Fomento de la investigación biomédica

En el año 2000, aprovechando que a la recién estrenada Facultad de Medicina del Campus de Albacete se estaba incorporando personal docente con actividad investigadora, se decidió fomentar y dar un impulso a la investigación biomédica en Castilla-La Mancha mediante la formalización de un centro de investigación.

Así, fruto de un convenio entre la Universidad regional y la Consejería de Sanidad, surgió el Centro Regional de Investigaciones Biomédicas (CRIB), que desde hace ocho años ha ido incrementando su actividad investigadora en la Facultad de Medicina de Albacete y en la Facultad de Ciencias Químicas de Ciudad Real, esta última con la contribución de un investigador del Campus de Toledo.

El CRIB se centra en la investigación y en la formación de personal para esa investigación. En él trabajan actualmente 120 personas, distribuidas en dos Campus: en Albacete hay ya cien trabajadores mientras que los veinte restantes pertenecen al de Ciudad Real. De todos ellos, unos cincuenta son investigadores, en su mayoría profesores de la Facultad de Medicina de Albacete más los investigadores del grupo de Diabetes y del grupo de Neuroquímica, profesores de la Facultad de Ciencias Químicas de Ciudad Real. Los grupos de investigación más recientes pertenecen al Programa Ramón y Cajal, “un proyecto del Ministerio de Educación y Ciencia con el que se realizan contratos de cinco años de duración para atraer a personas ya formadas dentro del sistema de investigación, con la posibilidad de convertirse en el futuro en profesores”, indica el director del CRIB, Juan Francisco Llopis Borrás.

El resto de personal lo componen becarios de formación y técnicos de apoyo a la investigación.

El pasado mes de diciembre, quedó totalmente equipada y acondicionada la sede del CRIB, un nuevo edificio ubicado en el Campus Biosanitario de Albacete, junto a la Facultad de Medicina, cuyos laboratorios ya se encuentran en pleno rendimiento, además de los que siguen instalados en la propia Facultad de Medicina y la Facultad de Ciencias Químicas de Ciudad Real.

Además, la Unidad de Investigación Oncológica de la Asociación Española Contra el Cáncer, financiada en un 25% por la Universidad regional, está trabajando provisionalmente en dependencias del CRIB y de la Facultad de Medicina hasta que se instale definitivamente en el Hospital General Universitario, ya que se trata de una unidad de investigación traslacional cuyo fin es acercar los avances de la investigación al paciente.

Formación de calidad para doctorados y técnicos

Casi la mitad de las personas que trabajan en los distintos proyectos de investigación del CRIB son becarios en formación, que hasta hace tres años, si querían doctorarse, tenían que inscribirse en otras provincias españolas (Valencia, Murcia, Alicante, Madrid, Sevilla, Salamanca…).

Esta obligación de desplazarse a estudiar el doctorado a otros lugares y los inconvenientes que se derivaban de ello, especialmente gastos y pérdida de tiempo para trabajar en el laboratorio, desapareció con la implantación del Programa de Doctorado de Biomedicina Experimental, al que el Ministerio de Educación y Ciencia le ha concedido la Mención de Calidad hasta el curso 2009-2010, gracias a lo cual se percibe una ayuda económica para el Programa que se emplea para invitar al profesorado externo de otras Universidades como apoyo docente, cuya aportación, bajo el punto de vista de Juan Francisco Llopis, “aumenta la calidad puesto que en investigación la movilidad, tanto de docentes como de investigadores, siempre supone un gran enriquecimiento de perspectivas”.

Para los técnicos de apoyo en investigación, el CRIB imparte dos titulaciones, Máster y Experto en Técnicas Experimentales en Biomedicina, a los que se puede acceder según la titulación que posea el alumno.

La actividad formativa del Centro se completa con un ciclo de seminarios, a través de los cuales se invita a investigadores, nacionales o internacionales, con lo que los asistentes, investigadores y doctorados, toman contacto con diversos campos de investigación.

Líneas de investigación

El CRIB se organiza en Unidades de Investigación, compuestas por uno o más grupos de investigación. Los grupos que están más establecidos son los que están a cargo de profesores de las Facultades de Medicina y Ciencias Químicas, puesto que llevan trabajando desde el año 2000.

Hay varios grupos de investigación que trabajan en el campo de las neurociencias, concretamente en enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer y Parkinson, así como en varios aspectos sobre el sistema auditivo, entre otros estudios.

El grupo de genética trabaja en el papel de los genes en varias enfermedades, por ejemplo un tipo de glaucoma del adulto, diabetes, cánceres urológicos y el infarto cerebral.

El grupo de fisiología estudia enfermedades cardiovasculares, en general la hipertensión arterial en el adulto, y el estudio del papel de un tipo celular, la glía, en la inflamación cerebral. Además, este grupo está aplicando nuevas técnicas de imagen de fluorescencia para poder estudiar los procesos internos de las células sin necesidad de hacer un extracto, es decir, introduciendo pequeños espías moleculares en las células vivas.

La principal línea de investigación del grupo de Bioquímica y Biología Molecular en los últimos años se ha centrado en el análisis del papel que desarrollan las proteínas dlk y Notch en la diferenciación del tejido de las células grasas y en procesos de transformación tumoral.

También hay dos grupos que desarrollan su actividad en investigaciones sociales. En este ámbito, el grupo de Psicología de la Vejez y de la Salud está estudiando la utilidad de ciertas intervenciones psicológicas para prevenir la depresión del anciano u otros aspectos relacionados con la vejez.

El CRIB aspira a convertirse en centro de atracción de empresas de investigación industrial

Durante los últimos años, el CRIB ha recibido financiación del Parque Científico y Tecnológico para sus infraestructuras con el fin de albergar empresas farmacéuticas que desarrollen actividades relacionadas con algún aspecto de la investigación biomédica.

De momento, la empresa americana Otomedicine ha solicitado espacio en la sede de Albacete del CRIB para instalar sus oficinas, desde donde realizarán la gestión administrativa y regularán el ensayo clínico que están realizando, en colaboración con el grupo de Neurobiología Celular, sobre la prevención de pérdidas auditivas causadas por ruido en trabajadores de la Base Aérea de Los Llanos y del sector de la cuchillería en Campollano, sujetos a gran estrés auditivo.

Además, próximamente se instalará una pequeña empresa, todavía en periodo de negociación, que se dedica a hacer consultorías en biomedicina.

Significando la importancia que tiene que la investigación básica tenga una aplicación industrial para patentar y comercializar terapias o diagnósticos, de manera que aumente la transmisión de los hallazgos del trabajo de los investigadores del Centro a empresas interesadas, Juan Francisco Llopis cree que la investigación industrial en el CRIB, a través del Parque Científico y Tecnológico, va a experimentar un gran desarrollo en los próximos años.

Por otra parte, esta implementación de empresas supondrá una generación de puestos de trabajo en el ámbito de la investigación industrial biomédica, “un campo poco desarrollado en Castilla-La Mancha, que se presenta como una salida más para el personal que se está formando en nuestro Centro”, señala el director del CRIB.

Programa Ramón y Cajal

Los cuatro grupos de investigación que trabajan en el Programa Ramón y Cajal son los que están actualmente instalados físicamente en los laboratorios del CRIB.

El primero que inició este Programa es el grupo de oncología molecular que está tratando identificar qué proteinas son las responsables de que a veces un cáncer se haga resistente a los tratamientos tumorales. Este grupo, explica Juan Francisco Llopis, tiene muchas colaboraciones con varios grupos del Hospital, “está a caballo entre la investigación básica y lo que se llama investigación traslacional, en la que los hallazgos de la ciencia se pueden aplicar rápidamente a mejorar la salud del enfermo”, precisa.

Otro grupo que también ha tomado contacto con investigadores y médicos del Hospital es el grupo de Virología Molecular que estudia las proteínas más importantes del el virus de la hepatitis C.

El grupo de Neurofisiología aplica, sobre todo, sus estudios en neuronas aisladas o rodajas de cerebro, que es una preparación que se extrae del cerebro de un animal de experimentación y se puede utilizar durante las siguientes 10 ó 12 horas, “una técnica tremendamente precisa que da información sobre la función de esas neuronas”, señala, añadiendo que se trata de estudios en relación a la epilepsia y enfermedades neurodegenerativa como Alzheimer y Parkinson.

El último grupo que se ha incorporado al Programa Ramón y Cajal trabaja en torno a la hipótesis de que las pequeñas proporciones que quedan en el cuerpo del adulto de las células madre puedan ser las que dan lugar a recaídas cuando un tumor se elimina por cirugía y pasados unos meses o años vuelve a aparecer, por ello se está estudiando el papel de estas células en la formación de tumores.

Difusión de las actividades del Centro

La difusión de la actividad investigadora a nivel científico se realiza mediante publicaciones en revistas especializadas de alcance mundial.

En este sentido, se ha publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature Neuroscience el estudio multidisciplinar que ha llevado a cabo el grupo de investigación del CRIB dirigido por el profesor Rafael Luján, junto a grupos de investigación de Suiza, uno de Estados Unidos y otro de Japón, que revela por primera vez claves sobre los mecanismos celulares que desencadenan los procesos del sueño.

Dentro del ámbito de la difusión, el CRIB ha realizado este año una nueva actividad, la organización de visitas programadas de alumnos en último año de Educación Secundaria Obligatoria: “Hace poco tuvimos la visita al Centro de unos 45 alumnos del Instituto Vía Heraclea de Balazote, una experiencia muy interesante que repetiremos, sin duda alguna”, asegura.

El director del CRIB destaca la importancia que tiene para un centro de investigación, enclaustrado en su propia actividad, abrirse a la sociedad y en especial a jóvenes en edades comprendidas entre los 13 y 14 años, a los que les interesa conocer qué se hace en un centro de investigación y qué estudios necesitan para empezar a formarse en este camino.

Gran avance en España en investigación biomédica

A pesar de que en España el porcentaje del Producto Interior Bruto que se dedica a la investigación está todavía por debajo del nivel europeo y del nivel que nos corresponde en función de nuestro desarrollo económico, el director del CRIB destaca que en las dos últimas décadas la investigación biomédica nacional ha dado un vuelco total gracias al aumento de inversión, tanto por parte de Gobiernos Autonómicos como del Gobierno de la Nación y la Unión Europea.

En la actualidad, continúa, España ya cuenta con infraestructuras equiparables al resto del mundo y el gran esfuerzo realizado en la financiación, con un crecimiento superior al promedio del resto de países europeos, “nos está acercando cada vez más al nivel mundial de producción científica”, subraya, matizando que, mientras que la inversión en infraestruturas se aprecia a muy corto plazo, la formación de capital humano no es tan inmediata porque un investigador necesita aproximadamente quince años para alcanzar madurez como especialista en investigación.

Este aumento en la inversión, no solamente está atrayendo a España a los investigadores nacionales que en su día salieron fuera a formarse y trabajar en lugares donde entonces había mayores recursos, sino que nuestro país se está convirtiendo en centro de atracción de investigadores extranjeros.

Concretamente, en el Centro Regional de Investigaciones Biomédicas hay tres personas de fuera haciendo el doctorado y, para los próximos años, Juan Francisco Llopis prevé un aumento de afluencia de personas que quieran formarse en investigación, puesto que a nivel nacional “cada día es más frecuente encontrar postdoctorales de fuera e incluso investigadores, sobre todo de la Unión Europea y Latinoamérica, que vienen a nuestro país a desarrollar algún proyecto y a veces acaban estableciéndose aquí”, asegura, valorando muy positivamente, por experiencia propia, el enriquecimiento, desde el punto de vista técnico y humano, que se obtiene en esas estancias fuera del país en el que te has formado.

La Facultad de Medicina del Campus de Albacete se ha convertido en referente a nivel nacional

La Facultad de Medicina de Albacete, puesta en marcha en el curso 1998-1999, se ha convertido en referente a nivel nacional, prueba de ello son los magníficos resultados obtenidos, año tras año, por sus recién licenciados en las pruebas MIR, “por encima de la media del resto de las facultades españolas”, puntualiza Juan Francisco Llopis, para quien el secreto de este éxito reside, fundamentalmente, en el trabajo y la ilusión de un equipo relativamente joven que ha tenido que desarrollar un proyecto desde cero.

Juan Francisco Llopis destaca la energía y dedicación, tanto por parte de los alumnos como de los profesores: “Hace diez años no existía la Facultad de Medicina, hemos tenido que montar las infraestructuras, las asignaturas, los laboratorios, etc.; hemos tenido que contratar el profesorado, cuya plantilla todavía no es muy extensa, por lo que en ella predomina la entrega y el entusiasmo. A efectos del ámbito de la investigación, ha habido que diseñar las líneas de investigación, solicitar financiación para los proyectos a nivel regional, nacional y europeo, etc.”, precisa, añadiendo, por supuesto, el tesón y dedicación del alumnado, con buenos expedientes, que estudian mucho y obtienen excelentes resultados, tanto en las asignaturas básicas de la Facultad como cuando ya pasan a la parte clínica en los Centros de Salud y en el Hospital.