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El actual sistema económico permite que el 20% de la población, entre la que nos encontramos, consuma un 80% de la riqueza del planeta, arrojando al foso del olvido a la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra. El Subdesarrollo, la marginación, la exclusión y el deterioro medioambiental, que pone en peligro nuestra propia supervivencia, son los efectos fundamentales de ese sistema económico injusto. Para construir un camino que conduzca a reorientar este rumbo de nuestro sistema económico hacia el fin de las desigualdades es preciso la unión en este empeño de toda la sociedad.
El voluntariado institucionalizado que emerge en la década de los años noventa ha permitido crear escenarios de encuentro entre las organizaciones sociales y los poderes públicos. El desarrollo de buenas prácticas organizativas en las organizaciones voluntarias y su colaboración con la Administración emerge como una nueva forma de gobernabilidad del voluntariado que combina al mismo tiempo autonomía y colaboración, eficacia y participación, gestión y reivindicación.
En este aspecto, Castilla-La Mancha es una Comunidad Autónoma con más de una década de trabajo intenso en materia de voluntariado. La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, eficaz motor de la solidaridad en nuestra Región, apoya a los movimientos ciudadanos que trabajan por una sociedad más justa y solidaria, prestando especial atención al voluntariado, actores solidarios de la sociedad civil.
Durante los últimos quince años ha tenido lugar en España un doble proceso de cambio en la estructura social del voluntariado y en las políticas públicas dirigidas a su desarrollo.
En primer lugar, se ha consolidado un proceso de institucionalización del voluntariado, caracterizado por un fuerte crecimiento de la práctica voluntaria, paralela al crecimiento de organizaciones sociales y culturales a través de las que se canaliza la actividad de los voluntarios y voluntarias y de las organizaciones de voluntariado.
En segundo lugar, se ha puesto de manifiesto un amplio desarrollo de políticas públicas de regulación y apoyo a la actividad voluntaria, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico.
En este sentido, la Ley 6/1996, de 15 de enero, de Voluntariado, y los diversos Planes Estatales de Voluntariado, así como los de distintas comunidades autónomas, empezando por el pionero de Castilla-La Mancha, han contribuido a dar carta de naturaleza pública e institucional a lo que era hasta entonces una práctica social en crecimiento.
Estas políticas estatales y autonómicas de voluntariado son una respuesta a los nuevos cambios sociales y organizativos en la sociedad civil, como el crecimiento y la extensión del número de organizaciones voluntarias y la transformación progresiva de parte de ellas en organizaciones prestadoras de servicios que tratan de conciliar las funciones económicas con las funciones de reivindicación y proyección social, al mismo tiempo que las muy variadas prácticas de voluntariado ponen de manifiesto la riqueza participativa y la necesidad de definir políticas públicas que la potencien.
De esta forma, en los últimos veinte años ha tenido lugar en España un intenso proceso de institucionalización del sector voluntario, aunque tales políticas públicas no requieren únicamente de la presencia de la Administración, sino de todos los actores sociales del mundo del voluntariado.
El 16 de marzo de 1995 se aprobó la Ley de Voluntariado de Castilla-La Mancha, antecedente de la Ley de Voluntariado de 1996 con carácter estatal. Esta Ley ha servido para eliminar obstáculos a la acción voluntaria, para desvincular el trabajo voluntario del asalariado, para disponer de una herramienta capaz de resolver conflictos entre organizaciones y personal voluntario y para dar publicidad de los recursos públicos destinados al voluntariado mediante las diferentes convocatorias puestas en marcha por la Junta de Comunidades.
En 1996 se creó la Oficina de Voluntariado de Castilla-La Mancha, un espacio para fomentar los valores de solidaridad e igualdad.
Esta oficina ha servido de punto de encuentro donde voluntarios y voluntarias, asociaciones y entidades de voluntariado, y personas, en general, interesadas en el mundo del voluntariado, han encontrado información y asesoramiento de una manera directa y rápida. Su valoración por parte de voluntarias y voluntarios, así como por parte de las organizaciones, ha sido muy positiva a lo largo de toda su trayectoria.
La constitución, en 2003, de la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, que aúna en una sola entidad el trabajo que hasta ahora venía desempeñando la Oficina Regional de Voluntariado, y la puesta en marcha del Fondo Castellano-Manchego de Cooperación, representa para esta Comunidad Autónoma un impulso a la coordinación de las actuaciones solidarias de Castilla-La Mancha.
Además, en esta última década se han promovido un sinfín de cursos, jornadas, encuentros regionales de voluntariado, reconocimiento a la labor voluntaria con la concesión anual de las Menciones Honoríficas a la Labor Voluntaria de Castilla-La Mancha, la edición de la revista Voluntari@s de Castilla-La Mancha, etc.
En 1999 arrancaba el Plan de Voluntariado de Castilla-La Mancha, el primero en su especie en toda la geografía de nuestro país y un referente para la elaboración de los planes de otras Comunidades Autónomas.
El plan representó un esfuerzo organizativo en el que se armonizó tiempo, y recursos humanos y materiales para responder a las necesidades concretas del voluntariado castellano-manchego.
Los años 2003 y 2004 fueron momentos de análisis y de reflexión para sacar a relucir las debilidades y aciertos como fundamento para la redacción del II Plan. Fue un tiempo para el debate, para la crítica, para la construcción intelectual, aderezado por una participación fundamental de voluntarios, voluntarias, ONG y trabajadores de las Administraciones Públicas.
El resultado se manifiesta en el II Plan de Voluntariado de Castilla-La Mancha (2005-2009) que se concibe como un plan de calidad para el sector del voluntariado en Castilla-La Mancha.
En el nuevo Plan de Voluntariado se siguen destacando cuatro objetivos: sensibilización, promoción, apoyo y coordinación.
En el primer objetivo, la sensibilización, el nuevo Plan intenta mejorar la campañas de publicidad, buscando un gran impacto en los medios de comunicación, combinando los mensajes hacia los diferentes segmentos de población que podrían realizar voluntariado.
En cuanto a la promoción, se considera fundamental distinguir y respaldar socialmente la figura de la persona voluntaria como reconocimiento público a valores y comportamientos ejemplares.
Uno de los pasos dados hacia el reconocimiento de la labor voluntaria es la consolidación de las Menciones Honoríficas a la Labor Voluntaria en Castilla-La Mancha.
El II Plan de Voluntariado ya contemplaba la ampliación de las Modalidades de la Orden de Menciones Honoríficas a la Labor Voluntaria, que se hizo efectiva en 2007 para favorecer al colectivo de los medios de comunicación y el tejido empresarial.
Dada la enorme capacidad de influencia de los medios de comunicación, éstos juegan un papel muy importante para la consecución de estos dos primeros objetivos, la sensibilización y la promoción, por lo que existe la necesidad de establecer la complicidad entre ellos y el mundo del voluntariado.
Las medidas de apoyo persiguen canalizar las actuaciones voluntarias hacia los sectores más desfavorecidos, formar a los nuevos voluntarios y voluntarias y mejorar la especialización de los ya iniciados.
Asimismo, estas medidas pretenden incrementar la capacidad gestora de los responsables de las entidades y la formación genérica o específica del personal al servicio de las administraciones públicas, cuyas funciones estén relacionadas con el voluntariado o las entidades que lo desarrollan.
El crecimiento cualitativo y cuantitativo del voluntariado está íntimamente ligado al cuarto objetivo, la coordinación, considerada, tanto por las propias entidades como por la Administración Regional, la verdadera asignatura pendiente del I Plan de Voluntariado.
Desde las organizaciones se apela a variables objetivas, tales como la dispersión geográfica y el pequeño tamaño de las entidades de la Región, y a otras inherentes a las características del tejido asociativo, como la falta de cultura de trabajo en red, la falta de voluntad real de coordinarse y una competitividad mal entendida entre las propias organizaciones.
En cuanto a la Administración Regional, ésta debe dotarse de una mayor flexibilidad y agilidad en el funcionamiento de las Comisiones Interdepartamental y Regional del Voluntariado, fomentando la apertura de espacios de debate y acuerdo entre todos los sectores implicados en el voluntariado.
Las Menciones Honoríficas a la Labor Voluntaria convocadas por la la Consejería de Bienestar Social tienen como objeto contribuir a la sensibilización de la sociedad mediante el reconocimiento de aquellas personas y entidades, tanto públicas como privadas, vinculadas a la labor voluntaria que se hayan distinguido por su trabajo en el fomento del voluntariado.
Una de las novedades del año pasado fue la ampliación del número de modalidades para acceder a estos galardones, pasando de tres a cinco.
De manera que junto a las tres ya existentes -en reconocimiento a las personas que han promovido la constitución de asociaciones, fundaciones u organizaciones de voluntariado en general, a las personas que libre, gratuita y responsablemente han dedicado su labor voluntaria a trabajar de una manera altruista y a las entidades públicas o privadas, sin ánimo de lucro, que han promovido o desarrollado actividades de voluntariado cívico o social en cualquiera de los apartados de trabajo voluntario- se constituyó una mención honorífica destinada a las empresas, empresarios, sindicatos y colegios profesionales que se hayan distinguido en el fomento de los valores de altruismo y solidaridad y otra nueva mención para los medios de comunicación, para distinguir a aquellos que, desde el punto de vista profesional, destacan por su vinculación al mundo del voluntariado y por el fomento de la solidaridad. En esta última nueva modalidad, el Grupo de Comunicación La Cerca se convirtió en el primer medio de comunicación que recibía esta Mención, por destacar desde el punto de vista profesional en el fomento de la solidaridad, la tolerancia y la libertad, así como por haberse convertido en altavoz de la labor que llevan a cabo las asociaciones y entidades de voluntariado, consiguiendo sensibilizar a la sociedad sobre el trabajo altruista.
Cumpliendo las directrices del II Plan Regional de Voluntariado que preveía la creación de un nuevo organismo en la estructura de la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, en junio de 2008 comenzaba su andadura el Observatorio de la Solidaridad de Castilla-La Mancha.
Este centro de actividad tiene entre sus funciones el seguimiento de los cambios que experimenta el sector solidario en Castilla-La Mancha; el estudio del perfil, características y porcentajes del voluntariado en nuestra Comunidad o el análisis de la situación de la Cooperación descentralizada en la Región, entre otras actividades.
Asimismo, llevará a cabo también labores de tratamiento estadístico y documental de la información recogida, con el fin de facilitar su acceso a las personas interesadas en su estudio.
Este Observatorio está integrado en la estructura orgánica de la Fundación con el propósito de profundizar e incrementar el conocimiento del movimiento voluntario, del tejido asociativo y del trabajo en cooperación internacional, con especial atención a la Cooperación descentralizada en Castilla-La Mancha.
El objetivo final de este nuevo organismo es convertirse, para todos los interesados, en una fuente de información donde se acceda a la documentación sobre el voluntariado y la cooperación recopilada por distintos medios.
El fruto de la investigación realizada por el Observatorio pretende ser, además, una herramienta de trabajo adecuada para propiciar que los actores involucrados en el movimiento solidario puedan comprender mejor la realidad social.
A partir de este conocimiento se espera mejorar el funcionamiento de entidades no lucrativas, la formación del voluntariado, definición de proyectos, establecimiento de prioridades en la cooperación o la articulación de políticas de participación y sensibilización.
Los días 7, 8 y 9 de noviembre, se ha celebrado en Ciudad Real el I Foro de la Solidaridad, una apuesta importante desarrollada por la Consejería de Salud y Bienestar Social y la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha, que tiene como fin ofrecer un primer espacio de participación integral a todos los interesados por el voluntariado.
Este Foro, que pretende celebrarse con carácter anual, está pensado para que voluntarios, personal técnico y personal directivo de organizaciones e instituciones vinculadas al campo de la solidaridad o que pretendan desarrollar actividades en este ámbito puedan abordar aquellos temas de actualidad que afectan a la labor voluntaria y a su dimensión social.
Además, con la celebración de este Foro se da cumplimiento a uno de los compromisos del II Plan del Voluntariado de Castilla-La Mancha, en lo referente a la sensibilización de los ciudadanos.
Este I Foro de la Solidaridad se inauguró con una conferencia del filósofo y escritor Fernando Savater y ha contado con la presencia del director ejecutivo de la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación, Tomás Mañas; la vicepresidenta y consejera de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo; el consejero de Salud y Bienestar Social, Fernando Lamata; la directora general de Acción Social y Cooperación Internacional, Esther Padilla; y el director del Instituto de la Juventud, Javier Gallego, quien clausuró este Foro.
La vicepresidenta y consejera de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo, acompañada por el director ejecutivo de la Fundación, Tomás Mañas, inauguró, el 7 de noviembre, en Ciudad Real el I Foro de la Solidaridad.
En este contexto, María Luisa Araújo recordó que Castilla-La Mancha es la Comunidad Autónoma que más dinero destina a Cooperación Internacional, en relación con su Producto Interior Bruto (PIB) per cápita.
Hablar de solidaridad es hablar del compromiso de los cooperantes, de las ONG, de las empresas, pero también de las Administraciones Públicas. En este sentido, aseveró que para el presente ejercicio el presupuesto que Castilla-La Mancha ha destinado a la Cooperación para el desarrollo es de 40,3 millones de euros y hasta la fecha se han concedido 34 proyectos de Ayuda Humanitaria y se ha participado en 124 proyectos de Cooperación al desarrollo.
Al margen de las cifras, lo verdaderamente importante, aseguró, es el trabajo de los voluntarios y el empeño que cada día ponen en su tarea con los más necesitados. En Castilla-La Mancha son muchas las personas que dedican su tiempo libre a satisfacer las necesidades de otras personas, concretamente 7.435, un número considerable si se tiene en cuenta que en España hay contabilizados alrededor de dos millones de voluntarios que colaboran en organizaciones no gubernamentales, según el último estudio de Cruz Roja elaborado para el Día Internacional del Voluntariado que se celebra el 5 de diciembre.
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Grupo de Comunicación La Cerca
si ya un projet dans une petite village est-ce -que vous pouvez nous aidons pour une association agréé merci
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