Tal y como no explica su presenta, Dolores Suárez, “la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras tiene figura de Asociación y está compuesta por diferentes empresas (tanto productoras como comercializadoras) del ajo morado”.

Dolores nos vista cuando estamos a las puertas de lo que podría denominarse ‘temporada alta’ en lo que a ferias importantes para el sector se refiere: “Las más importantes tienen lugar entre marzo y abril (como Alimentaria en o la feria Gourmet de ) y luego, en octubre, son la primera y segunda de Europa (SIAL y en , Alemania); la mayoría de estas ferias tienen lugar en fechas que son más tranquilas en lo que a la faena en el campo se refiere, lo que te permite asistir a este tipo de eventos que son un escaparate muy potente a la hora de comercializar el producto”.

Evidentemente, la asistencia a ferias es algo opcional para las diferentes empresas, que acuden a las que les parecen más oportunas según sus propias características, si bien la presidenta de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras señala que “se suele hacer negocio en las ferias pero no de forma inmediata; en una feria están todos nuestros clientes y todos nuestros competidores, de modo que es una ocasión para dejarse ver y para mostrar tu producto, pero es después de la feria donde hay que hacer un trabajo importante de seguir los contactos, de enviar muestras, de negociar…”.

“Como consumidora me gusta (y creo que es justo y necesario) que haya unos controles, lo que no me parece justo es que eso no se aplique al producto de terceros países”

Desde la IGP una de las principales misiones hacia el consumidor es “darle a conocer los diferentes tipos de ajo para que sepa diferenciarlos, y poner en valor concretamente: la variedad autóctona que se ha cultivado históricamente en nuestra zona, que es el Ajo Morado de Las Pedroñeras o de Cuenca”, explica Suárez.

Están a punto de cumplirse (a finales del próximo abril) cuatro años desde la elección de Dolores Suárez como presidenta de la Indicación Geográfica Protegida Ajo Morado de Las Pedroñeras; una legislatura, pues, de la que ella misma nos traslada sus impresiones: “Quiero pensar que la evolución ha sido positiva; hemos pasado años muy duros… el principal competidor que tenemos a nivel global es China (que acapara prácticamente el 80% de la producción mundial), que es quien regula el precio, lo cual nos afecta muy directamente… al mismo valor la gente prefiere el ajo español pero si hay una diferencia de precio, pues entra vía Rotrerdam (el principal puerto europeo) y desde allí se distribuye a nuestros clientes; España es la gran productora europea de ajo pero estamos abocados sí o sí a exportar porque tenemos mucha más producción de la que somos capaces de asumir o de consumir en nuestro mercado doméstico”.

Incide Suárez en que “necesitamos exportar el ajo e, históricamente, nuestros vecinos (Francia, Alemania, toda Europa del este…) han sido clientes muy importantes del ajo español (incluso el Magreb, , Brasil…), pero esto con la entrada de China en el marcado mundial se nos fue al traste; indudablemente hay una gran diferencia de calidad alimentaria y de seguridad del producto con la que podemos competir, pero en temas de precios… es una competencia muy dura porque ha habido años que el precio que se ha marcado a nivel mundial al agricultor nacional no le ha llegado ni para cubrir los costes de explotación: las semillas son caras, las tierras cada vez más caras, los productos fitosanitarios son caros, con el agua tenemos un serio problema… y es muy difícil competir”.

Subraya que como consumidora lo tiene muy claro: “Me gusta (y creo que es justo y necesario) que haya unos controles, lo que no me parece justo es que eso no se aplique al producto de terceros países”, apunta.

Ese tipo de competencia sigue siendo una amenaza cuando hablamos del sector del ajo. Dolores nos cuenta que se han ido consiguiendo cosas para luchar contra esa situación, “como que se haya logrado que en los supermercados te especifiquen qué variedad y qué origen es”; pero incide en que “ahora falta luchar contra el fraude, conseguir que no nos etiqueten como ajo morado cosas que no son”, una situación que asegura que, aunque cada vez menos, se sigue dando (incluso en grandes superficies).

“Lamentablemente, muchas veces lo que nosotros producimos (que es el producto de gran calidad) se exporta y nosotros nos quedamos con productos de importación que son de menor calidad (algo que sucede con muchos otros productos…)”

La presidenta de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras tiene claro que “a veces pequeños logros marcan grandes diferencias” y pone el énfasis en algo tan simple como la necesidad de que no se engañe al consumidor con respecto a lo que se está llevando a casa, sino que éste elija el producto que desea llevarse contando con toda la información sobre lo que está comprando. “Lamentablemente, muchas veces lo que nosotros producimos (que es el producto de gran calidad) se exporta y nosotros nos quedamos con productos de importación que son de menor calidad (algo que sucede con muchos otros productos…)”, nos cuenta.

Algo que tiene todavía menos sentido cuando hablamos de ciertos condimentos: “El consumo per cápita de ajo en España por persona y año son dos kilos, no estamos hablando de un producto que se consuma a diario en grandes cantidades… de modo que no supone ningún ahorro en la economía familiar el ahorrarte 20 o 40 céntimos en cuatro cabezas de ajo porque, al cabo del año, no es dinero (y sí que a nivel gastronómico o de propiedades saludables estamos perdiendo mucho)”, explica muy gráficamente.

Dolores nos cuenta que “la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras (aunque Las Pedroñeras es ‘la cuna’ y la marca) engloba toda la zona de producción de La Mancha geográfica (que son las cuatro provincias de , Albacete, Cuenca y Ciudad Real); certificando la semilla (y estando dentro de esta zona) se puede ser Ajo Morado de IGP”. Actualmente, la Indicación tiene registradas “unas 3.500 hectáreas que dan un potencial de unos 85-90 millones de kilos de ajo.

Suárez apunta que “el grueso de la exportación (en torno al 50%) va a países de ” y, gracias a que ha habido unos años en los que destaca que de algún modo “los precios se han estabilizado”, se ha podido recuperar mercados que antaño eran fieles al ajo español, como es el caso de Estados Unidos o Haití; además, señala que se está llegando a mercados nuevos “como Australia, Sudáfrica”, o a otras zonas ajenas a la UE que tradicionalmente siempre se han inclinado por nuestro producto y lo siguen haciendo, como Canadá o la zona del Magreb.

Puede que, a nivel de consumidores, no seamos conscientes de la cantidad de familias que viven gracias al ajo en nuestra región. Sin ir más lejos, Dolores nos cuenta que “en un radio de 30 kilómetros alrededor de Las Pedroñeras, se maneja el dato de que somos unas 4.000 las familias que vivimos directamente del cultivo del ajo, pero es que el resto de la población depende también de alguna manera de esta actividad porque es la que, a la larga, lleva o no el dinero a los bolsillos de esa población y, por tanto, facilita que haya más consumo y actividad en otros negocios…”, subraya.

“Es una panacea y una auténtica joya de la naturaleza”

El Ajo Morado se diferencia de cualquier otro, fundamentalmente, porque “tiene un sabor o ‘un picor’ muy superior al de otras variedades; rinde mucho más en la cocina y su conservación es mucho mejor que la de otras variedades; es decir, nos va a durar mucho más tiempo sin germinar y hace necesaria menos cantidad para elaborar cualquier plato (además de darnos mejor sabor y mejor aroma)”.

Si atendemos a la parte más ‘saludable’ no debemos que obviar que “el ajo es un joya para la salud: aparte de ser un vigorizante, tiene vitaminas, tiene minerales, previene infecciones, ayuda al aparato circulatorio, al sistema respiratorio, sube las defensas… es una panacea y una auténtica joya de la naturaleza”; además, “el Ajo Morado tiene hasta tres y cuatro veces más cantidad de glicina que otras variedades (y la glicina es uno de los compuestos que se concentra en la capacidad antibiótica)”.

Las empresas que se dedican al ajo son plenamente conscientes de estas valías y no cesan de trabajar en seguir dando pasos que abran posibilidades al producto, tanto mediante cambios en las semillas, como investigando (con los recursos que pueden, que siempre son menores a los que a todo el mundo gustaría) nuevos horizontes tanto sobre el producto (para, por ejemplo, haber podido llegar al ajo negro) como a nivel de cualidades para su uso a nivel médico y farmacológico (por esas capacidades antibióticas que serían muy interesantes como alternativa en su aplicación a animales para evitar que, a través de ellos, acaben llegado a nuestro organismo las sustancias antibióticas que se les suministran para evitar enfermedades y a las que, por esa vía, nos acabamos haciendo inmunes, con el peligro que esto supone para la salud).

Un producto de referencia para grandes maestros de la cocina

Tampoco hay que olvidar lo importante que es, para la promoción de un producto como éste, la implicación de colectivos como pueda ser el de los hosteleros, sobre todo, teniendo en cuenta que (como se pudo ver en la pasada edición de FITUR 2018, y en muchos otros escenarios) hay excelentes cocineros de referencia internacional que tienen el Ajo Morado entre sus productos estrella a la hora de crear ante los fogones.

Es el caso de nombres como los de (natural de Las Pedroñeras y a buen seguro uno de los mejores embajadores del Ajo Morado), Adolfo, Javier Chozas… referentes culinarios a los que Dolores agradece su apoyo al producto que representa, un cariño que, concluye, también ha encontrado hacia el Ajo Morado de Las Pedroñeras en muchas zonas de España (como la guipuzcoana) donde se le reconoce enormemente, tal y como un producto como éste se merece.

Si lo desean, pueden visionar al completo la entrevista completa a Dolores Suárez, presidenta de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ajo Morado de Las Pedroñeras, mediante el vídeo que acompaña a este texto.