El Origen del proyecto ‘Ecobarrio Santa Teresa’

David Cañaveras: “Lo que nosotros planteamos (o lo que planteaban los vecinos, que fueron los que empezaron a plantearlo) fue la remodelación del barrio: tienen problemas de ocupación, las viviendas son infraviviendas, muy pequeñas, no tienen ascensor, los aislamientos están bastante degradados… y nos propusieron hacer un planteamiento de cómo se podía solucionar eso.

Nosotros lo estudiamos, a raíz de una propuesta que nos hizo el Grupo socialista, porque la línea fue así: los vecinos plantearon al Grupo socialista un problema que tenían en el barrio, ellos empezaron a buscar posibles soluciones y contactaron con varios técnicos y varios promotores (y, entre ellos, con nosotros). Nos hicieron una propuesta que era bastante básica: empezar a trabajar sobre posibles soluciones para ese barrio a coste cero (no se podía cobrar nada a nadie: ni a los vecinos, ni al Ayuntamiento ni a nadie).

Empezamos a estudiar la propuesta para ver qué se podía hacer con el barrio e hicimos un planteamiento que se les presentó luego a los vecinos. Ese planteamiento tiene varias ‘premisas de viabilidad’: la primera premisa es que el 90% de los vecinos esté de acuerdo; la segunda premisa, que hace falta más edificabilidad en la zona (porque hay 432 viviendas y vimos que los propietarios tenían muy pocos recursos). Hicimos una entrevista a varios vecinos para determinar qué era lo máximo que podían gastar, y vimos que estaba entre los 5.000 y los 10.000 euros para remodelar su vivienda; entonces vimos que hacía falta un incremento de la edificabilidad para que esos propios vecinos construyeran, aparte de sus viviendas, otras nuevas viviendas que vendieran a terceros y, con esos ingresos, pudieran cambiar sus viviendas por otras mejores.

Hay varias premisas más, como la concesión de las ayudas o subvenciones, (y premisas más ‘pequeñas’ como el acuerdo entre los propietarios, etc.); pero las principales, sobre todo, eran ésas: el 90% de los vecinos de acuerdo, la concesión de las ayudas y poder tener más edificabilidad.

Se lo planteamos a los vecinos y, a partir de ahí, empezamos a trabajar. Primero era una cosa que estaba muy ‘en el aire’, hacía falta también sobre todo una voluntad política de tener ese incremento de la edificabilidad en zonas que necesitaran esa regeneración para poder costear los gastos de poder remodelarlo todo”.

Las razones para pedir ampliar la edificabilidad

David Cañaveras: “La edificabilidad se puede ampliar más o menos: cuanto menos se amplíe, más tendrán que poner los vecinos; nosotros hemos hecho el cálculo para que les costara entre 5.000 y 10.000 euros (una media de 7.000), y para eso haría falta ampliar las viviendas de las 432 actuales a alrededor de unas 600; pero esto es flexible: nosotros utilizamos varios márgenes de seguridad, es decir, que no hace falta que sean todas esas viviendas, sino que se hace una propuesta; cuanta más edificabilidad, menos pagarán los vecinos, y cuanto menos edificabilidad, más tendrán que pagar.

Ahora lo que necesitamos es, por parte de la Administración, que nos diga si eso es posible; y, si es posible, cuánto se podría ampliar. A partir de ahí, volveríamos a hacerles un planteamiento a los vecinos sobre el precio concreto”.

Las ‘premisas’, indispensables para comenzar

David Cañaveras: “De momento, la garantía que tenemos de los fondos que procederían de ayudas pertenecen a una línea que caduca este año y que se ha prorrogado un año más; dentro de esas premisas, nosotros lo que les comentamos a los vecinos es que, igual que llevamos trabajando a coste cero ya durante muchos meses, si deciden que esto salga adelante (si se logra ese 90% de acuerdo), empezaremos a negociar la parte de la edificabilidad y la de las ayudas. Si en alguna de las negociaciones algo no llegara a término, los vecinos nunca habrían arriesgado nada: sigue siendo nuestro riesgo; llegado el momento, si no se tiene esa edificabilidad o no se tienen esas ayudas, no se seguiría adelante y los vecinos no tendrían ningún problema.

No se empezará el ‘trabajo real’ y el ‘riesgo’ de los vecinos para poder sacar esto adelante si no tenemos esas tres primeras premisas resueltas”.

¿Qué características tendría el barrio con dicho proyecto?

David Cañaveras: “La primera propuesta era intentar que fuera un ‘ecobarrio’; para tener esas viviendas más, necesitaríamos más edificabilidad y sería más volumen construido. Para poder construir más volumen (y, además, tener más zonas verdes y más equipamientos), tendríamos que cambiar la tipología que hay ahora mismo de ‘bloque’ a una tipología más ‘en torre’ (que es tener menos huella sobre el terreno pero un poco más de altura), entonces cambiaría bastante la imagen; estamos trabajando ya, por un lado, en el tema de gestión con los vecinos y, por otro, en hacer varias propuestas sobre cómo podría quedar la imagen de la ciudad.

Hace poco hablé con el (porque esto era un tema que estaba en el aire y que, sinceramente, nadie creía que pudiera salir… pero parece que en las últimas semanas se ha movido algo y que tiene posibilidades más reales de las que había hace unos meses…); de modo que una vez que vimos que esto podía ir adelante, me puse en contacto con el Colegio de Arquitectos para proponerles que se hiciera algún tipo de ‘mesa redonda’ o incluso con arquitectos más jóvenes poder llegar a una serie de concurso de ideas para ver cómo podía ser la imagen del barrio”.

Las diferentes situaciones de los vecinos, a estudio

David Cañaveras: “Hay varios tipos de vecinos; nosotros intentamos distribuirlos también en los diferentes tipos; hay gente que directamente lo que dice es que tiene miedo de meterse en algo así (porque temen que se les vaya a robar, se les vaya a engañar…); nosotros intentamos explicarles, en la medida del tiempo que tenemos con cada uno, que el proyecto lo tenemos enfocado de forma que aunque quisiéramos, no podríamos engañarles porque es un sistema muy estructurado, y ésa sería la primera tranquilidad que intentamos transmitir a los vecinos.

Luego nos sorprendió mucho (porque era algo que no pensábamos cuando empezamos con esto) que la gente quería vivir en el mismo sitio donde vive ahora, en su misma calle, etc. de modo que el proyecto lo hemos enfocado de forma que pudieran estar en la misma calle y en el mismo número.

También les preocupaba mucho el tema del tiempo que tenían que estar fuera; dentro de las ayudas, hay unas que son para el alquiler, para el realojo, y son ayudas de (aproximadamente) unos 350 euros mensuales, con lo cual la gente que vive ahora mismo en unas viviendas que son muy pequeñas (de entre 36 y 40 metros), con ese dinero podría mudarse a una vivienda entendemos que bastante mejor que la que tienen ahora durante ese tiempo de obras hasta que pudieran volver a su casa.

También estamos estudiando otra serie de cosas, porque hay gente muy mayor, que no tiene familia, que no tiene posibilidad de ayudas… y tenemos que estudiar caso por caso pero estamos viendo planes de ayuda también para, por ejemplo, hacerles la mudanza… Cada caso hay que estudiarlo para que ese cambio les sea lo más llevadero posible (buscar sitios de realojo lo más próximos al barrio, incluso al hacerlo por fases, podríamos utilizar las primeras fases para el realojo de los de las siguientes para que se queden en el barrio en las casas que ya hayamos construido). Con esto es ahora con lo que estamos intentando ‘montar el puzle…”.

Plazos de ejecución

David Cañaveras: “Nosotros tenemos un plazo aproximado de tres años desde que se inicien las obras hasta que se terminen; es un plazo flexible, pero que estaríamos hablando de entre tres y cinco años; tres años es el máximo que manejaríamos para las primeras fases; si decidiéramos hacerlo un poco más por fases (por el tema de los realojos), sí que nos iríamos a cinco años, pero nunca tendríamos a la gente fuera de sus casas más de entre dos y tres años; digamos que, si todo fuera ‘a la vez’, serían tres años, y si lo hiciéramos ‘faseado’ podríamos llegar hasta cinco años; pero, según nuestras cuentas, la gente tendría que estar unos dos años de alquiler fuera de su casa”.

¿Son los jóvenes los más motivados con el proyecto?

David Cañaveras: “Sí, esos son los que más animados están. Hay gente de todo tipo… hay gente que ha hecho reformas y que ha venido diciéndonos que si hubieran sabido esto igual no las habrían hecho pero que aun así están muy de acuerdo con hacer el proyecto porque por mucho que intentan reformar al final… lo que hay es lo que hay.

El otro día hablamos con una persona bastante alta que nos comentó que los techos son muy bajos; hay gente que es joven pero que no tiene a lo mejor una movilidad suficiente como para estar subiendo y bajando tres pisos de escaleras todos los días… Nos dijeron que era una muy buena oportunidad (sobre todo la gente joven, que es la que más acostumbrada está a estos cambios y más a favor está de hacer el proyecto)”.

Soluciones buscando la mínima aportación de los vecinos

David Cañaveras: “Hemos ido al mínimo; como decíamos, si lo hubiéramos planteado con menos edificabilidad, tendrían que poner más dinero. Pero sí que nos hemos encontrado situaciones que no tienen ninguna posibilidad económica, incluso hay gente que dice que esos 5.000 euros no podría pagarlos, entonces hemos hablado con unas entidades de Banca ética que, a la hora de plantear el proyecto, se han visto interesados en hacer esta financiación, con lo cual incluso esos 5.000 euros se podrían financiar a lo largo de varios años (a lo mejor, entre cinco y diez años) que les dejarían unas cuotas de entre 40 y 100 euros al mes durante diez o cinco años… ahí también hemos hablado con la entidad para que sea flexible a la hora de adaptarse a gente que pueda hacer frente a cuotas más bajas durante más tiempo y otra que las prefiera algo más altas y durante menos.

También hemos visto que con las nuevas viviendas (tendrían mucho más aislamiento, y los costes de mantenimiento serán mucho menores), esos gastos de 40 euros al mes los compensarán con menos gastos de calefacción, de electricidad, etc. Una vez que vayamos para adelante, tenemos que hacer ese estudio y plantearle a la gente directamente cuánto le va a costar; pero para eso necesitamos las dos premisas que decíamos antes: que esté concedida la ayuda y el aumento de edificabilidad; hasta entonces no podemos presentar a los vecinos ninguna cosa cerrada”.

Un proyecto “ilusionante”

David Cañaveras: “Sinceramente, cuando me lo plantearon la primera vez, yo tampoco lo veía porque era un tema muy complicado y las posibilidades de que saliera adelante eran escasas, muy muy escasas; si ahora son escasas (porque, aunque parezca que hay más movimiento, todavía queda mucho trabajo por hacer), en el momento en que nos lo plantearon, nos dijeron que habían planteado a mucha gente hacer el proyecto y que toda esa gente había dicho que no.

Luego, conforme le fui dando vueltas, pasé por el barrio, pregunté a los vecinos y sí que vimos que allí hay un problema, y que sobre todo que el problema no es el que está ahora, sino que no se le da solución va a ir en aumento; hay gente mayor que tiene una vivienda de 36 metros cuadrados que, llegado el momento (si esa persona deja de estar), lo van a heredar sus descendientes (que pueden ser dos o tres hijos), una vivienda de 36 metros que no la quieren; eso fue lo primero que encontré: había hijos de propietarios que decían que no querían heredar eso; conforme pase el tiempo, cada vez va a haber más viviendas abandonadas que se van a okupar.

Al seguir hablando con ellos, me iba ilusionando más con el proyecto; nosotros estamos acostumbrados a hacer cooperativas de viviendas donde la gente viene con toda la ilusión a tener su vivienda, pero en este caso, aparte era la ilusión de poder ayudar a algunos vecinos que están viviendo en un sitio donde no querían vivir, y la verdad es que me ilusionó bastante.

Luego hemos encontrado otros vecinos que son los que no quieren y es con los que poco a poco también estamos hablando para ver si conseguimos que también se ilusionen con el proyecto, porque yo la verdad es que estoy muy ilusionado”.

Respuesta a las acusaciones de ‘negocio’ o ‘lado oscuro’ tras el proyecto

David Cañaveras: “Yo sobre esto, después de tener la reunión que tuvimos la semana pasada… la verdad es que ese tipo de mensajes no ayudan; lo que sí ha pasado es que nos ha servido de altavoz suficiente para que los vecinos vinieran a informarse.

Nos está costando mucho contactar con los vecinos, son 432 viviendas, algunas vacías, y nos está costando muchísimo. Ahora mismo sólo hemos contactado con la mitad aproximadamente; nos queda la otra mitad y está siendo un trabajo bastante difícil.

Estas declaraciones han servido para que la gente que ni siquiera conocía que se está planteando hacer eso en su barrio, haya venido a preguntarnos. Yo creo que las formas y el fondo de esas declaraciones también responden un poco a la desinformación.

Todo esto sale a lo mejor por el tema del ‘incremento de edificabilidad’ que se solicitó, pero es que, para que salga, la única manera que se nos ocurre a nosotros es que haya un incremento de edificabilidad… si no, no puede salir; los vecinos tienen un problema y tenemos la opción de que ese problema siga aumentando o de solucionarlo mediante este incremento de edificabilidad.

Al hablar de incremento de edificabilidad puede ser que la gente piense que es una especulación que se va a hacer, que si se van a construir más metros alguien se va a llevar ese dinero… Pero se solicitan más metros única y exclusivamente para que la gente puede tener las viviendas a ese precio, única y exclusivamente para eso.

Si hubiera un promotor o alguien que comprara esas casas y se lucrara con ese incremento de edificabilidad, ése sí que es un problema; o si hubiera un promotor que fuera comprando a muy poco precio las casas conforme se fueran quedando abandonadas para después construir algo allí, ahí sí que hay un beneficio.

Pero desde el momento en que son los propios vecinos los que hacen el proyecto, y que se solicita el incremento de edificabilidad para esos vecinos (nosotros les hemos dado los número de cuánto costaría hacerlo)… creo que desaparece cualquier tipo de especulación y beneficio de un tercero.

También se ha dicho que van a cobrar entre abogados y arquitectos millones de euros y demás… nosotros los números se los hemos dado a los vecinos y al final lo que hemos puesto son unos honorarios que ni siquiera son los mínimos que marcan los Colegios profesionales, sino que son unos honorarios que les hemos planteado a ellos para hacer un trabajo, un trabajo que ellos van a decidir si hacemos nosotros u otros.

Y hemos hecho un trabajo con el que digamos que hemos ‘abierto el melón’ y hemos sacado algo en lo que nadie creía para que ahora mismo pueda llegar cualquier persona, hablar con los vecinos y hacer el resto del trabajo con todo lo que nosotros hemos hecho hasta ahora, entonces creo que actividad especulativa… nosotros hemos hecho poca. Hemos preparado algo para hablar con los vecinos y que ellos decidan si nosotros somos suficientemente profesionales para que se lo hagamos, o no.

Si quienes han dicho todas esas cosas nos hubieran preguntado en su momento lo que planteábamos (cuando vieron salir lo del barrio), se lo hubiéramos explicado como os lo estoy explicando hoy; y creo que parte de ese desconocimiento es lo que ha dado pie a esas declaraciones que… bueno, las respeto pero… creo que si nos hubieran preguntado antes, podríamos haberles informado de otro tipo de cosas que estamos haciendo”.

Les invitamos a visionar al completo esta entrevista con David Cañaveras explicando los detalles del proyecto ‘Ecobarrio Santa Teresa’ del que se está informando a los vecinos de esa zona para rehabilitarla. Si lo desean, pueden hacerlo mediante el vídeo que acompaña a esta transcripción de sus palabras.