Fue a propuesta del Grupo Municipal de Izquierda Unida (en la persona de ) cuando, el 22 de septiembre de 1989, se creó en en el seno del Instituto de Estudios Albacetentes y con la implicación del archivero (que comenzó a recopilar toda la documentación) y el historiador Gallego.

Fue con éste último cuando se dio el nuevo paso de crear el (cuyas siglas, tal y como apunta Antonio Selva, “suenan igual que las de aquel primero, pero que integran esa ‘E’ de ‘estudios’ al nombre completo”). Fue en 2003, por acuerdo del Consejo de Gobierno de la . continuó bajo la dirección de Manuel Requena con Rosa María Sepúlveda encargada de la labor archivera (hasta su fallecimiento, en 2008).

La dimisión de Requena en 2009 supuso un periodo de interinidad en el seno del CEDOBI hasta que, finalmente a finales de 2012, un nuevo acuerdo entre la UCLM y el IEA, se constituyó un centro mixto que conllevó el traslado de todos los fondos documentales del edificio Benjamín Palencia para sumarlos a los que ya ocupaban la Biblioteca del propio Instituto de Estudios Albacetenses.

Reorganización y sistematización de todos los fondos documentales, de la mano de Carmen García

Carmen García (que ya trabajó en la fase previa del Centro en la Universidad) es la bibliotecaria del Instituto de Estudios Albacetenses especializada en los fondos vinculados al CEDOBI.

Nos explica que “antes de que el CEDOBI llegara a este Instituto, aquí teníamos unos cuantos libros que quedaron de cuando se llevaron todos los fondos a la Universidad, de modo que trajimos más de dos mil libros de vuelta… los hay más antiguos y más modernos, y en diferentes idiomas; lo que hicimos fue incorporarlos al catálogo nuestro del Instituto y así forman parte de la Red de Bibliotecas de Castilla-la Mancha y se pueden consultar a través de nuestra página web”.

Tal y como apunta, ahora se está trabajando en que el CEDOBI tenga un enlace aparte para poder encontrar esos libros de manera más directa y señala que también se trajeron en aquel momento “muchas revistas, los microfilms que quedaban (que, en su mayoría, eran del Archivo Histórico Nacional, de la sección Guerra Civil) y publicaciones periódicas de la época que hacían los Brigadistas para comunicarse entre ellos y tener noticias de lo que iba ocurriendo (en diferentes lenguas); también llegaron hasta aquí DVD’s, música, carteles, fotografías (algunas de la Biblioteca Nacional, otras del Archivo de Cataluña, y otras que han donado los propios Brigadistas cuando visitaban el CEDOBI)”.

Carmen explica que “las fotografías actualmente también se pueden consultar a través de la web y todas están accesibles (las que no tienen problemas de derechos de autor, etc.) en la plataforma Flicker (tanto las del ‘fondo moderno’ como las del ‘fondo antiguo’); todas las imágenes están descritas con un programa y se digitalizaron para tenerlas en formato ‘jpg’ y se pueden consultar”.

Un ‘Centro mixto’ bajo dos direcciones

Desde la creación de este ‘centro mixto’, funciona en él una codirección. El propio Antonio Selva (de parte del Instituto de Estudios Albacetenses) y, por el lado de la Universidad, el historiador (uno de los más prestigiosos de nuestro país) cuya presencia facilitó la incorporación (en la comisión asesora) de personalidades de talla internacional de la talla de Josep Fontana, , incluso de Brigadistas.

Cada detalle de los miles y miles de documentos de todo tipo que sobre los Brigadistas aquí ‘descansan’, encierra historias que, en sí mismas, van más allá de las de la propia lucha. No obstante, Antonio Selva admite que quizá, hasta ahora, no todas ellas se hayan sabido dar a conocer entre los ‘ciudadanos de a pie’…

Antonio Selva: “Queda mucho por hacer en ese sentido aunque, de cara a investigadores y al exterior, sí que el CEDOBI es conocido, pero en lo que es la ciudad y la provincia… no es que sea un tema desconocido, es que es un tema casi tabú”. Señala que hay que ponerse en la piel de esos paisanos que, en octubre de 1936, vieron cómo llegaba una población de 45.000 personas a una ciudad que, por aquel entonces, era casi ‘sin ley’, ocupando multitud de lugares (desde lo que había sido el Cuartel de la Guardia Civil a la Plaza de Toros, pasando por colegios y zonas públicas) pese a los que les seguía faltando espacio”.

Selva apunta que “comenzaron también a habitar en viviendas particulares (que solían ser de la clase media acomodada) que llegó a verlos casi como unos ‘intrusos’ que se habían instalado en su casa; a eso se unieron recelos y circunstancias que se dan en toda la provincia (por ejemplo, de matrimonios o relaciones con chicas de la zona, etc.) y todo eso era visto con recelo porque se produjeron situaciones de embarazos de chicas jóvenes que, de repente, quedaban solas con su criatura y que quizá quedaban abocadas a tesituras complicadas… Generacionalmente, todo eso supuso una especie de distanciamiento por parte de la población y casi un querer pasar página”.

Llevado al ámbito exterior, el codirector del CEDOBI sí señala que “Albacete es la referencia internacional porque era donde estaba ‘el centro’ de las Brigadas (el lugar de recepción, donde estaban los Mandos, etc.)”. No obstante, apunta que “los estudios se han centrado fundamentalmente en los que empuñaron las armas para defender la República, pero hay otros aspectos que ahora están tomando más auge (como es el tema de la Sanidad) y en los que tanto Sisinio como yo queremos incidir más porque nos conecta no a un periodo de España que son dos años (del ‘36 al ’38) sino con lo que es la solidaridad internacional, la presencia en conflictos como fuerzas pacificadoras y también como ayuda sanitaria (como lo que podía ser Médicos Sin Fronteras y otras ONG’s que colaboran en el terreno para mejorar las condiciones de vida de la población civil)”.

Un trabajo arduo y complicado

Son precisamente esas ‘otras realidades’ las que también se pueden descubrir a través de este Centro de Estudio y Documentación. Enfrentarse a ellas (algunas muy positivas pero, otras, no tanto) no es tarea fácil. Y ello lo sabe bien Carmen García: “Por un lado, es gratificante; por otro, complicado porque también muchas veces he tenido que dejar esto un poco de lado y dejar de trabajarlo porque ves muchas fotografías y mucha información que a nivel personal también te tocan: ves familias destrozadas, etc. pero, por otro lado, también ves esa solidaridad que nunca se ha vuelto a ver: un caso de solidaridad internacional tan grande como el que tuvieron; de hecho, hoy días podemos ver cómo con los refugiados no nos estamos comportando de la misma forma que se comportaron con el pueblo español cuando vinieron… de modo que tiene su lado positivo y su lado negativo”, reconoce.

Para intentar mostrar más detalles de todo aquello, se tiene prevista una exposición para este año (desde mediados de octubre a mediados de noviembre) sobre El (de la que ya se hizo una en el Campus Universitario de Albacete, pero en ‘pequeño formato’ y basada en la fotografía). Mostrará también las imágenes de quienes vinieron a ayudar y de cómo se volcaban (por ejemplo, buscando fondos económicos, enseres y víveres) con quienes aquí padecían el drama de la guerra.

Situaciones de entonces cuyo idioma, el de la solidaridad, es tan universal que enlaza perfectamente con lo que hoy se puede estar viviendo, por ejemplo, con los refugiados sirios. Ejemplos atemporales, que van mucho más allá de las situaciones en las que se enmarcan y que, de algún modo, supusieron cambios y nuevos modos de ver las cosas.

Por ejemplo, Antonio Selva recurre a una anécdota que, años después, le ha llamado mucho la atención: “En aquel momento, los escoceses apoyaron a la República y los italianos a los sublevados; y hay imágenes de ahora que resultan llamativas tras aquello: es el caso de un partido de fútbol en entre el Celtic de Glasgow y la Juventus de donde los aficionados locales, en una esquina, empezaron a agitar la bandera republicana y a entonar la canción ‘Viva la Quinta Brigada’ y lo único que se les entiende es eso y el ‘No pasarán’, y lo hacen por oposición a los italianos…; Albacete y las Brigadas forman parte de la Historia y también de España y del propio Albacete”, subraya.

Albacete y las Brigadas

Esta tierra es, pues, parte de no sólo de un momento esencial de la Historia, sino de un mensaje en sí mismo: el de ciudadanos del mundo, sin diferencias capaces de separar un deseo que era mucho más fuerte: el de hacer frente común al fascismo creciente de entonces, que comenzaba a hacer tambalear las libertades…

Antonio Selva: “Como una pequeña muestra, en nuestra página web hay ocho entrevistas a personas que en el año 1996 (cuando hubo aquí un acto de homenaje) y en ellas queda claro que, para ellos, aquellos años significaron un momento de euforia. Cuando se produjo la sublevación del ’36, realmente Europa estaba sacudida por una ola de auge de los fascismos (que luego se han querido minimizar), y cuando estalla la Guerra Civil española hay un movimiento de solidaridad entendido a nivel internacional por parte de estas personas (no de los Gobiernos que, realmente, fueron muy temerosos) que sintieron que la lucha contra los totalitarismos comenzaba en España; eso se les ha quedado metido en la piel y ellos se sienten orgullosos (así se ve en los testimonios) de haber sido los primeros que vinieron a dar su sangre para frenar el fascismo. Indudablemente, fue la Internacional Comunista la que los organizó pero vinieron, fundamentalmente, personas de ideas demócratas y antitotalitarias”.

Continúa mostrando aún su ‘sorpresa’ cuando analiza “¿cómo es posible que después de que a finales del siglo XIX, en 1898, se pierdan Cuba y Filipinas y, sin embargo, en 1936, viniesen 1.400 cubanos a luchar al lado de la República? Eso es algo que ya (sobre todo los cubanos) lo están estudiando muy bien; en definitiva, entienden que los que habían ido a Cuba a luchar contra ellos son las clases más humildes prácticamente obligados, (incluso se cifra que unos 3.000 de ellos combatieron al lado de los independentistas cubanos); y cuando surge la Guerra Civil en España, ellos sienten que por una cuestión de solidaridad internacional, tienen que estar al lado de los que han sido ‘sus hermanos’ (porque para ellos, de algún modo, seguía existiendo un nexo de unión muy fuerte); vinieron 1.412 cubanos a luchar al lado de la República, y eso pasó en muchísimos países, porque vino gente de 55 nacionalidades con un espíritu que todos ellos recordaron como un momento épico en sus vidas en el que lucharon contra el fascismo; y Albacete es la referencia y forma parte del imaginario colectivo mundial sobre esa lucha”.

La ‘redención de penas’

Como ocurre con todo, el contexto es fundamental, porque no sólo ayuda a entender mejor el origen sino a contemplar los resultados posteriores a través del conocimiento. Antonio Selva apela al contexto y nos explica, por ejemplo, qué supuso para muchos lo que se vino a conocer como ‘redención de penas’.

Antonio Selva: “Yo siempre digo que para hablar del exilio, para hablar de la llegada de las Brigadas, para hablar de la redención… hay que partir de que en el año ’31 la monarquía cae de una manera ‘silenciosa’: el Rey viajó hacia en tren, se paró en La Roda en medio de un silencio… la causa por la que aquella monarquía (con pies de barro entonces) cae de esa manera está de plena actualidad: la corrupción; en aquel momento hubo situaciones que evidenciaron que hubo familias (cercanas al Rey) que se enriquecieron a costa de la pobreza y, como ocurre ahora, esas cosas irritan al pueblo… de modo que llegó la República con una gran ilusión: abordó temas fundamentales como la Educación (que hasta entonces estaba controlada por la Iglesia que, además de enseñar a leer y escribir, inculcaba sus valores, como es lógico) pasando a ser laica; en el año ’36 hay un golpe de Estado frustrado encabezado por un grupo de militares y que acaba convirtiéndose en una Guerra Civil, y eso… es lo peor”.

El codirector del CEDOBI y director del I.E.A. continúa explicando que “de repente, hubo familias ‘divididas’ en las que unos luchaban en un bando y otros en el otro; la situación hace que vengan los brigadistas a apoyar a la República, también que mucha gente se exilie (intelectual, o no), y otra que opta por quedarse aquí porque considera que no ha hecho nada malo; muchas de estas personas acabaron siendo juzgadas y condenadas a penas muy duras; que, además, conllevaban unas ‘indemnizaciones’ que se conocían como las ‘accesorias civiles’ (por los ‘destrozos’ que habían organizado). Por ejemplo, en Albacete, a don Arturo Cortés le quitaron lo que ahora es la Subdelegación de Defensa (que, entonces, era su sanatorio) como ‘accesorias civiles’; pero, en el caso de otras personas que no tenían nada, lo que les ‘ofrecían’ era lo que se conocía como ‘el trabajo esclavo’: se les daba empleo en empresas públicas o privadas y se les pagaba un salario del que se le quitaba la parte compensatoria por los ‘destrozos’ y se le cobraba la comida, de modo que al final la cantidad que realmente recibía era de unos 50 céntimos”.

Prosigue Selva detallando que “ése fue un fenómeno muy extendido (se ha hablado mucho, por ejemplo, del pantano del Cenajo, de El Valle de los Caídos –que es lo más conocido-, del barrio de El Pilar en , etc.) pero la información al respecto en empresas privadas la han hecho desaparecer y, casualmente, en la provincia de Albacete tenemos un caso: la explotación de las Minas de Azufre de Hellín; eso se ha conservado porque esa empresa quebró y la documentación quedó dentro de la oficina, y el hijo del último administrador encontró parte porque utiliza el lugar para guardar el coche… él fue el primero que me facilitó el libro de registro de los trabajadores donde, como categoría profesional, aparece la palabra ‘recluso’; a partir de ahí, obtuve autorización para consultar los expedientes penitenciarios de la cárcel de aquí de La Torrecica y, posteriormente, recibí más información (ahora ya tengo la serie completa), y va a ser el primer caso en el que se conozca desde el primero al último que estuvo allí”.

El CEDOBI, comprometido con la divulgación

Con el deseo de dar a conocer todo esto (lo que ya se sabe y lo que está aún por seguir descubriendo), el CEDOBI sigue engrosando su agenda de actividades divulgativas (siempre acompañada de una renovada web -http://www.brigadasinternacionales.uclm.es- ) que, especialmente este año, cuando se conmemoran 80 años de la llegada a nuestro país de aquellos brigadistas, continuarán dando vida a esa memoria.

Antonio Selva: “Tenemos en microfilm (que se han digitalizado) un listado de 14.000 brigadistas, aproximadamente, y la idea es ir metiendo información de cada uno de ellos y tener como una pequeña ‘Wikipedia’ de esos 14.000 (cifra que se irá incrementando); se ha hablado ya de hacer un convenio con la Biblioteca Pública de la para intercambiar información y darle una mayor difusión; también se va a presentar el libro de Las Brigadas Internacionales a través del Cómic en el Salón Internacional del Cómic en Angulema (Francia) y seguramente se hará una edición bilingüe; también participaremos en unas Jornadas de fuentes conservadoras sobre las Brigadas Internacionales en Nanterre (Francia); y también recibiremos (la idea es que el 14 de octubre) la exposición de fotografía antigua sobre la acción solidaria escandinava y los voluntarios en España de 1936-39, denominada ‘Un Tren hacia España’, procedente de Suecia; además, con la ayuda de la Filmoteca se van a proyectar una serie de cortos; se celebrará en el Auditorio (con la colaboración del Conservatorio) un concierto sobre la Música en las Brigadas; también queremos homenajear a quienes han trabajado aquí hasta ahora (como son Paco Fuster, Manuel Requena y, en tiempo de interinidad con labores de coordinación, )”.

Añade que “además, continuamos con la divulgación y la recogida de documentación en los pueblos, y vamos a contar con la colaboración del colectivo Foto Albacete para fotografiar varios lugares de la provincia para dar información a todo aquel que venga aquí siguiendo el rastro de, por ejemplo, su abuelo (en su día de Brigadista por estas tierras): habrá unos mapas interactivos que permitirán a esas personas dirigirse de una forma autónoma a cada pueblo, y yo creo que va a ser también un aliciente para la provincia (aunque no sea ése el motivo primordial) pero, por ejemplo en Cataluña, ya lo vienen haciendo”.

En cualquier caso, y tal y como concluye Carmen García, “a la gente ‘de a pie’, que nunca ha oído hablar de las Brigadas (o la gente joven), es el aspecto de las desgracias familiares que sucedieron lo que les llaman más la atención; sin embargo, luego cuando te pones a explicar lo que significó no sólo ese lado de ‘tragedia’ sino el orgullo que para algunos supuso haber participado en luchar contra el fascismo… también les llama la atención; considero que a muchas personas les gustaría saberlo, conocer lo que supusieron las Brigadas Internacionales (tanto para lo bueno como también para los casos que, posiblemente, hubo malos)”.

Luces y sombras, sombras y luces; parte de un recuerdo vivo en forma de huellas de aquellos que un día entendieron que su sitio estaba, ni más ni menos, que donde estuviera su lucha. Aquélla que dejó rastros que, en muchos casos, no conducen hoy… a este lugar de Albacete.

Pueden visionar el reportaje completo sobre el CEDOBI, si lo desean, mediante el vídeo que acompaña a este texto.