde se puedan plantar estos árboles y al pie poner alguna placa con el nombre, fecha de nacimiento, muerte o algún dato relevante de los brigadistas”.

“Lo que se está reivindicando aquí y hace 75 años es la dignidad de las personas y de los pueblos”

El profesor Fernando Rovetta ha tenido la oportunidad de participar en algunas de las asambleas de un movimiento “tan rico” como el 15-M o Democracia Real Ya, donde quiso hacer referencia a algunos antecedentes de esta movilización ciudadana, “que los podemos encontrar hace 40 años con el Mayo francés, ahora es el Mayo español, hace 80 cuando se creó la II República española o hace 75 años cuando fue necesaria defenderla”, sostiene. Para Rovetta el punto de arranque de las protestas “es la indignación” y considera que “si en la época de los clásicos griegos el comienzo del pensamiento y de la acción estaba en el asombro ante el orden, hoy por hoy, el punto de arranque de todo pensamiento y acción será la indignación ante tanto caos, ante tanta desigualdad, ante un mundo que lejos de aproximarse al cumplimiento de los Objetivos del Milenio cada vez se aleja más y las desigualdades son cada vez más lacerantes”.

Asimismo, el coordinador del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI) apunta que “entonces se estaba combatiendo contra el fascismo en su versión política, y hoy por hoy estamos ante una nueva forma de fascismo, sobre todo, económico, que es el neoliberalismo, que pretende convertir a los ciudadanos e inmigrantes en mercancías con un determinado precio y casualmente, eso es lo que se opone a la dignidad. Lo decía Kant, “las personas somos dignas, casualmente porque no tenemos precio”, entonces lo que se está reivindicando aquí y hace 75 años es la dignidad de las personas y de los pueblos”.

Las heridas están abiertas

La falta de homenajes o “lo poco” que se respaldan trabajos de identificación de las víctimas represaliadas en fosas comunes manifiestan que aún hoy no se han superado las diferencias entre aquello de las dos Españas. Rovetta asevera que “es un proceso lento y difícil y que los españoles nos estamos aproximando asintóticamente, como diría Kant, a superar la Guerra Civil”. Argentino de nacimiento, el coordinador del CEDOBI, señala que desde América Latina “nos preocupa mucho que España todavía no consiga superar esto. Agradecemos a España que nos haya ayudado a superar nuestros problemas, por lo que hemos vivido en el terrorismo de Estado, la doctrina de la Seguridad Nacional, pero lamentamos que esa misma riqueza que tenía esa Ley Orgánica del Poder Judicial artículo 23, que podía haber puesto las cosas en su sitio, se haya frustrado de una forma tan escandalosa como el juicio contra el juez Garzón”. Convencido de que en una guerra se cometen excesos y tras reconocer que “es posible que ambos bandos los hayan cometido”, Rovetta considera interesante “que el escritor George Bernanos siendo de derechas hubiera denunciado al franquismo y a la falange por las atrocidades cometidas y , siendo de izquierdas, le respondiese que también de este otro lado se habían cometido algunas torpezas”. Ante esta afirmación, Fernando Rovetta hace especial hincapié en aclarar que los excesos que se hubieran cometido del bando republicano tuvieron 39 años para ser purgados, mientras que los excesos cometidos del otro bando quedaron impunes. “Es penoso que a un juez que aplicó la ley y no dejó impune crímenes en Argentina o Chile, le hayan dado el trato que le dieron”.

Por otra parte, Fernando Rovetta, quien se refiere a la reciente publicación del Diccionario Biográfico Español como “un ataque a todo el pasado”, propone pensar si no es oportuno pedir, tanto de un bando como del otro, algún gesto ético “como pedir perdón y mostrarse dispuestos a perdonar”. En este sentido, se refiere al papel de la iglesia “por aquello del nacional catolicismo” y recuerda que “todavía no es tarde, por lo que sería oportuno que la iglesia dijera públicamente que perdona y pide perdón. Quizá de la otra parte también corresponda que quienes puedan representar al lado republicano lo hicieran, pero si hay una institución que habla de una ética de máximos, que casualmente es la iglesia, podría dar ese primer paso”.

Gracias al Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales y a las asociaciones amigos de las Brigadas Internacionales, la memoria y el recuerdo de quienes vinieron a España a combatir por las libertades se mantendrá con vida y se agradecerá siempre con una palabra la solidaridad de los brigadistas; dignidad.

Como dijo Dolores Ibarruri La Pasionaria en 1938, “no os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!”.