‘Supongamos… (¡es tan fácil suponer!), que el mar (como bien podría ser), fuese una mujer:
Quién sabe, acaso el horizonte no sería un inmenso paredón,
sino donde las sirenas cantan su canción de amor y anarquía.

Supongamos… (¡es tan fácil suponer!), que el sol (como bien podría ser), fuese una mujer:
Quién sabe, acaso este planeta no sería el reloj de la razón,
sino luz que se derrama en una canción de amor y anarquía.

Supongamos… (¡es tan fácil suponer! ), que Dios (como bien podría ser), fuese una mujer…
Quién sabe, acaso el universo no sería un disparo en expansión,
sino el soplo de la vida en una canción de amor y anarquía.’

Reconforta leer esa hermosísima letra de una de las no menos hermosas canciones que nos suele regalar el gran . Reconforta cerrar los ojos y que venga automáticamente a nuestro cerebro su voz… y esa melodía que parecen no querer marcharse nunca, no cesar de sonar para que, cuando volvamos a abrir los ojos, los fríos y terribles datos de la realidad no nos devuelvan a este mundo en el que para demasiados todavía la mujer queda lejos de aspirar a ser mar, sol, o Dios.

Acercándonos a un nuevo 25 de noviembre de nuevo un nuevo ‘Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer’ se nos aproxima, e intentamos unir nuestras fuerzas todos aquellos que no sólo creemos que las mujeres pueden aspirar a ser, sino que estamos convencidos de que las mujeres son mar, sol, Dios, y todo lo que quieran ser porque, ante todo, son (y han de ser) libres.

Datos con nombres y rostros de mujer

Durante el año 2015 fueron 57 las mujeres que perdieron la vida en nuestro país víctimas de violencia de género. En lo que va de 2016, ya son más de 40 las que nos han dejado a causa de esa misma terrible lacra que no deja de acecharnos y recordarnos que algo (probablemente mucho) no estamos haciendo bien.

En Castilla-La Mancha, la tasa de mujeres víctimas de violencia de género (por cada 10.000 féminas) es del 10’93%, casi tres puntos por debajo de la media nacional (que se sitúa en un 14’18%), según los datos que ofrece el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

Haciendo una ‘fotografía’ de lo que en el panorama nacional trimestre de este año nos ha dejado en torno a esta forma de terrorismo, obtenemos una serie de datos significativos:

  • Los juzgados españoles recibieron 36.319 denuncias por violencia de género, (un 13,4% más que en el mismo periodo de 2015).
  • 33.593 mujeres figuran como víctimas en las estadísticas del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del . Las condenas por este delito también aumentaron.
  • Se presentaron 36.319 denuncias (en el mismo lapso de 2015 fueron 32.023).
  • Casi un 70% de estas denuncias las presentó la propia víctima. Las denuncias por intervención directa de la policía se sitúan en el 16,48% de los casos.
  • Las solicitudes de órdenes de protección subieron a 10.845 (un 3,74% más que las presentadas entre abril y junio de 2015).
  • En un 52% de estos casos, la relación de pareja se mantenía en el momento de solicitar esa orden de protección.
  • Un 2% de las mujeres víctimas que solicitaron orden de protección fueron menores de edad.
  • Los órganos judiciales españoles dictaron un total de 12.162 sentencias penales en el ámbito de la violencia de género, de las que el 64,4% (7.836) fueron condenatorias, lo que supone un incremento de dos puntos respecto a las dictadas en el mismo trimestre de 2015 (que fueron un 62,4% del total de las dictadas).

Nuevas formas de violencia de género

Tradicionalmente, siempre se ha relacionado el concepto de ‘violencia de género’ a aquellas agresiones que se producían sobre la mujer por parte de su pareja. Mucho costó (y todavía cuesta a muchas, por desgracia) ‘romper’ ese silencio que siempre parecía decoroso y prudente guardar ante aquello que pasase ‘de puertas para adentro de tu casa’, especialmente si hablamos de cosas que puedan poner en entredicho el nombre del (casi siempre) marido al que, en la mayoría de las ocasiones, se acaba justificando socialmente.

Con trabajo e insistencia, ese primer paso se logró dar y la propia sociedad animó a muchas mujeres a plantar cara a ese ‘miedo’ (en numerosos casos, también al ‘qué dirán’), a salir de ese silencio y a hacerse merecidamente libres.

El segundo paso fue, quizá, hacer entender socialmente que la violencia no se reduce al golpe que deja una marca física en una mujer, sino que también deja huella (y, en ocasiones, mucho más profunda, de peor diagnóstico y más lenta recuperación) el ‘golpe’ que se da con las palabras con las que un hombre puede castigar cotidianamente a y sin control a su pareja.

Otro avance importante como sociedad consiguió ir haciéndonos cada vez más conscientes de que todos podemos ser cómplices de la violencia de género si callamos ante ella y de que, igualmente, todos podemos ser el medio al que se pueda aferrar una mujer que sufre este problema para salir de él.

No obstante, la evolución de los tiempos ha conllevado transformaciones sociales que han derivado también en originar otras muchas formas de violencia machista que, al mismo tiempo, han abierto el espectro (sobre todo en cuanto a edad) de las víctimas. Lejos de lo que podríamos desear, numerosos estudios demuestran que nuestros jóvenes son en numerosas ocasiones el foco inicial de situaciones de violencia en edades lamentablemente tempranas.

El auge de las nuevas tecnologías ha provocado que se genere una nueva violencia que ‘golpea’, sobre todo, a adolescentes menores de edad. Las Redes Sociales sirven de foco para situaciones de acoso sexual por parte de desconocidos, y también para originar situaciones límite provocadas por el control que llegan a ejercer las parejas de estas jóvenes en su teléfono móvil o en sus contactos en la red.

Igualmente, realidades que antes nos parecían muy lejanas a nuestra sociedad, nos tocan cada vez más de cerca. Es el caso de los casos de ‘trata de mujeres’ (el tercer negocio ilegal que más volumen de dinero mueve en todo el mundo, con más de 32.000 millones de euros anuales). En muchos casos, este problema viene derivado de la prostitución ya que, entre el 80% y el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen obligadas por las mafias que hay tras la trata de mujeres. En España, el 40% de los hombres de entre 16 y 35 años aseguran haber consumido alguna vez prostitución, siendo el nuestro el tercer país del mundo (primer de Europa) en el triste ranking sobre esta actividad tras la que, a menudo, se esconden situaciones que violan flagrantemente los propios Derechos Humanos.

Al hilo de estas y otras realidades, Castilla-La Mancha se ha hecho sensible a una diversidad de frentes que, en su conjunto, coinciden en el respeto a la mujer y en su empoderamiento. Diferentes campañas (sobre todo basadas en la Educación) buscan atacar el problema desde la enseñanza en igualdad de género desde las edades más tempranas para acabar originando sociedades en las que no exista desigualdad en el ámbito laboral o en el acceso a puestos de responsabilidad; igualmente, se han puesto en marcha campañas informativas que han acabado implicando a colectivos importantísimos a la hora de la difusión de estos mensajes (como, por ejemplo, los hosteleros) bien centrados en momentos puntuales (como las Ferias y Fiestas, donde han proliferado eslóganes como el de ‘Sin un sí, es no’), bien de más amplio recorrido (animando a denunciar en cualquier momento cualquier atisbo de violencia de género).

Castilla-La Mancha, sensible y pionera en la defensa de la Mujer

La de Castilla-La Mancha fue una Administración pionera y, siendo presidente autonómico, ya la Ley 5/2001, de 17 de mayo, de Prevención de Malos Tratos y Protección a las Mujeres Maltratadas, supuso una herramienta eficaz para combatir la violencia de género, así como un instrumento para garantizar las medidas de asistencia jurídica a mujeres víctimas de violencia y para hacer efectivo el asesoramiento y la asistencia letrada en juicio. Una ley que también fue controvertida al inicio, al plantear la publicación de las listas de los maltratadores con nombres y apellidos (algo que, después, hicieron suyo también otras Comunidades Autónomas).

La ha creado una amplia Red de recursos de protección a las mujeres maltratadas, que proporcionan asistencia para la recuperación psicológica, social, y económica a las mujeres víctimas de malos tratos y a sus hijos e hijas. Y hecho especialmente simbólico en sí mismo ha sido el gesto que el actual presidente, , ha tenido hacia el la Mujer de Castilla-La Mancha que, desde el primer momento, ha pasado a participar directamente (a través de su directora, ) en los Consejos de Gobierno que se celebran periódicamente porque, las políticas de mujer, existen en esta tierra para abarcar transversalmente cada área en la que se actúe.

Actualmente, Castilla-La Mancha viene varios meses trabajando de manera intensa en la redacción del borrador de la que será la nueva Ley regional para la prevención de la violencia de género, y que, en palabras del propio presidente, será todo un referente legislativo dentro del país en esta materia.

Por ejemplo, contemplará que los niños y niñas que pierdan a sus madres a causa de la violencia de género, sean considerados huérfanos para que puedan acceder a las ayudas de solidaridad. De esta manera, aunque los menores tengan a sus padres vivos cumpliendo condenas, podrán beneficiarse de estos recursos para evitar una contradicción jurídica.

La nueva Ley para conseguir una sociedad libre de violencia sobre las mujeres y las niñas contará asimismo con un protocolo novedoso e importante que dará cobertura, detección, prevención y reparación a las víctimas de la mutilación genital femenina.

Unanimidad política nacional en torno a un Pacto de Estado que reforme la ley de 2004

A nivel nacional, prácticamente se puede decir que la presente legislatura recién inaugurada (la XII), ha nacido con el primer acuerdo unánime de alcanzar un pacto en torno a la lucha contra la violencia de género.

El Congreso daba luz verde este mismo noviembre a la proposición no de ley para alcanzar un acuerdo de todos los grupos parlamentarios para combatir esta lacra reformando ley de 2004 y ampliando su marco de actuación.

Por ejemplo, no sólo se considerarán delitos de violencia de género aquellos cometidos por la pareja o ex pareja sentimental de la víctima, como hasta ahora, sino también aquellos ataques a la mujer por el hecho de ser mujer, sea cual sea el campo en el que produzca (ámbito laboral, social…). De esta manera, delitos como las violaciones, abusos sexuales o forzar a una mujer a la prostitución serán considerados delitos machistas.

La propuesta establece el plazo de un año para que el pacto sea una realidad y para que se modifiquen las normas que sea necesario cambiar. Para ello, se comenzará por crear una subcomisión en el seno de la comisión de igualdad antes de que concluya 2016.

Ese pacto responde en buena parte a la necesidad de adecuar en el contexto legal y social español el convenio de , que incluye otras formas de violencia sobre la mujer por razón de género, más allá de los malos tratos en el seno de la pareja o ex pareja y que aboga por incrementar las actuaciones de sensibilización para intensificar el compromiso por una sociedad libre de violencia contra la mujer, apoyando a las víctimas y rechazando a quienes provocan el maltrato.

La proposición no de ley fue presentada por el y el y prevé la dotación de partidas presupuestarias suficientes, sobre todo los recursos destinados a la prevención y a la asistencia social de las víctimas de violencia de género y de sus hijos (ámbito en el que el dinero se redujo un 30% durante la pasada legislatura).

El Congreso también aprobó reforzar el funcionamiento de las unidades de coordinación y de violencia sobre la mujer para garantizar el seguimiento personalizado de las víctimas y sus hijos impulsando la coordinación con las comunidades y los ayuntamientos. Asimismo, los grupos están de acuerdo en establecer protocolos de intervención a las mujeres que han retirado la denuncia por violencia de género.

El Congreso tomó nota de una de las quejas más repetida en el VI Congreso de Violencia de Género organizado por el Consejo General del Poder Judicial: la falta de acompañamiento legal personalizado desde el primer momento en el que una mujer decide interponer una denuncia, algo que ya establece la ley, pero sobre la que no se informa a las víctimas. En ese foro, los juristas reconocieron que esa falta de apoyo legal va en detrimento de las víctimas y a favor del maltratador.

Aunque el camino no será sencillo ni (a buen seguro) agradable bien merecerá la pena que nuestros Grupos políticos decidan transitarlo juntos y vigilantes para que ni una más de nuestras mujeres se quede en él, habiendo podido aspirar a ser mar, sol, o Dios, como eternamente nos seguirá cantando Aute.