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El comercio internacional viene experimentando un notable crecimiento desde principios del siglo XXI mientras que la actividad comercial de los países más pobres empezó a disminuir en 1990, influida por la caída generalizada de los precios del sector primario en el mercado internacional, la sustitución materias primas de gran consumo en el pasado por productos sintéticos y la acción de las grandes compañías transnacionales que controlaban la comercialización de la mayor parte de las materias primas del Tercer Mundo, a las cuales imponían precios ventajosos para sus intereses empresariales, sin consideración hacia el interés legítimo del productor.
Ante esta situación, producida en gran parte por la aceleración del proceso de globalización y de liberalización económica experimentado desde la última década del siglo XX, ha sido impulsado el movimiento ciudadano en pro de un comercio justo, cuyo fin es evitar la intervención de intermediarios y especuladores en la cadena de producción, comercialización y consumo de los bienes exportados desde los países pobres hacia el mundo rico. De este modo, se garantiza a los productores un precio justo, que les permita cubrir sus costes de producción y generar los recursos suficientes para poder invertir en la maquinaria y las herramientas precisas para la producción, de modo que ésta no se interrumpa por falta de medios o de liquidez. Este movimiento, nacido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en 1964, se ha ido desarrollando y evolucionando hacia la creación de organizaciones de Comercio Justo, que reciben apoyos institucionales para realizar su importante labor social.
Para conocer las características y el grado de desarrollo del Comercio Justo en la Región -nivel de comercialización, productos, tiendas, subvenciones, proyectos, actos, etc.-, hemos recabado la opinión de Jesús Montalvo, director general de Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Las coyunturas económicas difícilmente benefician a los países pobres porque cualquier crisis del mercado de materias primas les influye, ya que su economía depende en un 50% de la exportación de las mismas.
Incluso, existen países que dependen de un sólo producto mientras que se ven obligados a endeudarse para adquirir todo lo que son incapaces de producir, intentando paliar este déficit aumentando la producción de sus materias primas, con lo que los precios de éstas descienden vertiginosamente en el mercado convencional, que sólo busca beneficios.
Con el fin de paliar los problemas que sufren los países pobres para comercializar sus productos en unas condiciones justas que permitan su desarrollo económico, se ha constituido una nueva estructura económica denominada Comercio Justo, única red en la que los intermediarios están dispuestos a reducir sus márgenes para que le quede un mayor beneficio al productor.
La distinción entre la economía convencional y la economía alternativa es clara y se mide por el papel que se concede al trabajo asalariado, así como por el proyecto político de cambio social que acompaña a esta economía alternativa, ofreciendo al consumidor opciones de compra que benefician al productor del Tercer Mundo y cambiando las reglas dominantes del mercado convencional, que no son otras que la búsqueda de lucro.
El Comercio Justo es un movimiento social integrado por productores en vías de empobrecimiento, comerciantes sin ánimo de lucro y consumidores solidarios que trabajan por un modelo más justo de intercambio comercial con un enfoque alternativo al comercio convencional internacional en busca de un desarrollo sostenible para las productoras excluidas y desfavorecidas.
El productor que trabaja para una cadena de comercio justo debe comprometerse a agruparse en cooperativas que se rijan por principios democráticos y deberá ser capaz de ofrecer productos de calidad y de planificar su cantidad de producción y las fechas de entrega antes de aceptar los pedidos.
A cambio, las organizaciones de Comercio Justo (OCAs) les garantizan el acceso directo al mercado europeo, el pago de un precio justo, el abono por adelantado de entre un 40% y un 50% del valor de los productos –para que puedan invertir esa cantidad, sin peligro de arruinarse, en la adquisición de las materias primas y herramientas necesarias para su trabajo- y el mantenimiento de relaciones contractuales a largo plazo.
La actividad de comercio justo se rige bajo unas condiciones que se pueden simplificar en que debe ser sostenible a escala económica, medioambiental y social. Así se configura la dimensión pedagógica del comercio justo, cuya práctica implica la instrucción de los productores en valores de civismo, democracia y respeto al medio ambiente.
Al mismo tiempo, el Comercio Justo pretende concienciar al consumidor de las condiciones de vida de los productores en sus países de origen, que son muy deficientes. Las transacciones justas persiguen una mayor equidad, transparencia y humanidad en los intercambios de bienes, para contribuir al desarrollo sostenible de los países pobres. Por tanto, las bases del comercio justo no sólo deben ser entendidas por los miembros de las organizaciones de Comercio Justo sino también por los consumidores de sus productos. Por ello, afirma Jesús Montalvo, director general de Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, “es fundamental informar y concienciar a los consumidores en materia de Economía Solidaria y de Comercio Justo, sobre todo intentar conseguir hábitos de compra con unos criterios acordes al mismo, para lo cual los consumidores deben saber por qué se está desarrollando el Comercio Justo”.
En España, los gobiernos de las distintas Comunidades Autónomas han ido tomando conciencia de la importancia del Comercio Justo apoyándolo con inversiones cada vez mayores. Cada gobierno ha creado unas medidas, concretamente, según manifiesta Jesús Montalvo, “José María Barreda, en su discurso de envestidura, asumió un compromiso con el Comercio Justo en Castilla-La Mancha, a fin de minimizar las desigualdades y para luchar por un mundo más justo y solidario”. De hecho, Castilla-La Mancha ya viene dando pasos en este sentido desde hace tiempo. Gracias a la firma de un convenio con la consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Consumo, se iniciaron acciones en materia de Comercio Justo y surgió la Red de Comercio Justo y Consumo Responsable; y en 1999 las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaron una Proposición no de Ley para el desarrollo de acciones destinadas a fomentar el Comercio Justo. Castilla-La Mancha es la única Comunidad Autónoma que tiene una línea de subvenciones directas para el Programa de Comercio Justo y Economía Solidaria en materia de consumo. “Colaboramos con las asociaciones de Comercio Justo, que están trabajando directamente y que están comercializando lo que producen los terceros países, mediante apoyo económico y técnico para trabajar conjuntamente, no sólo con la red de Comercio Justo sino también con otra clase de asociaciones”, señala el director general de Consumo, que revela a continuación la cifra correspondiente a este año, “hemos tenido un incremento de un 13% y estamos en casi 260.000 mil euros de apoyo para las actividades de estas asociaciones, sobre todo actividades de formación y apoyo de las tiendas”.
Bianualmente se celebra en Ciudad Real la Feria Internacional del Comercio Justo, “que este año 2006 vamos a realizar conjuntamente la Junta de Comunidades, la Delegación de Sanidad y las Asociaciones de Comercio Justo”, anuncia el Director, resaltando que en este tipo de eventos “se actúa sobre el ciudadano creando esa conciencia y esos criterios que fomentan las acciones sobre el Comercio Justo”, subraya.
Una iniciativa caritativa, destinada a socorrer a los exiliados chinos en Londres en la década de 1950, está considerada como el precedente del movimiento en pro del comercio justo. Concretamente, la organización humanitaria Oxfam Internacional incorporó a la oferta de sus tiendas los artículos de artesanía producidos por tales refugiados, que hallaron así un medio de subsistencia.
Como antecedente directo de la actividad, debe señalarse la fundación, en 1964, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (en su sigla inglesa, UNCTAD). En la reunión inaugural, algunos delegados de los países del Tercer Mundo pidieron facilidades para la venta de sus productos en vez de ayuda internacional en forma de créditos y fondos para el desarrollo procedentes de los países del Primer Mundo. De esta solicitud surgió la iniciativa de crear una línea de comercio internacional que librase de trabas aduaneras y de las actuaciones especulativas a los productos exportados por los países pobres.
Siguiendo el ejemplo de Oxfam, se crearon las primeras tiendas UNCTAD para vender productos artesanales del Tercer Mundo, embrión de la primera organización de comercio alternativo que ha evolucionado vertiginosamente desde su gestación.
En 1990 se creó la Asociación Europea de Comercio Justo (en su sigla inglesa, EFTA), integrada por 12 asociaciones de diez países europeos (Alemania, Austria, Bélgica, España, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Francia y Suiza), y a mediados de la década de 2000 existía alrededor de un centenar de asociaciones de Comercio Justo en 18 países europeos, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón. En 1998 se creó en los Países Bajos la primera marca de productos de Comercio Justo, Max Havelaar, cuyo ejemplo proliferó rápidamente.
En 2005, pese al enorme crecimiento experimentado por el Comercio Justo, éste sólo representaba el 0,01% de los intercambios comerciales a escala mundial. Sin embargo, en algunos países europeos sus productos han alcanzado cuotas de mercado significativas: un 15% de las ventas de plátanos en Suiza están encauzadas por este movimiento, así como un 70% del consumo de café en Austria y un 30% del mismo en Bélgica. En el ámbito de esta actividad comercial, los productos alimenticios acaparan el 56% de las ventas y la artesanía el 40%.
El 16 de marzo de 1996, 17 organizaciones, reunidas en Madrid, acuerdan construir la Coordinadora Estatal de Organizaciones de Comercio Justo (CECJ).
La Coordinadora pertenece a NEWS! (Red Europea de Tiendas de Comercio Justo), que reúne a todas las coordinadoras estatales europeas, de las que dependen cerca de 3.000 tiendas de Comercio Justo.
La coordinadora tiene un representante en NEWS! desde 1996, que sirve de canal de información en ambas direcciones, sobre todo para la preparación y difusión de campañas de información y sensibilización. En común con NEWS!, la Coordinadora celebra cada año el Día Europeo de las Tiendas de Comercio Justo, con la doble finalidad de dar a conocer el Comercio Justo y promocionar las tiendas existentes.
La Coordinadora, que en la actualidad está constituida por 30 asociaciones y cuya finalidad es potenciar el Comercio Justo en nuestro país, tiene como objetivos coordinar y canalizar la comunicación entre las organizaciones de Comercio Justo; velar por el cumplimiento de los criterios; representar a sus miembros ante los organismos estatales e internacionales; promover entre las organizaciones de Comercio Justo la coordinación de las importaciones y prácticas comerciales; otorgar un distintivo a las tiendas que están integradas en ella, como garantía para el consumidor de que cumple los principios del comercio justo; y promover actividades e iniciativas que contribuyan a fomentar el Comercio Justo, con especial incidencia en informar y sensibilizar a la sociedad.
Un proyecto inmediato del Gobierno castellano-manchego es el compromiso de crear, con la Federación de Municipios y Provincias, la Red de Compra Pública Ética, donde la propia Administración sea la primera que tome conciencia, de hecho hay ya una serie de artículos, como ropa o café, de los que la Administración se puede surtir. Con la creación de esta Red, Jesús Montalvo manifiesta el propósito de “fomentar el Comercio Justo, por el que tanto estamos luchando desde Castilla-La Mancha”.
Algunos Ayuntamientos, dentro de sus contratos, adquieren ropa de trabajo y limpieza o café para las máquinas… Concretamente, desde Diversidad y Desarrollo para el Sur (DIDESUR), con sede en Azuqueca de Henares (Guadalajara), ha partido la iniciativa de distribuir a través de la Universidad de Castilla-La Mancha, en las cafeterías de los diferentes Campus, café proveniente de la provincia mejicana de Chiapas y de Tanzania. Este café, además de poseer el valor añadido que tiene cualquier producto de comercio justo, es un café de producción orgánica, libre de pesticidas y componentes agroquímicos, lo que garantiza que es un café de excelente calidad.
En 1969 se abrió en los Países Bajos, concretamente en Holanda, la primera tienda de comercio justo, Brenkelen. La actividad sumó pronto 120 establecimientos, distribuidos tanto en territorio holandés como en otros países europeos (Alemania, Suiza, Austria, Francia, Suecia, Reino Unido y Bélgica).
A partir de la década de 1970 se registró una gran expansión de este tipo de tiendas, de las cuales había en 2005 más de 2.740 establecimientos, repartidos por 18 países europeos y agrupados en redes comerciales, con una facturación cercana a los 260 millones de euros.
Respecto a Europa, el fenómeno de las tiendas solidarias en España es todavía incipiente. A finales de 1986 surgieron las primeras iniciativas de Comercio Justo con la apertura de dos tiendas, una en el País Vasco y otra en Andalucía. En torno a 1994 el movimiento empezó a crecer y a adquirir cierta solidez con la proliferación de tiendas por todo el territorio nacional. “En Albacete capital, por ejemplo, tenemos la tienda de Comercio Justo ‘Romero’, en la calle Pedro Coca”, indica Jesús Montalvo, especificando a continuación que en Tomelloso se encuentra la tienda que más productos vende de Comercio Justo en Castilla-La Mancha.
El tipo de productos a la venta en las tiendas de Comercio Justo ha ido cambiando con el avance del sector en nuestro país. En sus inicios, las ventas se centraban casi exclusivamente en productos de artesanía, con un pequeño porcentaje de textiles. Se trataba, por tanto, de artículos de regalo o decoración, que no entraban dentro de la cesta de la compra habitual para los consumidores.
Con el paso del tiempo, estos porcentajes se han ido modificando y la alimentación ha hecho una fuerte irrupción en el mercado. Mientras que antes en las tiendas de Comercio Justo sólo se encontraban ciertos productos, “ahora el abanico es ya el de una tienda de alimentación donde se pueden conseguir bastantes productos”, asegura el director general de Consumo, confirmando que la Red de Castilla-La Mancha tiene su propio anagrama y se comercializan como tales. A parte de la alimentación, también se comercializan objetos de regalo, continúa el Director, “concretamente nosotros en la campaña de Navidad hicimos regalos que consistían en bolsas de yute realizados en Tailandia por la Asociación de Mujeres”.
Estas asociaciones antes tenían el problema de que no podían surtir el mercado europeo pero hoy, gracias al Comercio Justo, hay unas comercializadoras que abastecen el mercado.
El consumidor es el eslabón final que hace posible el Comercio Justo. Al utilizar con responsabilidad su poder y valorar no sólo el precio de los productos, -ya que son entre un 10 y un 15% más caros que sus equivalentes convencionales, sino también las condiciones sociales y ecológicas en que se han fabricado-, puede contribuir a establecer relaciones comerciales más equitativas.
El consumidor debe tener presente que este tipo de comercio garantiza al productor entre un 30 y un 35% del precio de venta al público de su producto en el primer mundo, lo que supone 35 veces más de lo que ganarían con el mercado convencional.
En Europa Occidental, entre un 10 y un 20% de las familias están dispuestas a pagar un poco más por estos productos, apreciando así el valor añadido del Comercio Justo. Pueden adquirir otros productos, procedentes del Tercer Mundo, pero sólo los productos de Comercio Justo respetan con seguridad todas las condiciones que caracterizan este tipo de comercio.
En este sentido, es fundamental la concienciación, “que pasa por empezar a realizar cambios en situaciones de nuestra propia vida cotidiana. El planeta es una herencia que hemos recibido y lo tenemos que dejar mejor que nos lo encontramos, para lo que debemos intentar, con hábitos cotidianos y a través de pequeñas acciones, que sea mucho más justo y solidario. Sabemos que es necesario un esfuerzo económico, no muy grande para la sociedad en la que vivimos nosotros, que supone una gran ayuda para los países productores”, concluye Jesús Montalvo, director general de Consumo de la Junta de Castilla-La Mancha.
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Grupo de Comunicación La Cerca
Me encanta el sistema de trabajo, me encanta el comercio justo y lo valoro muchisimo. Solo que hasta ahora en todos los comentarios que encuentro siempre utilizan “tercer mundo”. Pienso que deberiamos de inducir a que se dejara de usar ese termino. Existe un solo mundo, si nos seguimos refieriendo asi genera un pensamiento de disgregacion. Respeto mucho los comentarios y a las personas que hacen posible todo esto. Mi comentario es solo una sugerencia y pido disculpas en caso de incomodar a alguna persona. Muchas gracias.