Como relatábamos, a finales de abril se constituía en Albacete un nuevo ‘Capítulo’ de la Fundación Toro de Lidia que, antes y después de esa ‘parada’ en esta tierra ese día, ya había dado pasos (y continúa dándolos) por otros puntos del país. ¿Qué recibimiento están teniendo, cuáles son las sensaciones (con respecto a la empatía con sus objetivos) que están percibiendo conforme el trabajo de la Fundación se va desarrollando?

Asegura Chapu, de inicio, que “está siendo muy satisfactorio, porque el trabajo de la Fundación (por ejemplo, mediante los ‘Capítulos’) está yendo a diferentes provincias y a diferentes núcleos más o menos taurinos (en el caso de Albacete, es una zona muy taurina, es una de las ‘grandes reservas’ de afición del toro) y los resultados están siendo muy buenos”.

Relata que por parte del aficionado, están recibiendo “alivio e ilusión por tener una herramienta con la que trabajar, no sólo desde sino desde diferentes puntos”; asegura que “la Fundación quiere estar pegada a la tierra y vinculada a la sociedad civil, que es la que tiene que defender esto, y una muestra es lo que está sucediendo en Albacete con la colaboración de gente tan valiosa en este objetivo (que yo creo que es noble) de proteger la Tauromaquia y de defender lo que somos y también una civilización y un mundo más diverso”.

Además, se refiere “al otro público” que tienen, “la gente que, en principio (y por diversas razones) no está en el ‘ADN’ del toro”, y entre la que asegura que están encontrando “muchísima comprensión” a sus argumentos, así como “un espacio de reflexión”.

“En este país en el que se han dicho tantas mentiras y se ha creado un automatismo de pensar que los toros son algo tradicionalmente despreciable, que hay que prohibir, que son minoritarios y que son de un color político… las cosas están cambiando y se está creando un espacio de reflexión verdadera, y para nosotros es muy satisfactorio; el camino es largo, la lucha va a ser importante y necesitamos de muchos amigos, de todos los que sientan que este motivo es justo, para que nos ayuden y estén ahí, pero lo resultados están siendo muy buenos”, avanza.

“La clave de la Fundación es que somos ‘todos’ y que representamos una ilusión”

¿Cuál es el gran valor de esta Fundación, aquello que verdaderamente la distingue (y la posiciona mejor) con respecto a otros intentos de colectivos que se hayan podido crear a lo largo del tiempo en defensa de la Tauromaquia (sobre todo, como un mecanismo de respuesta ante esa parte de la sociedad que no comparte la misma visión que el mundo taurino sobre la Fiesta y todo lo que la rodea)?

“Nosotros aplaudimos cualquier intento de las personas por proteger la Tauromaquia (se corresponda más o menos con lo que creemos que hay que hacer o no), aplaudimos todos –señala-; la diferencia que creo que distingue a la Fundación en este intento (que ha habido muchísimos) y la razón por la que ha fraguado es porque representa a todo el mundo, porque en la Fundación están los toreros, los banderilleros, los ganaderos, los empresarios… pero, además, está toda una masa de aficionados y de gente que piensa que el antitaurinismo y el abolicionismo es un ejercicio de falta de libertad y de censura, entonces estamos aglutinando a gente muy distinta y de ámbitos sociales muy diversos en cuanto a tendencias políticas, etc. y eso es muy importante”.

Para Chapu Apaolaza, “la clave de la Fundación es que somos ‘todos’ y que representamos una ilusión”; creen “con modestia” que es un organismo “prudente, que no da pasos en falso y que enmarca todas sus acciones dentro de un Plan Estratégico muy pensado”.

“Nosotros no contemplábamos otro escenario que el que está sucediendo: que un ministro de un Gobierno serio (como el de ) ponga por delante su responsabilidad como ministro a sus gustos personales”

El pasado viernes, 8 de junio, se procedía al intercambio de carteras ministeriales con motivo del cambio de Gobierno de nuestro país. Sin valorar aún más, ¿qué les parece, a priori, que España cuente de nuevo con un Ministerio diferenciado para el área de Cultura y Deporte?

“Nos parece bien cualquier apoyo a la Cultura, sentimos que la Tauromaquia es (obviamente) parte muy importante de la industria cultural de este país y hay que dedicarle todo el esfuerzo y atención a este asunto, con lo cual, todo lo que se haga en este sentido lo aplaudimos, porque somos parte de la expresión cultural de un país y de su patrimonio (al igual que pueden serlo todas las demás manifestaciones artísticas: el cine, la música, etc.); la Tauromaquia y las demás manifestaciones son un ámbito frágil y creemos que hay que protegerlo”, asegura.

Ya sobre la figura del propio ministro, Màxim Huerta (al que, desde la Fundación, se ha felicitado por el nombramiento y se ha invitado a conocer más el sector taurino), ha habido algo de ‘ruido’ ante el hecho de si influirá o no en su trabajo el que no le gusten los toros. Este pasado sábado, en una entrevista en La Sexta Noche, era preguntado por esto y dejaba muy a las claras que es ‘ministro de todas las culturas, de las que le gustan y de las que no, y que esperaba que se le juzgase a futuro por su gestión desde ahora y no por nada más ajeno a ésta’… ¿Casan estas palabras con lo que, al menos a priori, desde la Fundación esperan de él?

“Desde luego, no nos cabe ninguna duda a la Fundación; y desde el primer momento, el sentir dentro de la Fundación fue que, al margen de los gustos personales del ministro Huerta, nosotros no contemplábamos otro escenario que el que está sucediendo: que un ministro de un Gobierno serio (como el de Pedro Sánchez) ponga por delante su responsabilidad como ministro a sus gustos personales”, señala.

Asegura Apaolaza sobre este asunto de un ministro recién nombrado que ha sido criticado por diversos tuits antiguos (y, en algunos casos, descontextualizados), que “la Fundación Toro de Lidia no es amiga de las cacerías en , preferimos juzgar a las personas por lo que hagan en adelante y no por lo que dijeron un día y rebuscar en su timeline… no somos partidarios de ese tipo de persecuciones”; incluso afirma que “el tema de Màxim Huerta, del ministro, es muy interesante, porque el debate sobre los toros siempre estaba apantallado por el gusto de las personas”.

Relata cómo al preguntarle a cualquier persona sobre cualquier ámbito, prácticamente siempre lo primero que sale a la conversación es el gusto que esa persona tenga al respecto de lo que le han planteado (gusto, indudablemente, en sus infinitas tonalidades, tantas como personas preguntadas). Lamenta el portavoz de la FTL que “siempre se pone por delante el gusto de las personas cuando éste es un problema de libertad y de civilización que va mucho más allá del gusto”.

Al hilo de esto, subraya que entienden “que haya personas a las que puedan no tener en sus sensibilidad la Fiesta de los toros, y no son peores que los demás, no son más cortos en sensibilidad que los aficionados a los toros” e insiste en que “es una cuestión de elección”, lo cual “no quiere decir que no haya que proteger la libertad, el patrimonio y la diversidad cultural alrededor de la Tauromaquia”.

Señala que cuando se habla de censura en casos relacionados, por ejemplo, con la música u otro tipo de arte, “nadie se plantea si le gusta ese tipo de música, la gente simplemente estaría ahí”, al igual que sucedería “si se atenta contra otro tipo de libertades, como la libertad política o la libertad sexual; en este país que ha dado tantos pasos hacia la tolerancia, si alguien plantea que está en contra de determinada opción sexual o de género, nadie se cuestionaría lo primero su gusto sobre esa opción, sino que lo que se plantea es la necesidad de vivir en un país en el que haya libertad, y ése es el verdadero debate sobre los toros”, subraya.

Dicho esto, alude nuevamente al caso del ministro Huerta: “Haremos todo lo posible por enseñarle y por llevarle, pero nunca le vamos a obligar a que le guste”, reitera.

“Tenemos un largo camino a la hora de desmontar todos tópicos que se han generado alrededor de la Tauromaquia, hay muchos estereotipos que hay que derribar”

Dentro de este intenso trabajo de divulgación que desea seguir implementado la Fundación, ¿dónde están percibiendo que está la gran asignatura pendiente en cuanto a conocimiento del conjunto de la sociedad (sobre todo, la parte más ajena a la Tauromaquia) con respecto al mundo del toro en nuestro país?

“Hay trabajo en todas las líneas -afirma-; por ejemplo, en transmitir la importancia del toro dentro del mundo rural: cómo mantiene la ecología, cómo mantiene el ecosistema de la dehesa, cómo fija la población rural en el campo y cómo mantiene todo un andamiaje de una parte de la sociedad que es fundamental como es el mundo rural (que, además, suele estar fuera absolutamente de muchos de los planes políticos de algunos partidos)”.

Al hilo de esto, Chapu asegura que “el animalismo es un movimiento urbano que no tiene en cuenta al mundo rural, entonces enseñar el tesoro del toro en el campo es un asignatura pendiente (o, al menos, estamos seguros de que puede ir mucho más allá)”.

También apunta que “tenemos un largo camino a la hora de desmontar todos tópicos que se han generado alrededor de la Tauromaquia, hay muchos estereotipos que hay que derribar; por ejemplo, que ésta es una Fiesta minoritaria (cuando interesa a más de la mitad de los españoles de una manera o de otra, según el , y si no interesara, tampoco habría que prohibirla); o que los toros son de un color político, que son de derechas… (cuando los toros no son ni de derechas ni de izquierdas ni de nada, porque la mitad de los españoles no es nada; en realidad es la Fiesta del pueblo en toda su complejidad)”.

Prosigue señalando que “parte de la sociedad da como algo hecho que los aficionados a los toros somos una especie de sádicos; hay gente que no entiende para nada las sensaciones o sentimientos que tenemos las personas que vamos a los toros (y, por ejemplo, con la Fundación Toro de Lidia, que se ha propuesto llevar gente a los toros a Las Ventas, las sensaciones son totalmente distintas cuando comprenden, al margen de que les guste más o menos, que no estamos ahí para torturar un toro ni para disfrutar del sufrimiento de un animal, si eso fuera así habría gradas en los mataderos…)” y, en relación a esta labor de ‘desmontar estereotipos, concluye que “todos los caminos que emprendemos en realidad son largos, pero son fructíferos”.

“Como Fundación tenemos que proteger ese espacio de pensamiento en la universidad (que debería ser un espacio de libertad en todas las materias y que, desgraciadamente, en ocasiones no lo es)”

Ya cuando a finales de abril se presentaba el Capítulo de la FTL en Albacete, teníamos oportunidad de conversar con varios de sus integrantes (desde el presidente, , a una de sus patronos, , entre otros protagonistas). Coincidían entonces en señalar la importancia (para esta tarea divulgativa que sienta la gran base de la Fundación) de crear lazos de trabajo con la Universidad. Y ya la ha activado el proyecto Red de Asociaciones Culturales Taurinas Universitarias.

“La Fundación cree que la Universidad es un ámbito en el que los toros tienen que estar, por varias razones; por ejemplo, por el propio calado en cuanto a investigación y en cuanto a cultura que supone la Fiesta de los toros en todos los ámbitos (económico, veterinario, agrario, cultural, etc.) y, además, por los propios ataques que recibe”, explica.

Chapu no duda en asegurar que “es muy triste ver cómo en la sociedad española de 2018 haya gente que nos tenga que venir a explicar y a decir lo que se puede investigar en una universidad o no; creemos que desde todas las facetas de la libertad que tiene que defender la Tauromaquia, la libertad de cátedra es una de ellas; además, hay muchísima gente, muchísimos jóvenes (frente a uno de los estereotipos que señala que ésta es una Fiesta de gente mayor, cuando hay muchísimos jóvenes aficionados) que tienen muchas ganas y están buscándose unos a otros y necesitan un protocolo y una ayuda para constituirse en asociaciones con nuestra ayuda (aunque el trabajo lo van a hacer ellos); estamos encontrando muchísima complicidad y también alivio en muchos jóvenes que de pronto sienten que quieren montar esa red de una asociación en cualquier universidad y que ven que son muchos más de los que se imaginaban; nosotros creemos que como Fundación tenemos que proteger ese espacio de pensamiento en la universidad (que debería ser un espacio de libertad en todas las materias y que, desgraciadamente, en ocasiones no lo es)”.

Esto sucede cuando “hay que gente que quiere imponer su pensamiento y decide que en su universidad no se pueden estudiar temas taurinos”, algo con lo que quieren seguir luchando, por ejemplo, mediante esa Red de Asociaciones Culturales Taurinas Universitarias, uno de los ‘proyectos estrella’ dentro del Plan Estratégico de la Fundación, además de otros mecanismos que se van a poner en marcha, igualmente vinculados a la universidad, “en las próximas semanas” tal y como nos comenta el portavoz de la FTL: “Por ejemplo, un directorio de profesores que están abiertos a la investigación y a ayudar a investigadores sobre Tauromaquia, y un ‘contenedor’ para trabajos de investigación de todo tipo que se vayan haciendo en la universidad sobre la Tauromaquia y que puedan contenerse ahí”, adelanta.

Explica que “cuando se forman las Asociaciones Taurinas Universitarias, se pone en marcha la necesidad de investigar, y creemos que es fundamental fomentar esa investigación; la Fiesta de los toros tiene una riqueza en todos los ámbitos muy profunda y hay que ahondar en ello”, reitera.

“No seríamos el país que somos si los toros nos hubieran hecho peores; no hay ningún estudio, ninguno, que diga que la Fiesta de los toros y que la asistencia a espectáculos taurinos tenga efectos adversos en los menores de edad, no existe”

El pasado mes de mayo, un debate que había quedado algo apartado resurgía tras la proposición de ley del Grupo Podemos en la planteando prohibir la entrada y la participación de menores de 18 años en espectáculos taurinos, así como la emisión de festejos en horario infantil. Una petición a la que la FTL respondió dirigiendo a los portavoces de la Asamblea de Madrid una carta en la que resumían las conclusiones del informe realizado por la FTL sobre la realidad de la recomendación del , un tema del que conversamos con Chapu Apaolaza.

“La Fundación está sorprendida y dolida y nuestra sensación es de indignación porque es curioso cómo a veces las instituciones, los gobernantes y los políticos (cuyo trabajo no es nunca sencillo) se guían por sus gustos personales o ideológicos para tomar decisiones sobre la Tauromaquia, y eso es intolerable”, señala.

El portavoz de la Fundación es claro: “No hay ningún estudio, ninguno, que diga que la Fiesta de los toros y que la asistencia a espectáculos taurinos tenga efectos adversos en los menores de edad; no existe: el famoso informe de un Comité sobre Infancia de la se tomó y se decidió sin un solo informe aportado, sin ninguna documentación, que dijera que los toros son algo perjudicial para los niños; de hecho, los informes que maneja la Fundación (y que se han puesto a disposición de ese ) dicen exactamente lo contrario: cuatro informes aseguran que no existe un mal para los niños que son espectadores y otro informe (del psicólogo David Guillén) lo que dice es que los niños que se enfrentan a la Tauromaquia tienen más momentos de felicidad y encaran de una manera mejor los problemas (simplificando mucho un estudio complejo sobre psicología), y eso se ha hecho sobre alumnos de Escuelas Taurinas (que son, en principio, los más expuestos a la Tauromaquia, a esa supuesta violencia y perversión…)”, relata.

Apaolaza califica todo esto de “absurdo” y expone que “si la Tauromaquia (que ha estado en la vida de los españoles durante cientos de años) tuviera un efecto perverso en la educación de los españoles (que ya no son niños), éste no sería, por ejemplo, el país más tolerante del mundo en cuanto a opciones de género y libertad sexual o quizás no sería el país que está a la cola de Europa en violencia de género (pese a que haya que trabajar mucho más y que cualquier violencia contra las mujeres sea demasiada y sea más de lo que un país se puede permitir), no estaríamos a la cola en criminalidad, no estaríamos a la cabeza en seguridad, no seríamos el país que somos si los toros nos hubieran hecho peores…; la realidad lo que nos dice es absolutamente lo contrario, por eso hemos de defender que cualquier persona es dueña de dar a sus hijos la educación que quiere; entendemos que haya gente que no quiera llevar a sus hijos a los toros, pero entendemos que la gente del toro lleva a sus hijos a la plaza y que lo que está haciendo es enfrentarlos contra la realidad del mundo, contra un mundo que es muchas veces brillante y otras muchas un mundo duro, y les está inculcando muchísimos valores, como el respeto, como el valor, como ir de frente… todo aquello que transmite la Tauromaquia”, concluye.

Si lo desean, pueden escuchar al completo esta entrevista telefónica realizada a Chapu Apaolaza (portavoz de la Fundación Toro de Lidia) a través del archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la misma.