Los accidentes producidos por trabajos en alturas continúan ocasionando muertes o lesiones de gravedad entre los trabajadores o particulares que los sufren.

En la última década, 12 trabajadores de Castilla-La Mancha fallecieron por estas circunstancias y 38 sufrieron lesiones de gravedad tras caerse de las cubiertas en las que se encontraban trabajando.

Aunque pueda parecer que este tipo de accidentes afecta únicamente a trabajadores del sector de la Construcción, solo la mitad de ellos se han producido en obras. El sector Agrario, el Industrial y en el sector Servicios han tenido lugar el 58% de los accidentes mortales por caída desde altura.

Se consideran trabajos en altura y de riesgo aquellos que se lleven a cabo en andamios, escaleras, cubiertas, postes, plataformas, vehículos, etc., así como trabajos en profundidad, excavaciones, pozos, etc. Son numerosas las actuaciones que requieren la realización de trabajos en altura tales como tareas de mantenimiento, reparación, construcción, restauración de edificios u obras de arte, montaje de estructuras, limpiezas especiales, etc.

En estos trabajos, la vida de la persona está expuesta, por lo que se consideran de alto riesgo, motivo por el que la ley obliga a contar con capacitación especializada para la realización de este tipo de labores, equipos de protección y un plan de emergencia y rescate que sea seguro y eficiente.

La experiencia demuestra que incluso en caídas por encima de 1,5 metros e incluso desde 1 metro, puede haber consecuencias graves desde el punto de vista preventivo. Pero a partir de 2 metros y según la normativa, se considera que las tareas conllevan un riesgo para el trabajador, y será necesario el uso de equipos de protección individual.

Se trata de labores que única y exclusivamente deben desempeñar trabajadores especializados y formados en trabajos en altura.

Factores que intervienen en caídas por trabajo en alturas: humanos y materiales

Entre las causas que intervienen en caídas por trabajo en altura podemos encontrar factores humanos y materiales.

En cuanto a los factores humanos, hay que tener en cuenta la edad, fortaleza física, estado de salud o episodios de vértigo o desequilibrio en las personas que desempeñen este tipo de labores.

Así, las condiciones físicas del trabajador deben ser adecuadas ya que con la edad pueden aparecer procesos degenerativos que provoquen lesiones e impidan la realización segura de los trabajos en altura. Para evitarlo, se recomiendan las revisiones médicas anuales que permiten conocer el estado físico de los trabajadores. Estos además, deben mantenerse en unas condiciones físicas normales, evitando sobrepeso, sobreesfuerzo, manteniendo una alimentación correcta y, por supuesto, no consumir bebidas alcohólicas ni otras sustancias estupefacientes en el trabajo.

Por otro lado, las condiciones psicológicas del trabajador que implican distracciones, falta de atención, exceso de confianza, falta de prudencia o presión para hacer el trabajo en el menor tiempo posible, hacen una mezcla muy peligrosa en el trabajo. El empleado debe concienciarse de que usar las medidas de seguridad va en su propio beneficio y las empresas han de contemplar los tiempos de producción teniendo en cuenta que el trabajo se debe realizar según las normas de seguridad, que son de obligado uso.

En cuanto a las causas humanas derivadas de la formación, se contemplan factores como la incorrecta utilización de los equipos de trabajo y de medidas colectivas o individuales de protección. Así, todos los trabajadores deben conocer las técnicas de trabajo seguro en altura y las empresas deben facilitarles los medios técnicos y materiales y también enseñarles a utilizarlos correctamente, para que su trabajo sea seguro.

Por otro lado, también existen factores materiales que pueden provocar accidentes por trabajos en altura.

Aquí se encuentran las carencias en equipos de protección individual mediante los que los trabajadores no podrán aplicar las técnicas preventivas en las que hayan sido formados. Los equipos de protección individuales deben ser acordes a las tareas a desempeñar, teniendo en cuenta los riesgos, la altura de caída o la estabilidad de los equipos.

También existen problemas relacionados con el uso inadecuado de los equipos de protección, por lo que es conveniente realizar supervisiones para verificar su correcta utilización, además de hacer revisiones periódicas. Antes de ponerse los equipos, se recomienda a los trabajadores que revisen los mismos para comprobar que no se han deteriorado o dañado.

La influencia de los factores meteorológicos como el frío, el calor, el viento o la lluvia, pueden suponer situaciones peligrosas por los trabajadores. Por ello es conveniente que las empresas tengan un protocolo en el que se recojan las situaciones atmosféricas en las que se deben suspender los trabajos en alturas.

Además, se debe tener en cuenta en este tipo de trabajos las caídas de objetos, ya sean desprendidos o por la manipulación de los trabajadores en distintos niveles. Para evitar accidentes relacionados con ello, es imprescindible utilizar medidas de protección como cascos o redes.

¿Cómo evitar los accidentes relacionados con trabajos de altura?

Para evitar los accidentes relacionados con los trabajos en alturas es necesario tener conciencia de que estas labores deben ser desempeñadas por personal especializado que disponga de todos los medios de seguridad necesarios.

Además, los promotores o titulares de los edificios, incluidos los particulares, juegan un papel muy importante ya que deben recopilar la mayor información posible a cerca de la situación de la cubierta para posteriormente trasladarla al personal especializado y la complete con el fin de planificar adecuadamente los trabajos.

Resulta imprescindible en este caso que dicho personal esté en disposición de demostrar que trabajará de forma segura. Además, los empresarios en cuyas instalaciones se vayan a acometer actuaciones de este tipo, deben tener en cuenta que no pueden ser realizadas por trabajadores de la propia empresa sin la debida cualificación, experiencia, formación y medios.

Los equipos de protección para los trabajos en altura

Los equipos de seguridad protegen a los trabajadores contra las caídas de altura. Su objetivo es sostener y frenar el cuerpo del trabajador con total seguridad en determinados trabajos con riesgo de caída.

Un equipo de protección individual deberá ser adecuado a los riesgos de los que haya que protegerse, además de responder a las condiciones existentes en el lugar de trabajo, teniendo en cuenta las exigencias ergonómicas y de salud del trabajador y adecuarse al portador, tras los necesarios ajustes.

Estos sistemas tienen el objetivo de proteger al usuario contra caídas de altura ya sea mediante la prevención o detención de las mismas. Existen, por tanto, sistemas de retención, de sujeción, de acceso mediante cuerdas, sistemas anticaídas y sistemas de salvamento que deberán ponerse en funcionamiento según el orden expuesto.

Así, en primer lugar, los sistemas de retención están pensados para prevenir las caídas y evitan que el usuario alcance zonas donde existe riesgo de caídas de altura como, por ejemplo, una cubierta sin barandilla ni peto.

Por otro lado, los sistemas de sujeción permiten al usuario trabajar en tensión o suspensión y prevenir una caída como, por ejemplo, realizar trabajos en un tejado inclinado o en torres de telecomunicaciones. En estos casos es necesario protegerse mediante un sistema de sujeción que permita al trabajador tener las manos libres pero que aporten sujeción en el puesto de trabajo.

Existen también los sistemas de protección contra caídas mediante cuerdas que previenen los accidentes a través líneas de seguridad conectadas a puntos de anclaje. Se utilizan normalmente en trabajos verticales y para ellos también son necesarios los sistemas anticaídas. Existen diferentes tipos de sistemas anticaídas que garantizan la protección del trabajador ante las situaciones de riesgo de caída de altura. Gracias a ellos, el trabajador se ve frenado ante una posible caída, recorriendo la mínima distancia posible y quedando suspendido sin sufrir ningún daño. Los sistemas anticaídas están compuestos por un arnés, un subsistema de conexión y un dispositivo de anclaje para detener la caída.

Por último, los sistemas de salvamento tienen el objetivo de prevenir las caídas libres en el momento en el que los trabajadores se encuentran suspendidos en su arnés. En este caso será necesario poner en marcha este sistema que está formado por un anclaje, un arnés y un dispositivo que permita la elevación de la persona o su descenso.

El papel de las nuevas tecnologías en la prevención de accidentes en trabajos de altura

Los avances tecnológicos también se han instalado en el sector de la prevención de accidentes laborales en los últimos años, sobre todo con la aparición de los drones, aeronaves pilotados por control remoto que surgieron con una finalidad exclusivamente militar, pero que en la actualidad, los técnicos de prevención están conociendo la forma en que estos dispositivos se pueden aplicar en materia de seguridad y salud.

El uso de drones aplicados a los riesgos laborales permite realizar tareas de inspección visual del estado de una infraestructura, supervisión del estado de protecciones colectivas de seguridad, observar el estado de anclajes, barandillas, redes de seguridad y otras protecciones. Además, también permite identificar lugares que hayan podido quedar expuestos sin protección por un fallo humano como, por ejemplo, huecos de fachadas, de ascensor o montacargas.

Además, los drones pueden utilizarse para medir parámetros habituales en la prevención de riesgos como la temperatura, la humedad relativa, el CO2 o compuestos químicos, entre otros sin necesidad de verse expuesto a este tipo de factores.

Los avances que se conseguirán gracias a los drones tendrán el objetivo de sustituir al hombre en aquellas actividades que entrañen un mayor riesgo, disminuyendo o acabando con accidentes relacionados con estos trabajos.

Pasos a seguir para que los trabajos sean seguros

Una vez que se ha contratado a personal especializado para realizar el trabajo, se procede a recopilar la información en relación a la situación de la cubierta o infraestructura a tratar. A partir de ahí, se planifica la forma en la que se accederá al espacio de trabajo y el desembarco de los trabajadores teniendo en cuenta el peso de los materiales y del personal humano. Posteriormente se instalan las protecciones colectivas e individuales, el itinerario de tránsito y pasarelas, la elevación, la señalización de la zona de trabajo, y la actuación en caso de emergencia.

Por último será necesario preparar los trabajos garantizando que se dispone de los medios previstos y de la adecuada formación, información y aptitud física y mental de los trabajadores que subirán a la cubierta, así como también se designará a una persona responsable de supervisar los trabajos.

Implicación colectiva y concienciación para prevenir

Con el objetivo de contar con unos centros de trabajo seguros en Castilla-La Mancha, será imprescindible una mayor concienciación de empresas, trabajadores, sindicatos y administraciones.

En este punto y con el objetivo de promocionar la cultura preventiva, en Castilla-La Mancha existe el Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales 2017-2021, que contempla la realización de campañas de sensibilización que contribuyen a que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la relevancia de la prevención en este tipo de trabajos.

Además, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las administraciones públicas competentes a vigilar y controlar el cumplimiento de la normativa preventiva por parte de los sujetos obligados y, en su caso, sancionar los incumplimientos.

La Ley de Prevención obliga a los empresarios a velar por la seguridad y salud de los trabajadores a su cargo, a través de una adecuada evaluación de los riesgos y de una actividad preventiva integrada en la gestión general de la empresa. De igual modo, atribuye una serie de obligaciones al respecto, tanto para los trabajadores autónomos, que ejercen su actividad de manera personal y directa, como para el conjunto de trabajadores que desarrollan su actividad en el marco de una empresa o al servicio de una administración pública.

Sindicatos, asociaciones sectoriales y empresariales, mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, fundaciones laborales, servicios de prevención ajenos y profesionales de la prevención, contribuyen de igual modo a la prevención de este tipo de accidentes.

A través del trabajo colectivo de todos los implicados se podrá acabar con este tipo de accidentes que siguen costando la vida a trabajadores de distintos sectores.