Han intervenido en esta ocasión:

El Grupo Multimedia de Comunicación ‘La Cerca’ continúa poniendo en valor el trabajo que desempeñan las Unidades de Familia y Mujer de la Policía Nacional en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y a favor de la igualdad a través de estos programas que pretenden concienciar a la sociedad en general para contribuir en la erradicación de esta lacra.

Con ese objetivo, durante el programa se ha resaltado la necesidad de compromiso social ante la presencia de casos de violencia de género: “Cuando sean testigos de un episodio de violencia de género no hay que dudar en ponerlo en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o bien directamente en conocimiento de los órganos judiciales”, ha comenzado explicando la inspectora jefa de la Unidad de Familia y Mujeres de la Policía , Genoveva Armero.

Lo más habitual es que las víctimas de violencia de género interpongan las denuncias en las dependencias de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (existen grupos especializados como la UFAM que otorga una asistencia personalizada en la materia), aunque también pueden acudir para ello a los juzgados. Las víctimas suelen acudir en primera instancia a los Centros de la Mujer para recibir asesoramiento “porque no todas están convencidas de interponer la denuncia en un primer momento, hay que trabajar con ellas, que se empoderen, que ganen confianza, porque tienen mucho miedo por el desconocimiento, por lo que va a pasar una vez que interpongan la denuncia”, explica Genoveva Armero.

Una vez que la víctima decide interponer la denuncia, se informa de los derechos que tiene como el ser asistida por un abogado especialista en materia de violencia de género, se llama al para que, lo antes posible, llegue y la pueda asistir en dependencias policiales. Posteriormente se recomienda a la víctima que acuda a los Centros de la Mujer para que pueda ser asistida por psicólogos.

Una vez interpuesta la denuncia, la Policía hace una valoración de riesgo a través del sistema VioGén que, a través de una serie de preguntas como si ha existido violencia física, psíquica, si hay menores en el hogar familiar, si la víctima es reincidente o si consume bebidas alcohólicas y estupefacientes, arroja un determinado nivel de riesgo que lleva aparejado unas medidas de seguridad y protección.

El presunto agresor también es escuchado en declaración por la Policía que, en función de la gravedad de los hechos, lo cita y se le toma declaración como detenido, o no. En función de la gravedad, la Policía decide si el caso se tramita como un juicio rápido con o sin detenido (24 horas), y se cita para que ambas partes acudan ante la autoridad judicial.

Una vez que el atestado es remitido al juzgado con una agenda telemática, el detenido a disposición del juzgado y la víctima para que comparezca ante el juzgado, se toma declaración a la víctima con asistencia del letrado y también al denunciado y a los testigos, se realiza un informe forense de lesiones si es necesario, se aportan mensajes de whatsapp o audios y se resuelve la orden de alejamiento. Este procedimiento, si se resuelve esa misma mañana, se remite al juzgado de lo penal para que proceda al enjuiciamiento.

En el momento en el que se adopta una orden de protección, la autoridad judicial remite la medida a la comisaría de policía para que intervenga la UFAM Protección, los agentes protectores que están pendientes las 24 horas del día de que el presunto agresor cumpla con la orden de protección.

La orden de protección

La magistrada titular del juzgado de Violencia de Género de Albacete, Cira García, ha explicado en qué consiste la orden de protección.

“La orden de protección básica tiene medidas penales como la prohibición de que el agresor se acerque a la víctima a su domicilio, lugar de trabajo o espacios que frecuente fijándose una distancia en función de las circunstancias, prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, ya sea por teléfono o correos electrónicos, o la suspensión del derecho a tenencia de armas, si llevara armas. Por otro lado, si además hay menores o personas con capacidad judicialmente disminuida y no hay ninguna resolución que se haya pronunciado al respecto de esas personas especialmente vulnerables, la orden de protección contempla medidas como quien se va a quedar en el domicilio familiar, a quien se atribuye la guardia y custodia de los menores, cual es la pensión de alimentos que se fija para esos menores y el régimen de visitas”, explica.

Además, Genoveva Armero explica que la víctima se encuentra en todo momento protegida por el agente protector. “A la víctima se le facilita un número de teléfono de contacto a través del que puede contactar con el agente protector durante las 24 horas del día, dotando a la mujer de una esfera de seguridad. Las mujeres sienten protegidas teniendo a alguien de referencia al que puedan acudir en cualquier momento y la orden de protección es una medida disuasoria ya que el agente protector tiene que ponerse en contacto con el presunto agresor y le informa de que se ha dictado esta medida y de las consecuencias que tiene el hecho que la incumpla”.

Además la víctima dispone de un servicio de atención a través de ATEMPRO, un teléfono de tele-asistencia “que les da bastante seguridad”, ha explicado Cira García.

Cira García: “es fundamental que la víctima se sienta arropada desde el minuto 0 para que continúe con el peregrinaje judicial”

Durante el programa se ha destacado la importancia que supone que la víctima de violencia de género llegue al final del procedimiento judicial.

“Lo más importante para que una víctima continúe en el peregrinaje judicial es que sienta arropada desde el minuto 0. El que la víctima venga asesorada, con la seguridad de que va a tener protección, facilita el trabajo. El ciclo de la violencia es difícil de entender aunque tiene una explicación psicológica y, a pesar de ese respaldo, las víctimas después pueden acogerse a su derecho a no declarar y no seguir adelante con la denuncia. También se dan casos de que existen retiradas constantes de denuncias. Pero si una víctima se encuentra respaldada y arropada desde el minuto 0, el trato que recibe y las consecuencias de que esa causa siga adelante, son mucho más altas que en otro caso”, explica la magistrada titular del juzgado de Violencia de Género de Albacete, Cira García.

Desde el año 2015, los menores también son considerados víctimas de violencia de género

Desde el año 2015, los menores también están considerados como víctimas de violencia de género.

“Cuando las mujeres van a declarar al juzgado, parte del sentimiento de culpa tan grande que tienen porque están denunciando al padre de sus hijos, a veces silencian muchos incidentes y cuando tomas declaración o exploras a menores, ves que hay una situación en los menores que incluso las propias madres, por proteger al maltratador, silencian”, explica la magistrada titular del Juzgado de Violencia de Género de Albacete, Cira García.

Continúa señalando que “la ley exige y, a través de la reforma del 2015, considera a los menores víctimas de violencia de género aunque no haya sufrido un acto directo. Todos los menores tendrían que ser escuchados y oídos, y resolver respecto de ellos. En ocasiones, la garantía respecto a los menores no se cumple y a nivel judicial se están dando casos en los que los menores, víctimas de violencia de género no se tienen en cuenta para revisar un régimen de visitas. Normalmente, cuando hay una orden de protección, se adoptan determinadas cautelas como el punto de encuentro familiar que realizan dos tipos de actuaciones: recogida y entrega de los menores o regímenes supervisados. No se puede partir de la premisa de que un maltratador puede ser un buen padre porque es absolutamente erróneo, una persona que maltrata a la madre de sus hijos, no puede ser un buen padre”.

En este sentido, Genoveva Armero señala que los niños y niñas “son esponjas y tienden a normalizar. Si en un ambiente familiar el padre es un presunto agresor y agrede física o verbalmente a la madre, los niños aprenden ese comportamiento y lo acaban desarrollando a la larga”.

Preocupación ante la normalización de conductas de violencia de género entre los más jóvenes: “El amor no es control”

En el caso del colectivo juvenil en relación con la violencia de género, durante el programa se ha expuesto la preocupación que existe en torno a la normalización de diferentes conductas.

“Cuando exploramos a víctimas menores de edad, a veces de 14 o 15 años, todo lo ven normalizado. Dicen que no las han maltratado físicamente pero sí que la pareja tiene acceso a sus claves de internet o le controla los mensajes. No solo es agredir o empujar”, explica Cira García.

Por su parte, Genoveva Armero destaca que “es importante llegar a la gente joven a través de campañas de educación en igualdad, de hacerles ver a las chicas que el amor no es control. Las nuevas tecnologías nos están facilitando la vida pero hay muchos delictivos que se están cometiendo a través de las redes sociales como los acosos, enviar la ubicación a la pareja, desconfianza, que se puede encuadrar dentro de lo que es la violencia de género”.

Las denuncias falsas representan, según el Observatorio de Violencia de Género del CGPJ, menos del 1%

Durante el programa se ha hablado también sobre las denuncias falsas.

En este punto, explica Cira García que “partimos de un falso mito como es el que la mujer miente. Cuando una persona denuncia un delito de robo no se cuestiona a la víctima, a una víctima de violencia de género, sí. Hay que distinguir dos cosas: una cosa es una denuncia falsa y otra es que se absuelva a un señor porque no haya pruebas suficientes. Una denuncia falsa es que una mujer denuncie que un hombre la ha agredido y luego se demuestre que ese hombre estaba en y que no ha tenido ninguna participación. Las denuncias falsas representan, según los datos del Observatorio de Violencia de Género del CGPJ, menos de un 1%. Otra cosa son las sentencias absolutorias por falta de pruebas porque la víctima no quiere declarar contra el agresor porque es un derecho que le reconoce la ley, y se absuelve”.

Por su parte, Genoveva Armero, ha resaltado la importancia que supone en este sentido la actuación y posterior atestado de los agentes de policía que se personan en el lugar en el que ha sucedido el caso de violencia de género.

“Cuando los policías se desplazan a una vivienda y observan la situación, es muy importante porque luego lo reflejan en el atestado para que, en el momento en el que se recuerda a la víctima que tiene derecho a no declarar contra el presunto agresor y se acoge a él, se acude al atestado policial donde se recoge lo que los agentes han visualizado, una escena representativa de un episodio de violencia. De esa manera, aunque la mujer se acoja a ese derecho a no declara, el ministerio fiscal tiene una actuación de los agentes donde han descrito lo que han visto”, explica la inspectora jefa de la UFAM de la Policía Nacional de Albacete, Genoveva Armero.

Se necesitan más juzgados especializados en violencia de género en C-LM

El juzgado de Violencia de Género de Albacete es el único especializado en esta materia que existe en toda Castilla-La Mancha. Durante el programa, la magistrada titular del juzgado de Violencia de Género de Albacete, Cira García, ha reivindicado la creación de juzgados especializados en esta materia en la región.

“En muchas comunidades autónomas existen varios juzgados especializados pero en Castilla-La Mancha, el único es el de Albacete que solamente extiende su competencia al partido judicial de la capital albaceteña. Los casos de las víctimas de poblaciones como o lo llevan juzgados mixtos con competencias penales y civiles y en violencia de género. La especialización de un juzgado es una garantía de una eficacia en un servicio. La sobrecarga de trabajo que tienen los profesionales es real y atienden diariamente muchos asuntos, además de otros de violencia de género que no están en agenda”, explica Cira García, que continúa señalando las consecuencias de esta situación: “esto repercute en el funcionamiento y la asistencia que se le da a una víctima. No puede haber víctimas de primera y de segunda en función del partido judicial”.

Por otro lado, también reivindica “una especialización y concienciación por parte de los jueces. Hace poco se ha modificado la Ley Orgánica y se prevé, como especialización de los jueces, la violencia de género”, aunque señala que “todavía no han convocado oposiciones internas a los jueces a estos efectos pero está previsto como una jurisdicción especializada”.

Cira García: “la violencia de género es un problema de base y es ahí donde hay que empezar a atajar, en la concienciación, sensibilización y educación”

Imprescindible para erradicar la violencia de género, la educación en igualdad y la concienciación social, “eliminando estereotipos desde un nivel profundo educativo y sociológico”, explica Cira García.

Además, Genoveva Armero considera importante introducir en los colegios e institutos una asignatura de Igualdad. “Estamos en el camino correcto, se están haciendo muchas cosas para dotar a las víctimas de la protección que hace años, si echamos la vista atrás, no la tenían por ejemplo en el ámbito rural, reconocer que eras víctima de violencia de género, hacía que te discriminaran y te dejaran aisladas. Nos queda mucho camino por recorrer y el origen de todo esto está en la educación, en educar en igualdad y terminar con estos estereotipos o la cultura machista, pero es labor y tarea de todos”, explica Genoveva Armero.

En relación con las reivindicaciones o avances que se requieren para luchar contra la violencia de género, Cira García señala la necesidad de dotar a las oficinas de atención a las víctimas de la región de más personal como así estaba previsto desde el año 2015 “cuando en otras Comunidades Autónomas, por cuestión presupuestaria, están dotadas debidamente”. También reivindica la existencia de espacios judiciales adecuados “porque en algunos casos los juzgados son dependencias antiguas que no gozan de espacios adecuados para explorar a los menores” y también reclama más políticas a la hora de dar una asistencia a las víctimas con posterioridad, aunque resalta que “el problema es un problema de base y es ahí donde hay que empezar a atajar, en la concienciación, sensibilización y educación”.

Anteproyecto de Ley de

Por último, la magistrada titular del juzgado de Violencia de Género de Albacete, Cira García, ha valorado el anteproyecto de Ley de Libertad Sexual que el aprobaba hace unos días.

Ha explicado que el anteproyecto de la Ley de Libertad Sexual va en sintonía con lo que dice el convenio de , al que España se encuentra adherido desde el año 2011. El anteproyecto “elimina la distinción entre agresión y abuso sexual que resultó tan polémica en el caso de La Manada, en el que se discutía si había habido una violencia e intimidación en la víctima. El Convenio de Estambul dice que todo consentimiento tiene que ser libre y voluntario y que por tanto tiene que ir en esa línea. También habla sobre que tiene que haber un consentimiento libre y voluntario que se manifieste a través de actos inequívocos que pongan de manifiesto que la víctima no consiente en esta conducta. Las penas se modifican y se establecen subtipos específicos en función del parentesco, y lo que se intenta con esta ley es dar a las víctimas una protección integral en todos los ámbitos, y la perspectiva es positiva”.

Además, señala que “el Convenio de Estambul dice más cosas que todavía no se han puesto de manifiesto como que cualquier acto de violencia que se cometa contra una mujer por el hecho de ser mujer o afecte a las mujeres de manera desproporcionada, es violencia de género, aunque no exista relación de pareja o conyugal entre la víctima y el agresor, eso también tendrá que modificarse porque el concepto de violencia de género va ampliándose a nivel internacional y normativo”.

Les invitamos a visualizar el programa al completo mediante el vídeo que acompaña a este texto